Miguel Bernardeau y Mina El HammaniACtores de la serie 'Élite' de Netflix

"Una serie como 'Élite' cambia la vida y cambian los que te rodean. Es necesario buscar un lugar privado para reciclarte"

05.03.2020 | 01:57
"Una serie como 'Élite' cambia la vida y cambian los que te rodean. Es necesario buscar un lugar privado para reciclarte"

Miguel Bernardeau y Mina El Hammani son dos de los protagonistas de la serie de Netflix 'Élite', la más vista a nivel internacional de la plataforma de 'streaming'

madrid – Miguel Bernardeau, Mina El Hammani, Sergio Momo, Ester Expósito y Georgina Amorós, cinco de los actores de Élite, han estado en Bilbao dentro de la campaña de promoción que la plataforma ha organizado antes del estreno el viernes 13. El martes tuvieron un encuentro multitudinario con sus fans en el Azkuna Zentroa. Ayer DNA habló con los dos primeros, ambos llevan en la serie la tres temporadas que se han grabado y han relatado cómo esta historia les ha cambiado la vida. Miguel es hijo de Miguel Bernardeau, productor de Cuéntame, yde Ana Duato, actriz protagonista de la serie. Sus padres le apoya y le entienden, pero no se lo pusieron fácil.

Tercera temporada, ¿cuarta?

—Miguel Bernardeau: Me encantaría hacer otra temporada, estamos a punto de estrenar ésta. En las tres entregas he estado muy a gusto. Ha sido un reto.

—Mina El Hammani: Veremos primero qué depara lo que vamos a ver a partir del día 13. Yo estoy encantada con el trabajo que hemos hecho. Me ha encantado interpretar a Nadia, no me importaría seguir haciéndolo.

¿Cómo ha evolucionado Guzmán, su personaje?

—M. B.: En la primera temporada era un chaval con muchos complejos. Es un superviviente, llegó a este colegio siendo el que menos pertenecía a ese ambiente, es adoptado. Tuvo que ponerse un montón de capas y al final hizo lo que dice el refrán: "Si no puedes con ellos, únete. No solo se adaptó, sino que se convirtió en el más extremista de todos. Es un chaval muy necesitado de su familia y de sus amigos. Hemos visto cómo ese Guzmán líder se rompe.

¿En qué sentido se rompe?

—M. B.: Ve lo que es la falta de amigos, la soledad, la traición. Empieza a enfrentarse a problemas que hasta entonces no había tenido. Va a tener que ser más generoso; va a tener que aprender a perdonarse, a perdonar.

¿Y cómo es ella, Nadia?

—M. E. H.: Empieza sin más problemas que los que ella se quiere poner. Es una chica que quiere conseguir su meta, una beca para irse fuera a estudiar. Se encuentra con ciertos límites, aparece Guzmán.

¿Dónde está los límites que impone la presencia de Guzmán?

—M. E. H.: Aparece la atracción y el deseo sexual hacia una persona que jamás en su vida se habría planteado. La muerte de Marina fue el factor real para poder conseguir todo lo que quería. Al ver la muerte tan cercana, decide afrontar nuevos retos en su vida y dar un paso adelante y entablar una relación con Guzmán. Durante la segunda temporada se vio un vídeo sexual que circula por el instituto y sus padres se enteran porque ella lo cuenta.

Un mal trago para su personaje, supongo.

—M. E. L.: En esta tercera temporada vamos a volver a esa Nadia que quiere volver a estar presente para su familia y conseguir que la miren como la miraban antes.

¿Que ha supuesto esta serie en sus vidas?

—M. B.: Ambos habíamos trabajado antes, pero ha supuesto el inicio de una proyección a un nivel más alto. El cambio de vida ha sido bastante importante. Es una serie que se ve en 130 países y tiene más de veintitantos millones de espectadores.

¿Altera el día a día de ustedes?

—M. B.: Altera mucho la vida y es importante que te busques tu lugar privado y tus momentos para reciclarte y recuperar todo lo que realmente te importa.

