El Kosner Baskonia regresa este domingo al Buesa Arena (17:00) con una doble necesidad en la ACB: reencontrarse con su mejor versión tras la fea derrota cosechada en Burgos y consolidarse en la zona alta ante un Bàsquet Girona que llega en buena dinámica. Pero más allá del contexto clasificatorio, todas las miradas apuntan antes del salto inicial a un nombre propio: Rodions Kurucs.

El ala-pívot letón, ausente desde la Copa del Rey por un esguince en el tobillo izquierdo, está de vuelta en un momento clave. Si se cumple el vaticinio de Galbiati antes de viajar a Atenas, una pieza clave del sonado éxito en el Roig Arena de Valencia podría disputar algunos minutos frente a los catalanes. 

Su regreso no solo amplía la rotación, sino que aporta algo que el equipo de Paolo Galbiati ha echado en falta en las últimas semanas: energía, versatilidad y presencia física cerca del aro. 

Tras el duelo europeo ante Olympiacos, el técnico fue claro al señalar la necesidad de “compartir el balón, mover la defensa y mejorar la comunicación”, además de reconocer que la rotación de hombres altos se había quedado corta. En ese escenario, Kurucs emerge como una solución natural para brindar oxígeno a un Baskonia con los efectivos justos bajo el tablero.

La capacidad de Kurucs para ocupar varias posiciones le permite influir en ambos lados de la pista. En ataque, abre el campo con su tiro exterior y puede actuar de espaldas al aro; en defensa suma intensidad, rebote y ayudas constantes. 

Un perfil que, unido a la reciente incorporación de un Jesse Edwards con más entrenamientos a sus espaldas, debe brindar más argumentos a un juego interior que había perdido profundidad en los últimos tiempos. Con la probable vuelta de Kurucs, tanto Omoruyi como Diakite no se verán obligados a disputar tantos minutos.

Un rival peligroso

El Baskonia, sexto con un balance de 14-7, necesita recuperar sensaciones tras un horrible partido en Burgos (107-96) que evidenció problemas defensivos y en el balance tras pérdida. Corregir esos desajustes será fundamental para imponer su ritmo ante un rival que destaca precisamente por su orden y equilibrio.

El Girona, dirigido por un veterano de los banquillos como Moncho Fernández, llega décimo (11-11) y con la moral reforzada tras su triunfo ante el Morabanc Andorra. El conjunto presidido por Marc Gasol ha construido su identidad desde el colectivo, con una propuesta versátil que le permite moverse en torno a los 82 puntos por partido y dominar el rebote. 

En la dirección, Otis Livingston marca el ritmo y aporta anotación, mientras que el lituano Martinas Geben ofrece solidez interior, como demostró en su último encuentro con un doble-doble, 11 puntos y 10 rebotes. Junto a ellos, nombres propios como Pep Busquets, Mark Hughes o Sergi Martínez completan un bloque coral.

Eso sí, el cuadro catalán llega a Vitoria condicionado por las bajas. Moncho Fernández tendrá la duda de Nikola Maric, que no ha podido entrenar durante la semana, mientras que Juan Fernández sigue con una recuperación lenta de su esguince de ligamento lateral externo de la rodilla derecha y Maxi Fjellerup afronta un proceso de larga duración tras su artroscopia en un tobillo.

Con más entrenamientos a sus espaldas, Jesse Edwards podrá ser más útil al equipo ante un visitante con serios problemas en la ‘pintura’

Los precedentes recientes favorecen al Baskonia, que ha ganado cinco de los últimos siete enfrentamientos, incluido el duelo de ida en Fontajau (85-96). Sin embargo, la igualdad es máxima: ambos equipos presentan un balance de tres victorias y dos derrotas en los últimos cinco partidos.

En este contexto, el factor Buesa Arena y la vuelta de Kurucs pueden resultar determinantes. El letón representa ese “oxígeno” que necesita el Baskonia: más opciones en ataque, mayor consistencia defensiva y una rotación interior más equilibrada. En un partido de matices, donde el ritmo alto local se medirá al control visitante, su impacto puede inclinar la balanza.

Tras la lesión muscular de Howard que le dejará fuera de la dinámica azulgrana durante algunas semanas, la incertidumbre sobre la identidad de los dos extracomunitarios se ha visto completamente disipada. Queda claro que Forrest y Simmons serán los elegidos por Galbiati para afrontar un partido que debe devolver al Baskonia a la senda victoriosa en el frente doméstico.