Lo de los influencers más que una moda empieza a ser una epidemia. Bien es cierto que hay creadores de contenido que hacen muy bien su trabajo, ya sea divulgativo, de entretenimiento o incluso de lucimiento personal. Pero hay otros que, con tal de buscar likes y seguidores, y con ello monetizar sus cuentas, se saltan las normas, buscan privilegios o molestan a otras personas.
También han llegado al fútbol, sobre todo a los grandes estadios. Y tienen que llamar la atención, porque lo que menos les importa es el partido, sino buscar su momento de gloria, hacerse sus fotos o sus vídeos promocionales con la excusa de un evento deportivo de máximo nivel, como sucede igualmente en conciertos o en otro tipo de espectáculos.
Peluquería en el Bernabéu
El Camp Nou y el Santiago Bernabéu se han llenado de influencers (también de turistas) y el público fiel, los socios habituales, empiezan a estar hartos de su postureo, de cómo dan la espalda al césped y de cómo incluso les perjudican a la hora de seguir los partidos. Se pudo comprobar este martes, en el estadio del equipo blanco, en el partido de ida de cuartos de final de la Liga de Campeones, en el que el Bayern de Múnich, uno de los equipos más en forma de Europa, se impuso por 1-2 al Real Madrid, al que no hay que dar nunca por derrotado quedando el encuentro de vuelta.
Ya con el 1-2 en el electrónico, con el equipo de Álvaro Arbeloa apretando para intentar darle la vuelta al partido o al menos empatarlo, en las gradas del coliseo madridista se vivió una imagen surrealista que ha indignado y avergonzado a los aficionados merengues y que se ha hecho viral en las redes sociales. Esta vez no se trata de violencia verbal o física entre seguidores, que también sería motivo de bochorno, sino de la actuación de un influencer. En plena grada se ve a dos jóvenes: uno de ellos está de pie con un peine y una maquinilla eléctrica y le está cortando al pelo al que está sentado, absolutamente ajenos a lo que acontece en el césped.
Seguidores indignados
El motivo de esa performance era hacerle promoción a una barbería, y para ello no tuvieron ningún reparo en que uno se quedara de pie, dificultando así la visión del campo de quienes se encontraban tras él. Minutos después el vídeo estaba colgado en la cuenta de Instagram de la barbería, grabado por una tercera persona.
“En lo que se ha convertido el Bernabéu, madre mía, qué lástima”, se lamentaba un usuario respondiendo a ese post. “Tapón de la botella no, maquinilla con cuchillas sí”, reflexionaba otro, y algunos más cuestionaba la eficacia del personal de seguridad y de los detectores de metales.
Algún otro publicaba su propio tuit denunciando hechos como ese: “Esto es vergonzoso. Ya no es que el turista no anime, sino que se ríe del aficionado al que le estará jodiendo el resultado. Pero ellos ven esto como un pasatiempo y, en este caso, como un incentivo para publicitarse. El que normalice esto es un cómplice más”.