—M. E. H.: Cambias tú y cambia también la gente que te rodea, te mira de otra forma, lo quieras o no. Todo es complicado de gestionar. Pero es bonito que te escojan, estamos hablando de un 8% de gente que trabaja en esta profesión, el resto está en paro. Ver que tu trabajo se ve en tantos países es un privilegio.

Han escogido una profesión difícil y parece que muy concurrida.

—M. B.: Cuando empezamos a ser actores, los datos eran que solo el 3% de la profesión vivía de ella. Ahora, con la llegada de las plataformas, ha cambiado el panorama pero sigue habiendo mucho paro, no es para tirar cohetes.

¿Qué habían hecho antes de caer en el colegio de 'Élite'?

—M. E. H.: Comencé a los 19 años en El Príncipe, después he hecho teatro y pequeños personajes.

¿Condiciona su origen marroquí?

—M. E. H.: Espero que no. Obviamente, es un pensamiento que he tenido a lo largo de mi vida profesional, aún muy corta. Todos los personajes que he hecho son de origen árabe, es algo con lo que yo he vivido siempre. Espero que cambie. Las plataformas quieren alcanzar a otros países y eso crea una diversidad que es necesaria. En España, hay una producción brutal, unos actores y unos directores fabulosos, pero falta la diversidad. Quiero suponer que un día pueda hacer un personaje de médico, por poner un ejemplo, sin que tenga encima el peso de la religión o de dónde vengo.

¿Le pesa en algún sentido profesional su religión?

—M. E. H.: ¿La mía como Mina? No, soy una mujer de mundo, me da igual. No tengo ningún peso.

¿Lo tenía usted más fácil siendo hijo de quien es, Miguel?

—M. B.: Siempre digo que sí. Tengo una familia que me entiende y que me apoya, es algo que mucha gente no tiene. Conozco a actores y actrices brutalmente talentosos que no tienen una familia que les entienda. Si alguien piensa que en Netflix te van a dar un protagonista por ser hijo de quien eres, eso no es así, es imposible. Nadie te regala nada.

¿No le advirtieron en su casa que entraba en un mundo muy difícil?

—M. B.: Mis padres no querían que fuera actor, de hecho no me dejaban serlo. Entré en una escuela en Estados Unidos donde era bastante complicado y no tuvieron más remedio que decirme que sí, que me dedicara a lo que quisiera y me hiciera feliz.

Mina, ¿fue difícil que los suyos aceptaran su profesión?

—M. E. H.: Yo quería ser actriz desde los siete años y tuve la oportunidad de hacer el casting de Ana y los 7. Recibí la separata de la serie y por cuestiones familiares no pude hacerlo. Ahora lo agradezco, pero siempre tenía esa espinita. Mi madre tenía ese miedo que surge de una profesión tan inestable como ésta. Pero cuando me vieron saltando un poco de papel en papel, aunque no son tantos, dijeron "la niña que se dedique a lo que quiera".

¿Tenía plan B?

—M. E. H.: No lo tenía. Nunca se me ha pasado por la cabeza hacer otra cosa que no fuera interpretar.

¿Y usted?

—M. B.: Tengo otras pasiones. Soy actor y me gusta mucho serlo, pero me encantaría hacer otras cosas. Me gusta mucho escribir, me apetece dirigir en el futuro pero primero tengo que estudiar; la verdad es que a mí me gusta hacer bastantes cosas. No soy una persona de cerrarme mucho a un camino.

¿Qué tienen entre manos?

—M. B.: Varias propuestas y todas sin confirmar. Así que solo te puedo decir "cosas sin confirmar". He participado en un capítulo de Caronte, la serie de Amazon.

—M. E. L.: Empiezo un nuevo proyecto, lo puedo decir porque se anunció el lunes, El internado: Las cumbres. En esta ocasión no voy de alumna.

¿Había visto 'El internado'?

—M. E. H.: Tenía unos trece años y no me lo perdía. Recuerdo que pasaban cosas que me impactaban. La muerte del personaje de Ana de Armas me impresionó, yo me pasé una semana diciendo que era imposible que hubiera muerto. Era muy fan de la serie.

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