Inteligencia artificial: el futuro es ahora
El auditorio Kursaal de Donostia acogió el miércoles la tercera edición de ApplAI26, el congreso de inteligencia artificial aplicada de Euskadi, que puso el foco en cómo esta tecnología puede tener un impacto real en las organizaciones
La inteligencia artificial ha supuesto una revolución social sin precedentes en la historia. Se ha introducido, en un espacio muy corto de tiempo, en el día a día tanto de las personas como de las empresas. De hecho, la pregunta que hoy se deben hacer las compañías no es si van a implementar IA o no, sino cómo hacerlo con estrategia, responsabilidad e impacto real tanto en el ámbito interno como en su entorno.
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Esta fue una de las cuestiones principales tratadas en ApplAI26, el Congreso de Inteligencia Artificial Aplicada de Euskadi, que el pasado miércoles celebró su tercera edición en el auditorio Kursaal de Donostia. Organizado por BAIC-Basque Artificial Intelligence Center, el evento reunió a más de 600 asistentes, consolidándose como el gran punto de encuentro del ecosistema vasco en torno a la IA. Empresas, administración pública, universidades, centros tecnológicos y startups se dieron cita con un objetivo común: pasar de la conversación a la aplicación. Se abordó la IA no solo desde la perspectiva tecnológica, sino también desde sus implicaciones geopolíticas y socioculturales.
La mirada de las empresas
La jornada contó con una serie de mesas redondas en las que se debatió sobre cómo estamos respondiendo desde Euskadi a los desafíos actuales. El reto no es adoptar la IA, sino hacerlo con rigor y una intención clara. La primera mesa, moderada por Álvaro Pérez-Soria, responsable de Innovación en Laboral Kutxa, contó con la intervención de Ion González, CIO en Okin; Carlos García, CTO en Lantek; y Judith Muruamendiaraz, CTO en Fagor Ederlan Group. El foco se puso en cómo trasladar el valor de la IA a las organizaciones.onzález destacó que la IA ha permitido a su entidad optimizar el consumo eléctrico. Asimismo, explicó que “cuando abordamos cualquier proyecto tecnológico, valoramos mucho la viabilidad del mismo. Teniendo en cuenta que los recursos no son ilimitados, es importante que haya una probabilidad real de éxito”.
Siguiendo por esta línea, García indicó que “muchas de las iniciativas se quedan a mitad de camino, por lo que es imprescindible tener en cuenta el tiempo que va a llevar su desarrollo”. Por otro lado, puso en valor la necesidad de implicar a los clientes de la organización: “Los avances provocados por la IA son para ellos, así pues, son quienes tienen que dar su validación”.
Según González, la IA y las abundantes posibilidades que ofrece deben estar estrechamente ligadas a la cultura de las empresas. En consecuencia, “hay que definir lo que se puede hacer y lo que no, detectando qué podemos utilizar ahora y qué debemos construir en el futuro”.
"La IA impulsa la eficiencia y ayuda a avanzar con mayor celeridad"
Por su parte, Muruamendiaraz expresó que la IA está ejerciendo un impacto inmenso en los controles de procesos y de calidad de las corporaciones, representando, al mismo tiempo, una herramienta que impulsa la eficiencia y ayuda a avanzar con mayor celeridad. Asimismo, reivindicó la relevancia de “trabajar en programas que arrojen luz sobre nuestras fortalezas, que favorezcan la innovación y la competitividad”.
González incidió en la necesidad de que cada organización conozca al detalle sus propios procesos, al tiempo que aseguró que “antes de empezar a construir, debemos identificar nuestros retos y problemas a nivel estratégico y operacional”.
Los tres participantes en el debate forman parte de empresas industriales, e incidieron en que es un sector que se centra, “quizás en exceso, en optimizar los procesos, y que la IA es una oportunidad para mirar hacia fuera y aportar valor a los negocios”.
Para concluir con este primer debate, García resaltó que la IA “está a nuestro servicio, de modo que tenemos que entenderla “desde la responsabilidad y la sostenibilidad”.
Las habilidades superan al conocimiento
El siguiente experto en intervenir fue Ángel Sáenz Cenzano, Country Manager en LinkedIn España y Portugal. Desde su experiencia, percibe que las habilidades de los empleados tienen más peso que los conocimientos. “Las capacidades que más se valoran son las intrínsecamente humanas: curiosidad, creatividad, comunicación, compasión y coraje. Vivimos en un mundo de incertidumbre y cambio, por lo que estamos obligados a actualizarnos”.
Pero, a su juicio, la responsabilidad no recae únicamente en el empleado: “Las organizaciones también tienen que agudizar sus sentidos y ofrecer ecosistemas favorecedores para el desarrollo de las habilidades de sus equipos”.
Identificar las necesidades del negocio
En la siguiente mesa redonda participaron Aingeru Orbea, CIO en Arteche; Rosa Carabell, CEO en Grupo Eroski; y Josetxo de Frutos, CEO en Ulma Medical Technologies. Carabell reconoció que lo que más le impresiona de la IA es “la velocidad con la que avanza y su escalabilidad. Nos transforma como organización e interfiere en la toma de decisiones”. Precisamente, decidir de manera meditada es lo que reivindicó De Frutos: “Hay que elaborar una estrategia en lo que respecta a la IA, no hacer por hacer. Si identificas las necesidades del negocio, sabrás dónde puede aportar valor la tecnología”. Orbea apuntó que “pese a que cada departamento tiene sus tiempos e iniciativas, la cohesión a nivel ético no es negociable, y cada decisión debe ser supervisada”.
"Lo que más me impresiona de la IA es la velocidad con la que evoluciona"
Este bloque del encuentro finalizó con las intervenciones de Iraia Ibarzabal, CGO en Multiverse Computing; Xabier Esquisabel, director de Admire en ITP Aero; Igor García Olaizola, CTO en Vicomtech; y Josu Bilbao, director de Digital Technologies and Artificial Intelligence en Ikerlan.
La jornada culminó con la participación de figuras célebres en este ámbito como Asunción Gómez Pérez, catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid, y Javier del Ser, investigador principal en Tecnalia.
Con todo, los participantes llegaron a una conclusión compartida: Euskadi cuenta con las capacidades necesarias para afrontar el desarrollo de la IA, siempre que su implementación se aborde de forma transversal y alineada con las necesidades reales de las organizaciones.
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