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Secos en el Palau

La escalada triunfal del Baskonia en la Euroliga se ve bruscamente detenida en Barcelona y el billete para el 'Top 8' queda ya a expensas de un milagro

05.03.2021 | 23:02
El pívot norteamericano del Barça Brandon Davies lucha con el pívot nigeriano Tonye Jekiri

La escalada triunfal del Baskonia en la Euroliga se detuvo bruscamente en el Palau. El Barcelona arruinó semanas atrás los sueños coperos alaveses y esta noche también se empeñó en dar una profunda estocada a las aspiraciones continentales. En un partido feo a más no poder y de los que no hacen afición, el conjunto vitoriano acabó completamente seco ante los pesados grilletes culés. La noche no fue maldita únicamente por la derrota en sí, sino que puede tener incluso daños laterales si se confirma una lesión de cierta gravedad en la rodilla derecha de Luca Vildoza.

El base argentino tuvo que retirarse de la cancha bien avanzado el tercer cuarto en un momento crítico cuando el TD Systems aún soñaba con la victoria (43-40). Su pérdida fue un mazazo terrible para un maratoniano azulgrana sin frescura ni aliento para sobreponerse al poderío físico y los interminables recursos del ogro blaugrana. Entre el cansancio acumulado, el mal día de los principales estiletes y el desgaste mental de ir siempre a remolque tras una fantasmagórica puesta en escena, la búsqueda de un milagro en la Ciudad Condal se convirtió en un objetivo inalcanzable.

Las matemáticas todavía sostienen unas mínimas esperanzas de alcanzar el Top 8, pero conviene no hacerse ya excesivas ilusiones a falta de seis jornadas para el cierre de la fase regular. El octavo lugar –en manos ahora de un Zenit con un partido menos– está a dos victorias de diferencia y el calendario tampoco es muy propicio para protagonizar gestas.

En cualquier caso, prácticamente nada se le puede reprochar a un Baskonia que cavó su tumba en un errático periodo inicial, trató de sublevarse en los dos posteriores cuartos y recibió otro baño de realismo en un epílogo donde sus fuerzas ya estaban al límite. En un partido malo de solemnidad y repleto de errores por ambas partes, el Barça impuso la lógica sin que la escuadra alavesa pudiese mostrar en exceso los dientes a la hora de revertir el pronóstico inicial.

El partido se le puso rápidamente cuesta arriba al Baskonia con un primer cuarto para la infamia. Fue un tramo tenebroso en el que el desacierto ofensivo y la espesura en ataque de los vitorianos clamó al cielo. El equipo de Ivanovic sobrevivió con dos solitarias canastas de Giedraitis y Fall mientras una horripilante toma de decisiones, una incesante cascada de pérdidas e incluso errores infantiles a la hora de culminar bandejas o convertir tiros libres amenazaban con hundirle en el plano anímico.

Tampoco necesitó grandes alardes el Barcelona para dispararse como un cohete en el marcador (25-4). Sedekerskis sufrió para convertirse en un perro de presa para Mirotic, Higgins confirmó su etiqueta de MVP de la Copa y los plácidos contragolpes culés comandados por Hanga y Bolmaro parecieron abrir un socavón de dimensiones siderales, pero el TD Systems demostró una vez más que nadie puede enterrarle de antemano.

La monumental pájara del segundo cuarto fue esta vez del Barcelona y la tropa vitoriana encontró una rendija para agarrarse a la velada. Tras un triple de Kuric, las estrellas de Jasikevicius entraron en estado de shock con su particular crisis a la hora de perforar el aro. El despliegue físico de Henry volvió a resultar titánico, Fall hizo mucho daño en la pintura y el Baskonia empequeñeció al líder de la Euroliga durante ocho largos minutos. Con un parcial de 0-16 antes de que Mirotic taponara la herida con un dos más uno, nació un partido completamente nuevo.
Tras el descanso, la inercia del partido se mantuvo igual de positiva. En parte porque todos los generadores de juego culés, especialmente Calathes, abusaron del bote y estuvieron muy desdibujados ante los afilados colmillos baskonistas en labores de contención. Sin embargo, en el mejor momento del TD Systems tras el empate a 40 elevado por Giedraitis, llegó el jarro de agua fría.

Vildoza tuvo que retirarse del choque entre ostensibles gestos de dolor tras verse lastimada su rodilla derecha en una penetración a canasta. A Henry le tocó aglutinar en sus manos todo el peso de la dirección, ya que Ivanovic evitó experimentos con los canteranos en una jornada tan trascendental para el devenir continental. Uno de los posibles desatascadores para los minutos finales quedó fuera de combate y la bestia negra blaugrana apenas vio alterada su tranquilidad.

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