No son pocos los desafíos a los que se enfrenta el agro alavés, entre el relevo generacional, la entrada en Mercosur, la rentabilidad, la búsqueda de nuevos cultivos o la subida de los precios de los insumos por conflictos internacionales. La diputada foral de Agricultura, Noemí Aguirre, explica la situación de cada uno y cómo su Departamento los encara a lo largo de la siguiente entrevista. 

Recientemente, junto con el diputado general, se ha reunido con representantes del sector. ¿Qué es lo que pide cada comarca? 

–A las tres reuniones con el sector en el Valle de Ayala, Rioja Alavesa y Llanada, hay que sumar otras dos que se hicieron a principios de mayo en Añana y en Montaña Alavesa. En todas ellas hay una serie de temas troncales de todo el sector. Está el relevo generacional, la rentabilidad, la simplificación administrativa y también se pide ese reconocimiento social a la actividad que hace el sector. Luego sí que es cierto que en cada reunión, existen distintos matices.

En la de Ayala se habló mucho de gestión forestal, de la parte ganadera y del txakoli. En la de Rioja Alavesa se habló de identidad, de gestión del viñedo y de manejos. En el caso de la reunión de Llanada y de Añana, los temas fueron compartidos. Salió el tema de los regadíos, de la diversificación de cultivos, la PAC (Política Agraria Común) e incluso las renovables. Y en el caso de Montaña, también tiene un perfil más ganadero y muchos de los temas que salieron allí ya salieron en Ayala.

Esta parte de la escucha activa no es un trabajo puntual. Algo que caracteriza al Departamento de Agricultura es esa relación directa con el sector. 

RELEVO GENERACIONAL

¿Qué oportunidades se presentan ligadas a la incorporación de jóvenes, innovación y mejora de los canales de comercialización? 

–Son asuntos que van juntos. Cuando un joven o una joven se incorpora al sector existen unas ayudas, pero no se incorpora solo por ellas, se incorpora porque tiene un proyecto viable. Desde Diputación lo que hacemos es articular distintas ayudas que tocan todos esos puntos: a la incorporación, a la maquinaria, digitalización, tecnificación, apoyo a ferias, a mercados locales e incluso a la promoción del producto local.

En lo que son estas ayudas directas más concretas de la incorporación, lo que llamamos el plan Gaztenek, en el ejercicio pasado se invirtieron desde el Departamento 870.000 euros. Gracias a esta estrategia, desde 2015 se han incorporado al sector 170 nuevos proyectos. 

¿Alguno a destacar?

"En el momento en el que hay esa incorporación, se le da una vuelta. Hay veces que hacen ese cambio de manejo hacia producciones ecológicas o que aprovechan este momento para digitalizarse"

–Todos tienen su aquel. Es cierto que en vez de destacar uno en concreto, en el momento en el que hay esa incorporación, se le da una vuelta. Hay veces que si vienen de otra explotación familiar, hacen ese cambio de manejo hacia producciones ecológicas o aprovechan este momento para digitalizarse en temas de tecnificación y maquinaria para tener unas explotaciones punteras. Eso suele ser algo generalizado. 

Hace poco el Gobierno Vasco anunció la creación, junto a las diputaciones, de una oficina de intermediación para el relevo generacional agrario que busca asegurar la continuidad de explotaciones viables cuyos titulares se jubilen. ¿Cuántos alaveses estarían dispuestos a formar parte de ello?

"En Álava tenemos 814 explotaciones que están en un momento próximo a la jubilación y de ellas, hay más de 300 explotaciones que no tienen ese relevo identificado"

–La oficina de intermediación es una de las 22 actuaciones que están diseñadas y descritas dentro de una estrategia de relevo generacional compartida entre las Administraciones Agrarias Vascas. La estrategia de relevo generacional se diseña partiendo de un contexto que es que en Euskadi hay 1.500 explotaciones que están próximas a la jubilación, de las que 750 no tienen definido un relevo real.

En Álava, tenemos 814 que están en un momento próximo a la jubilación y de ellas, más de 300 no tienen ese relevo identificado. Así, la oficina de intermediación tiene un papel importante, que es la de poner en contacto a esas personas que van a jubilarse con esas otras que quieren emprender en este sector. Son, probablemente, los dos momentos más sensibles dentro de la vida profesional del sector. Entonces, un objetivo muy importante es el asesoramiento, el intermediar y poner en contacto a ambas partes, pero, sobre todo, dando seguridad, tanto a los que se marchan como a los que se incorporan.

La vivienda también es clave para favorecer la llegada de jóvenes a los pueblos. Se han lanzado también ayudas en materia de rehabilitación o compra, pero ¿qué otras iniciativas se pueden sacar para favorecer el relevo generacional desde su Departamento o en coordinación con otros? 

