Música de madera y piedra

Las txalapartas de diversos materiales llenaron de ritmos el jardín botánico de Santa Catalina

15.09.2021 | 01:11

El sábado, 4 de septiembre, el Jardín Botánico de Santa Catalina, situado en Trespuentes, fue escenario de una jornada dedicada a la txalaparta en la que los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer la historia y las diferentes versiones de este instrumento tradicional, así como escuchar un concierto de la mano de los integrantes de Kolpez Kolpe en el espectacular marco de la explanada de las rosáceas.

Santi Sierra y Fernando González de Langarika son precisamente los integrantes de este dúo, que están empeñados en difundir estos sonidos tanto en su formato tradicional como en otros métodos más innovadores.

Cuenta Santi Sierra que "la experiencia que desarrollamos en el Jardín Botánico de Santa Catalina es un nuevo planteamiento que hemos iniciado este año y que supone un recorrido por la historia de la txalaparta, porque la gente igual conoce el instrumento, pero no su historia y de dónde viene".

Paseo por la historia Por ello, en la explanada de las rosáceas contaron ese recorrido desde los años 60, qué era entonces y cómo ha ido evolucionando. Y, junto a ese paseo por la historia, mostraron la riqueza de este instrumento que está compuesto de diferentes materiales con el objetivo de realizar diferentes ritmos y hasta mostraron la afinación de las tablas y de las piedras que ellos mismos han impulsado.

Sierra explica que llevan "más de 20 años tocando la txalaparta, pero en los últimos cinco Fernando y yo hemos incorporado temas modernos, con las planchas afinadas y con partituras. Es decir, temas medidos y ensayados. Y es que hasta ese momento tocábamos como lo hace mucha otra gente, de manera improvisada".

Ahora ya han dado un salto hacia adelante y "vamos contando la historia de la txalaparta poniendo en el escenario cuatro diferentes para tener la oportunidad de poder mostrar nuestras piezas nuevas con la txalaparta afinada o de piedra". Además, "también intentamos que la gente que quiera subir se anime y lo haga, tanto para verlas como para tocarlas, para que al final el espectáculo no solo sea oír, sino también el tocar y experimentar lo que es la txalaparta".

La tradición cuenta que la txalaparta se tocaba solamente en algunos caseríos de Gipuzkoa hasta los años 60. En la zona alavesa tuvo sus inicios en los años 80, "cuando unos txalapartaris de Araia comenzaron con ella y además realizaron la aportación de nuevos materiales. De hecho, la incorporación de la piedra a la txalaparta fue iniciativa de aquellos pioneros. "No había tradición en Álava, aunque la aportación de los alaveses a la txalaparta moderna es muy importante", señala este integrante.

A raíz del impulso que supuso el aporte de aquella gente de Araia fue saliendo mucha gente de aquella escuela. Cuenta Santi que él fue alumno y cuando aprendió se quedó de profesor, porque la txalaparta tiene mucho de transmisión de unos a otros, sin una escuela reglada. No es como en Gipuzkoa, donde en Hernani, que es un poco la cuna de la txalaparta, sí que hay una escuela.

Preguntado por la reacción de la gente, asegura además que en el concierto que se celebró el día 4 en el Jardín Botánico de Santa Catalina, la gente se sorprendía con los diferentes materiales utilizados. "Las piedras gustaron mucho, ya que la gente está acostumbrada a oír la madera. Y escuchar la historia de la txalaparta también les llamó mucho la atención, ya que cada uno tiene su opinión de su origen: unos piensan que era para comunicar, otros que era una sola tabla, etc. Les gustó la historia y preguntaron mucho por los materiales. Y es que oír solo el sonido de la txalaparta puede resultar cansado. Por eso, contar la historia lo hace más atractivo, lo mismo que escuchar los deferentes materiales".

SIN MUCHO Relevo Se trata, a pesar de todo, de un instrumento en el que hay gente interesada en aprender, pero "cuesta mucho que salgan txalapartaris. No hay mucho relevo". Una de las razones, para Santi, es que es "un instrumento complicado por el transporte y porque se necesitan dos personas. En cualquier caso, nosotros, además de tocar, también ofrecemos aprendizaje en nuestro local en Vitoria y todos los años tenemos a algún alumno".

Para Kolpez Kolpe, la txalaparta está al fin y al cabo muy viva, y "además de lo que hicimos en Santa Catalina, recientemente hemos estado en Oion y tratamos de celebrar más actos con esta combinación de música y de historias".

"Vamos contando la historia de la txalaparta poniendo en el escenario cuatro diferentes"

Santi Sierra

Kolpez Kolpe

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