La Nochevieja es una de las fiestas más multitudinarias y que más se celebran por personas de todas las edades, y el inicio del nuevo año suele hacer que esa noche se alargue mucho, en ocasiones hasta que sale el sol (e incluso más) y con un elevado consumo de alcohol y otro tipo de sustancias que lleva a que se produzcan numerosas incidencias que requieren de la presencia de la Policía.

Alarma en la piscina

Son noches en las que pasa absolutamente de todo y también se liga mucho, algo que resulta más sencillo de lo habitual debido a lo animado y desinhibido que se encuentra el personal en una noche tan larga. El problema llega cuando no se tiene a dónde ir para dar rienda suelta a esos impulsos amorosos improvisados. Lo pudieron comprobar en Segovia cuando apenas acababa de entrar el año 2026. En plena Nochevieja sonaron de repente las alarmas de la piscina cubierta José Carlos Casado, situada en la capital de esa provincia castellanoleonesa.

Según relata el diario El Norte de Castilla, esa alerta llevó a que se desplazara hasta allá una patrulla de agentes municipales (sólo contaban con dos para el turno de noche de Nochevieja, momento en el que toda la ciudad estaba echada a la calle), que encontró dentro de las instalaciones a una pareja que había accedido sin permiso con la intención de mantener relaciones sexuales allí y que se sorprendió con la llegada de los policías.

A pagar

Además de saltarse las normas al colarse sin permiso en una dependencia ajena, es posible que los amantes tengan que hacer frente a una denuncia del Instituto Municipal de Deportes de Segovia (algo que se está planteando la institución), ya que parece ser que durante su incursión furtiva en la instalación dañaron una de las puertas de acceso a la piscina cubierta. Así que probablemente tendrán que hacerse cargo de los costes de su reparación.

Así que la jugada no le salió muy bien a esa pareja, que no pudo culminar en la piscina su noche de pasión y además puede que la aventura les cueste dinero, además de la vergüenza de ser pillados in fraganti. Y en una ciudad pequeña como Segovia, una de las capitales de provincia menos pobladas de toda España, con poco más de 50.000 habitantes, se sabe todo, probablemente también quiénes fueron los protagonistas de esta locura de Año Nuevo sin el final deseado.