–La vivienda es clave. Desde el Departamento de Agricultura tenemos distintas ayudas a la incorporación, digitalización, tecnificación, ayudamos a ese acceso al suelo, la promoción, la formación... Pero para poder acceder a ella, necesitamos coordinarnos con otros departamentos de esta Diputación, como con Equilibrio Territorial y Desarrollo Económico, que ya están trabajando en buscar soluciones y dar herramientas. Y por otro lado, esas oficinas de intermediación pueden ser una oportunidad porque cuando existe esa cesión de explotación, puede ser que dentro de ese paquete haya esa oportunidad de acceso a la vivienda. 

Por ejemplo, ¿con un caserío?

–Por ejemplo. 

BUROCRACIA

Una de las grandes quejas del sector suele estar relacionada con el exceso de burocracia. La gestión de los seguros agrarios en Álava sí que ha experimentado cambios significativos destinados a la hora de reducir la misma gracias a un acuerdo reciente con Agroseguro

–Esa queja del sector que es una queja fundada porque al final la burocracia excesiva viene del cumplimiento de normativas propias y, sobre todo, europeas y la PAC. La última PAC es lo suficientemente complicada como para que el sector se vea muchas veces ahogado por esa burocracia. Entonces, desde el Departamento trabajamos en la línea de la simplificación administrativa. Como bien has comentado, un ejemplo de ese acuerdo con Agroseguro es que no solo lo que ha hecho es que el papeleo se quede en mínimos, sino que además lo que ha hecho también agiliza esos pagos.

Y por otro lado, también lo que estamos haciendo es revisar distintos procedimientos internos y trabajar en todo lo que es la digitalización. Pero una que sea sencilla, que no nos complique más la vida. Aparte, también está ese asesoramiento personal, que ya es parte del día a día del sector, que se da desde las Oficinas Comarcales Agrarias (OCA). En ese trabajo que estamos haciendo de digitalización sencilla, yo pondría dos ejemplos: NekAraba y MahastiAraba, que son aplicaciones que permiten tramitaciones bastante habituales, que se puede hacer desde casa y de forma sencilla, y el sector las está utilizando. 

En las tractoradas, el sector también salió a la calle para protestar por esa burocracia y también por Mercosur. La presidenta de UAGA sí que alertó de una competencia “en absoluta desigualdad” al permitir la entrada de productos que no cumplen los mismos estándares, incluso también con el ganado, dejando entrar tratamientos y vacunas que no se permiten en la Unión Europea. ¿Qué medidas se pueden impulsar para que el sector local no esté en “clara desventaja”? 

"No debemos permitir que alimentos de países terceros entren en Europa sin cumplir los mismos requisitos"

–Nuestro sector agrario produce alimentos de calidad. Tiene que cumplir una normativa muy exigente, en temas como el bienestar animal o trazabilidad. Entonces, no debemos permitir que alimentos de países terceros entren en Europa sin cumplir los mismos requisitos. Así que con todas esas herramientas que tenemos, como cláusulas de espejo, trazabilidad efectiva o controles en la frontera, tenemos que ser exigentes porque existan y porque se cumplan. Ahora nos toca hacer ese seguimiento para que aquellos productos de esos países terceros, cumplan las mismas exigencias que nuestros productos.

En lo que va de año, ¿ha habido graves daños en el campo?

–Lo que estamos viviendo estos días es un ejemplo. Llevamos unas semanas con precipitaciones continuas, muchas veces intensas, y algunas tormentas. Esta situación es cada vez es más habitual. Ahí quiero incidir en la importancia de que los cultivos estén asegurados. Esta situación climatológica, aparte de causar daños directos, lo que está haciendo es que está retrasando mucho las labores habituales del campo. 

DIVERSIFICACIÓN

La consejera Amaia Barredo manifestó recientemente en una entrevista en DNA que “Álava no puede seguir siendo tan cerealista”. ¿Está de acuerdo?

–Sí que es cierto que el cereal es muy importante dentro de nuestra agricultura. Somos un territorio que lo producimos de muchísima calidad. Así que lo que hay que hacer es acompañar a ese cereal con esa diversificación, con esa innovación y con ese valor añadido. Hay oportunidades de distintos cultivos, de proteaginosos, hortícolas, de cambio de manejo, de irnos hacia unas producciones ecológicas o incluso de proyectos mixtos en los que una parte de los ingresos viene de una actividad ganadera y otra parte de la agraria.

Ante este escenario, lo que estamos haciendo desde Diputación son distintos ensayos de cultivos que vemos que son interesantes. Ahí lo que hacemos es evaluar que realmente se adaptan a nuestras condiciones agroclimáticas. También hacemos ese estudio de rentabilidad y algo muy importante es tener en cuenta la futura comercialización. Podemos tener cultivos que agronómicamente funcionen muy bien, pero los tenemos que vender a unos precios justos y que nos den esa rentabilidad que buscamos en el sector.

