Albert Oliver Base del monbus obradoiro

"El perfil de director en los bases se ha perdido cuando esa cualidad debería estar ahí siempre"

A sus 43 años, Albert Oliver sigue desafiando el tiempo. El base del Obradoiro es el jugador más veterano de esta ACB y su secreto no es otro que la pasión por este juego

10.10.2021 | 00:10
Albert Oliver, pensativo en un partido con el Monbus Obradoiro. Foto: ACB Photo/J. Pelegrín

Debutó hace 24 años, es decir lleva jugando durante más tiempo que muchos de sus rivales. Entre los nacidos en nuestras fronteras, nadie ha competido con tanta edad como él tras haber superado a Joan Creus. Tan solo los estadounidenses Mike Higgins (43 años) y Darryl Middleton (45) permanecen por delante suyo en el ranking de veteranos que han disputado un partido en la Liga Endesa. Unas cifras asombrosas tras las cuales no hay más que trabajo, dedicación, perseverancia y también suerte con las lesiones.

¿Puede ser un partido más nivelado de lo esperado viendo el delicado momento anímico del Baskonia?

–Nunca se sabe. Está claro que nunca sabes dónde puedes ganar y perder, pero el Baskonia es el claro favorito para el partido. Tenemos que ir con las ganas de hacer una buena actuación y ver si podemos tener la opción de llevarnos el gato al agua al final. Sus últimos resultados no están siendo buenos, vienen de perder dos encuentros en liga en Badalona y Manresa, más los de Euroliga. Es un rival con calidad, Baldwin ya se ha reincorporado y veremos cómo transcurre todo.

¿A qué opta este Obradoiro?

–Primero la permanencia y, si luego tenemos la suerte de asegurarla rápido, pues ya veremos si podemos aspirar a algo más. Para ello, tenemos que jugar bien y entrenar bien, algo que estamos haciendo. Nuestro objetivo es sacar el máximo de cada jugador. Si llegamos cada uno a nuestro techo, competiremos bien cada día seguro, tendremos opciones de ganar muchos partidos y veremos dónde nos pone la liga.

Compite para un club modesto y con un secretario técnico como José Luis Mateo con un gran ojo para fichar. ¿Siente que se están haciendo muy bien las cosas allí?

–Sí, desde fuera ya se percibía que a pesar de tener un dinero limitado hay una gran capacidad para acertar con los fichajes en el mercado. Creo que ya son once años consecutivos en la ACB, más el anterior que subieron desde la LEB Oro, por lo que eso es sinónimo de hacer bien las cosas en los despachos. El tándem con Moncho es perfecto.

¿Cómo está viendo al Baskonia desde la distancia?

–Seguro que es un candidato a pelear por los títulos, más con un entrenador como Ivanovic. Sus equipos siempre compiten muy bien, ya lo vimos en la burbuja de Valencia. La pasada campaña sufrieron algunas lesiones e hicieron un buen papel pese a vivir momentos complicados. Tienen jugadores nuevos en la liga y eso está haciendo que les cueste más, también a nosotros nos pasa algo parecido. Pero es un equipo que ha fichado bien, con jugadores jóvenes con largo recorrido en el club y estoy seguro de que acabarán compitiendo muy bien. En los últimos encuentros están sufriendo muchas pérdidas de balón. Para competir contra ellos hay que mostrar un nivel físico muy alto porque, en caso contrario, te sacan de la pista. Ojalá les vaya bien, pero después de este domingo. Espero que se lo pongamos difícil para que no estén bien.

Usted coincidió la pasada campaña con Steven Enoch. ¿Qué puede contar del pívot azulgrana?

–Es un jugador con mucho potencial. El año pasado fue su primero como profesional tras salir de la universidad con todo lo que eso conlleva: un país nuevo, una liga nueva... Al principio le costó adaptarse a casi todo pero acabó jugando a un grandísimo nivel y por eso está ahora en el Baskonia. Tiene unas grandes condiciones para el baloncesto, no solo a nivel físico sino también de lectura del juego. Posee buena mano, lanza bien el tiro libre, es capaz de jugar al poste bajo, pasa bien el balón... Ahora llega a un club nuevo y eso requiere su periodo de adaptación. Aquí jugaba un partido a la semana, ahora serán dos y tendrá que pagar un pequeño peaje, pero estoy seguro de que le irá bien.

Hablando de usted, ¿la de hoy será su última visita Buesa Arena?

–No lo sé. Mi intención es seguir jugando y no pienso en la retirada. Ya veremos lo que pasa hasta el final de la temporada, pero me encuentro bien físicamente y continúa disfrutando del baloncesto.

Aquí en Vitoria ya ha firmado grandes actuaciones en el pasado. ¿Nota ya, en líneas generales, el reconocimiento en todas las canchas debido a su trayectoria?

