Isabel II fue monarca del Reino Unido durante 70 años, convirtiéndose en la reina que más años estuvo en el trono en la historia del país, consiguiendo superar a la reina Victoria, y ejerciendo sus funciones con una envidiable fortaleza física gracias a la que pudo seguir cumpliendo con sus funciones hasta unos pocos días antes de su muerte. 

A la madre de Carlos III le encantaba pasar tiempo al aire libre con sus perros y sus caballos, lo que contribuía a mejorar y fortalecer su sistema inmunológico, que unido a su genética, su madre, Isabel Bowes-Lyon, llegó a cumplir 101 años, y a una dieta variada y saludable pudieron contribuir a su longeva vida llena de salud

ASÍ ES LA SENCILLA Y VARIADA DIETA QUE SEGUÍA LA REINA ISABEL

El ex chef de la casa real británica, Darren MacGrady, desvelaba hace unos años en la revista ‘Hello!’, los hábitos alimenticios de la popular monarca y confesaba cuáles eran sus platos favoritos. 

Isabel II estaba muy implicada en su alimentación, y era ella misma quien seleccionaba los menús, tachando los que no quería y sugiriendo algunas recetas del libro que cada semana le hacían llegar desde las cocinas.

La reina comenzaba todas las mañanas con té Earl Grey, muy popular en Reino Unido, sin leche ni azúcar, aunque acompañado por unas galletas

Más tarde disfrutaba de un desayuno principal, en el comedor privado del Palacio de Buckingham, en el que se decantaba por los cereales, el yogur, o las tostadas con mermelada.

A la hora de la comida, la monarca prefería platos sencillos como pescado con verduras y evitaba los alimentos con almidón como la pasta o las patatas.

Su momento favorito del día era la hora del té, que nunca se saltaba, y lo tomaba al estilo tradicional inglés con hojas de té enteras, acompañado por sándwiches o scones o incluso por una porción de tarta de galletas con trocitos de chocolate o pastel de jengibre, dos de sus dulces favoritos. 

En el caso de la cena, tenía gustos variados, aunque la carne o el pescado con verduras solía estar entre sus principales elecciones, además de las fresas de Balmoral o los melocotones cultivados en el castillo de Windsor como postre, pero su mayor debilidad era la tarta de chocolate que preparaban especialmente para ella en las cocinas de palacio.