Le cobran 3.400 euros por una mazorca de maíz y 1.700 por un kebab en la playa
Vendedores ambulantes se asocian con cómplices para manipular la cifra en los datáfonos
Cuando uno está de vacaciones a veces repara menos en gastos y se permite unos caprichos que en su día a día ni se plantearía, y ya se sabe que además en los lugares turísticos cualquier cosa alcanza unos precios mucho más elevados. Que algo cueste el doble o incluso el triple por tomárselo en una playa paradisíaca se asume, pero nadie esperaría que el precio se multiplique por mil. Pero ha pasado, y las víctimas han sido unos turistas que han caído en una trampa por hacer algo que para muchísima gente es habitual: no mirar bien lo que pone en el datáfono cuando se paga con tarjeta.
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Una mazorca de 3.400 euros
Es lo que le ha pasado a una turista argentina en Río de Janeiro, concretamente en la célebre playa de Copacabana. La escena prometía: sol, arena, mar y un tentempié, que en esos lugares suele entrar el hambre. Y la mujer decidió comprar a un vendedor ambulante una mazorca con mantequilla que costaba 20 reales, unos 3,40 euros al cambio. Un precio aceptable que decidió pagar por tarjeta, que es un método mucho más sencillo hoy en día que cambiar monedas cuando se viaja a otro país. Pero en esa comodidad estaba escondida la estafa, porque esos 3,40 euros se convirtieron en 3.400 (equivalente a 20.000 reales): la mazorca más cara del mundo, más que todo el presupuesto de las vacaciones.
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No es que el maíz fuera de oro ni que lo hubiera cocinado un chef con varias estrellas Michelin, sino que hubo una trampa a la hora de cobrar: en lugar de teclear 20 añadieron tres ceros más, con lo que los 20 reales se convirtieron en 20.000. Y es una forma de actuar que se repite en las playas de Copacabana e Ipanema: varios vendedores ambulantes se acercan a algún turista para ofrecer comida o bebida y entre el gentío, las dificultades para entender el idioma y el ruido un cómplice manipula la cifra del datáfono para multiplicar la cifra que se cobra sin que el comprador se dé cuenta.
Kebabs de 1.700 euros y caipiriñas de lujo
En este caso la argentina, que fue entrevistada posteriormente tras conocerse su historia, quiso justificarse con una excusa que la verdad es que suena un tanto ridícula: “No entiendo los números en portugués, no hablo portugués”, dijo. Y no se trata de un caso aislado, porque en la misma zona se han registrado otros episodios similares, con turistas que han pagado 1.700 euros por un kebab que costaba 1,7 euros o 420 euros por una caipiriña, también manipulando la cifra en el datáfono.
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Las autoridades brasileñas ya han detenido a varios de los implicados y aseguran que se trata de una red organizada que se aprovecha del despiste de los turistas, algo que sirve para recordar, una vez más, que cada vez que realizamos un pago con nuestra tarjeta de crédito debemos mirar la cantidad que aparece, porque a veces no es la que debiera, ya sea por un error o, como en estos casos, por un engaño. Y vaya engaño.