¿Y algún ejemplo concreto de cultivo interesante?

–El año pasado hicimos pruebas con la soja, este año estamos haciendo otras pruebas con la cebolla. Poco a poco vamos en esa línea encaminados. Con el maíz también estamos haciendo alguna prueba.

CONFLICTOS INTERNACIONALES

¿Está el sector preocupado por el aumento de los precios de los fitosanitarios y fertilizantes por la guerra de Irán? 

–El aumento de los precios de los insumos y de los costes de producción no solo está directamente relacionado con la situación que se vive con la guerra de Irán. Llevamos unas cuantas campañas, desde el 2021 probablemente, que los costes van subiendo. Puede ser que el punto de inflexión fuera la guerra de Ucrania. Lo que se está está haciendo es hacer un seguimiento de esos costes, de cómo van aumentando, de cómo se van comportando.

Pero también hay que poner en valor el asesoramiento técnico, esa digitalización que utilizamos en el campo. Hay que ir hacia modelos de compras conjuntas y, sobre todo, en lo que tenemos que trabajar es en ser menos dependientes en todos esos insumos que vienen de fuera. Cuando hablamos del impacto que tiene la guerra de Irán en los insumos, creo que todavía tenemos que ver cuánto se dilata en el tiempo. Y esa dilatación va a ser la que nos va a decir qué consecuencias tiene. 

¿En esta campaña, por ejemplo, hasta qué punto les ha afectado?  

–Algo que es prioritario es ser más eficiente. Una de las partes en las que se trabaja es en esas compras compartidas. Nuestro sector tiene una característica que es importante y es que está muy bien estructurado bajo modelos cooperativistas. La ventaja que les da es el poder hacer esa planificación de compra y de venta. Ya están acostumbrados a hacer unas compras grandes de volúmenes. Y esa compra grande de volumen de esta campaña se realizó antes de que empezara la guerra de Irán. Eso no quita que no estemos haciendo ese seguimiento cercano para ver el distinto impacto. Porque todo depende de lo que dure. 

En la cesta de la compra ya se está diciendo que puede subir todavía más el año que viene.

–Bueno, ese precio que pagamos como consumidores de los alimentos, no solo tiene que ver con el aumento de los costes de producción. Al final ahí está la parte de transporte, que es muy importante, la parte de embalajes, la distribución y los gastos propios que tienen esas comercializadoras, esas tiendas. Hay que ver cómo va evolucionando.

VINO

En relación al vino, el diputado general insiste en una mayor descentralización del vino de Rioja Alavesa con consejos reguladores por zonas. 

–Defendemos una mayor capacidad de decisión y una diferenciación de Rioja Alavesa en Rioja. No es romper por romper, sino al final es dar respuesta a una realidad, que es que Rioja Alavesa tiene una identidad propia. Tiene un patrimonio, una historia, una tipología de viñedo y de explotación propia.

Tiene una manera de hacer, esto es, de manejar el viñedo y de elaborar esos vinos, que se tiene que reflejar en la gobernanza y en la promoción. Un consejo regulador de zona, lo que le da a la comarca es voz. Lo que le da a la comarca son herramientas propias y esa capacidad de poder valorizar su nombre. En otras ocasiones lo ha defendido el diputado general y lo ha explicado muy bien. Es una propuesta seria, legítima y además está trabajada con la comarca.

¿En qué puede ayudar el campus del vino en este sentido a la hora de diferenciarse más?

EDA Drinks&Wine Campus no solo es un edificio, es mucho más, es un ecosistema de más cosas. Está la formación, la innovación, la atracción de talento, toda esa investigación y además todo desde una perspectiva internacional. Entonces yo creo que proyectos de esta envergadura al final lo que van a hacer es poner el foco en Rioja Alavesa, en darnos ese protagonismo y además son motor de atracción económica, social y cultural. Y para nuestro sector y nuestro viñedo, es una oportunidad excelente. 

¿Qué mercados en el extranjero pueden tener más futuro?

–Bueno, el mercado en general del vino y del vino tinto en los últimos años está complicado porque hay un descenso de consumo. Se están buscando esos mercados donde puede estar más interesante. A principios de año, desde Diputación Foral de Álava fuimos a México en busca de uno de esos mercados interesantes.

Hemos llegado a una colaboración directa, en la Ciudad de México, en un sitio muy concreto que es el Wine Bar del concurso mundial de vinos de Bruselas, donde tenemos un escaparate de todos nuestros vinos de Rioja Alavesa en el que aparecen nuestros 15 municipios. Se están haciendo una serie de actividades de catas, de difusión y además está abierto para nuestras bodegas. Esto significa que aquellas bodegas de Rioja Alavesa que vayan a Ciudad de México o vayan a México en busca de esa apertura de mercados nuevos, tienen unas instalaciones que pueden utilizar para ese trabajo comercial.