Peio Martínez Saxofonista

"Con las ganas que tenemos de dar un concierto, no nos va a parar nada"

Ondas de Jazz inicia hoy su decimoquinta edición y lo hace recibiendo el estreno en directo de NoQuestion, una cita especial que devolverá a su ciudad natal a Peio Martínez

24.11.2020 | 01:20
Peio Martínez Saxofonista

Uno de los objetivos este año de Ondas de Jazz pasa por devolver a casa a músicos jóvenes que empezaron su formación en Gasteiz pero que hoy se encuentran desarrollando sus caminos culturales fuera. Así va a suceder esta tarde a partir de las 19.00 horas en el Conservatorio Jesús Guridi con Peio Martínez (saxo), que compartirá tablas con Dani Domínguez (batería), Dani Artetxe (guitarra), Borja Echeverria (piano) y Ion Dorregarai (bajo), sus compañeros en NoQuestion.

Ya ha actuado en Ondas, presentando además una composición, pero en esta ocasión vuelve tras dejar Vitoria, con un proyecto propio y para inaugurar temporada. ¿Una cita especial, no?

–Muy, muy especial. Después de haber estado tantos años tocando en Ondas como alumno del Conservatorio Jesús Guridi, desde los 14 años, imagina lo que supone esta actuación. Además, como dices, en una audición presenté por primera vez una composición mía. Fue el día que rapeé también por primera vez en público. Es un ciclo de conciertos al que le he cogido bastante cariño a raíz de tocar año tras año allí. Así que ir y presentar un proyecto propio como ex alumno del conservatorio me supone mucho.

¿Qué tipo de propuesta musical se va a encontrar el público que acuda hoy en NoQuestion?

–Vamos a salirnos un tanto del jazz tradicional, acercándonos bastante a lo moderno, al jazz que se está haciendo ahora. También nos vamos a acercar un poco a la música tradicional vasca, mezclando un tanto ambos mundos.

La formación ha nacido en el Conservatorio Superior de Música de Navarra.

–Sí. Bueno, a Dani Artetxe le conocía de antes, de la EIJO. Pero a Dani Domínguez, Borja Echeverria y Ion Dorregarai los he conocido en Iruña, porque de hecho ellos son de allí.

Solo hay una hora de diferencia entre las dos ciudades, pero ¿qué tal la vida por allí?

–Muy bien, aunque es una ciudad que me recuerda mucho a Vitoria en muchos sentidos.

Ser joven, querer hacer un camino propio en la música e intentarlo en el jazz ya es complicado de por sí, pero encima en esta situación tiene que ser una misión imposible. ¿Están locos?

–(Risas) Sí, la verdad, creo que un poco locos sí estamos. Es algo muy kamikaze. Es que ya no es solo el poder dar un concierto. Para dar un directo tienes que ensayar y la situación tampoco nos permite avanzar mucho en ese sentido. Es muy complicado. Pero bueno, con las ganas que tenemos de dar un concierto, no nos va a parar nada.

De hecho, el de hoy es el primer concierto del grupo, ¿verdad?

–Es que nos íbamos a estrenar la primera semana antes de que nos confinaran. Claro, nos cancelaron el concierto. No pudo ser, así que ahora toca de verdad estrenarnos.

Ya se verá qué sucede en el futuro, pero, ¿qué desarrollo le gustaría que tuviese esta formación?

–Para mí es un proyecto personal que me gustaría que durase en el tiempo. Es un grupo con amigos en el que sentimos que podemos tocar nuestra música. Tenemos gustos comunes y nos sentimos cómodos. Espero que eso pueda durar.

Toca el saxo, rapea, ha actuado con formaciones como la Banda Municipal de Música de Gasteiz pero también con Wannabana... ¿Por qué tantas inquietudes?

–Siempre me dicen que estoy metido en muchas cosas. Sobre todo mi madre (risas). Pero es que eso me gusta mucho. El problema es ese creo, que me gusta demasiado y me lo paso muy bien en todos los proyectos. Y quiero seguir así.

Pero es muy diferente, por ejemplo, el rol de saxofonista al de rapero. ¿O no, o al final es todo más o menos parecido?

–Yo me lo tomo de manera diferente pero porque, al final, llevo 12 años con el saxofón y cuando me subo a un escenario, me siento mucho más seguro con él. Me encanta rapear y quiero seguir haciéndolo pero lo veo más como un hobby.

Para la mayoría, lo lógico sería pensar que una persona joven como usted está mucho más cerca del hip hop que del jazz. ¿Por qué ha encontrado en este género su forma de expresión?

–Por la libertad que te da. Todo el Grado Medio estudias música clásica y estás muy atado a tener que hacer algo sí o sí tal y como es. El jazz te da libertad. Tocas una canción dos veces y cada interpretación va a sonar totalmente diferente, estando las dos igual de bien. Es la manera de mostrar cómo te sientes en cada momento.