–No me voy a poner medallas, pero sí lo siento. La afición del Baskonia siempre ha respetado al rival, aunque soy de los que piensa que con el cambio de pabellón hace menos ruido. Me gustaba más cuando el Buesa Arena no era tan grande y había más ambiente que ahora. Siempre es un campo difícil para el visitante. No he ganado muchos partidos allí, con la Penya uno y otro con el Gran Canaria, más la Supercopa. A lo mejor, tres o cuatro veces como mucho, pero siempre me gusta jugar allí por el ambiente que hay y su afición es de diez. Lo vemos cuando vamos a competir y también en la Copa del Rey.

¿Puede contar cuáles son sus secretos de longevidad?

–Lo he dicho muchas veces. Primero me gusta mucho el baloncesto y disfruto el día a día de mi profesión. Me gusta entrenar y no me cuesta ir. Estoy cansado como mis compañeros, bueno quizá un poco más que ellos, y me tengo que cuidar bastante. También he sufrido pocas lesiones, pero lo principal es que el día a día me gusta y disfruto. De momento, creo que puedo competir bien, aunque esta temporada todavía me queda para alcanzar mi mejor estado de forma.

Al margen de jugador, ¿le toca ser una especie de padre en el vestuario con los más jóvenes?

–Bueno, sí. Tengo que ayudar al equipo en otras cosas. A los nuevos compañeros trato de aconsejarles y corregirles si hace falta. En los últimos años lo he conseguido y si estoy aquí es por eso, pero principalmente donde más me gusta ayudar es sobre la pista. Jugar a baloncesto me produce muchas satisfacciones, me encanta la competición y vivo de esto. Eso sí, también hay otro tipo de trabajo que lo hago encantado.

El baloncesto le está premiando tarde con su citación para la selección española a los 39 años o su debut en la Euroliga con 40. ¿Tan sorprendido como el resto?

–Es un motivo de satisfacción, claro. Pensaba que algunos trenes en mi carrera habían pasado, pero afortunadamente no ha sido así. Con la selección pude estrenarme en las ventanas FIBA, mi primer título fue la Supercopa en Vitoria con 38 años y luego llegó el debut en la Euroliga. Es cierto que estas cosas me han llegado muy tarde, pero lo estoy disfrutando de diferente forma. He tenido la suerte de que mis hijos lo han podido vivir y podrán recordarlo siempre. Seguramente si lo hubiese conseguido de más joven mis niños no habrían sabido nunca lo que ha hecho su padre. Bien porque no habrían nacido o porque no se hubiesen acordado. Por fortuna han podido vivir cosas muy bonitas y quiero verlo por el lado positivo.



Sabiendo que enfrente tendrá a portentos físicos como Granger y Baldwin, ¿se duerme bien?

–El baloncesto ha cambiado mucho físicamente. No solo los bases han progresado en esta vertiente, sino también los escoltas, los aleros y los pívots. Coincidí con Jayson en el Estudiantes y ha experimentado un gran cambio como jugador. Físicamente ya era bastante bueno y ahora continúa siéndolo. Me tengo que adaptar y es con lo que más sufro pero yo también tengo que tratar de ponérselo difícil a ellos. Con la edad, el físico empeora y otros mejoran, aunque es un reto más para seguir compitiendo y ahí estamos.

¿Echa de menos hoy en día bases más cerebrales?

–Bueno, hay de todo. Antes había más bases que dirigían, pero ahora todo es más global y se les exige más de todo. En el caso del Obradoiro, los unos son más directores. El más diferente es Fernando (Zurbriggen), pero también piensa y está en el proceso de mejorar porque es un jugador joven y con aspectos que mejorar. Ahora se buscan bases que hagan de todo, que anoten, pasen, defiendan... Se ha perdido un poco el perfil más de director pero esa cualidad es algo que debería estar ahí siempre. Es bueno para cualquier conjunto contar con un jugador que sepa dirigir y haga mejores a los compañeros. Hay equipos que lo tienen y otros menos.

Por último, ¿hay dentro de usted un entrenador en ciernes de cara al futuro no muy lejano?

–Estoy en ello. Cuando me retire del baloncesto, me gustaría seguir ligado a él y una de las facetas lógicamente es esa. Me gusta todo lo que va relacionado con el baloncesto, veo muchos partidos, pienso mucho en este deporte y los entrenadores que he tenido me han ayudado a mejorar. Antes de retirarme y mientras sigo en activo, ya he tenido opciones de estar en algún club pero hasta ahora he preferido ser jugador. No sé si se me dará bien o mal, aunque mi idea es, al menos, intentarlo.

"La afición del Baskonia es de diez y siempre me gusta jugar en el Buesa, aunque antes había más ambiente cuando no era tan grande"

"Me canso algo más que mis compañeros de equipo, pero lo principal es que sigo disfrutando del día a día y no me cuesta ir a entrenar"


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