Pau Ribas Jugador del Joventut de Badalona

"Di el 100% por la camiseta del Baskonia y eso sus aficionados lo respetan, existe cariño mutuo con ellos"

Pau Ribas, que vistió la elástica baskonista entre 2009 y 2012 a las órdenes de Dusko Ivanovic y ayudó a conseguir un título de liga en 2010, se volverá a ver las caras en la Copa con su exequipo, esta vez en las filas del club que lo formó como jugador

11.02.2021 | 00:38
Pau Ribas, jugador del Joventut de Badalona

"Ivanovic es el técnico más duro que he tenido, pero en esa época podía asumir esos esfuerzos; si Prigioni podía, yo con 22 años también", recuerda el exbaskonista.

Vitoria – El TD Systems Baskonia se verá las caras en la primera ronda de Copa del Rey con un viejo conocido de la entidad. Pau Ribas, que fichó el pasado verano por el Joventut, se reencontrará una vez más con el que fuera su equipo entre los años 2009 y 2012. Ganador de la ACB con el club gasteiztarra en la temporada 2009-10, pasó después por el Valencia Basket y el Barcelona, donde permaneció entre 2015 y 2020, dando así fuste a su palmarés. Campeón de Europa en 2015 y del Mundo en 2019, el pasado verano, con 33 años, puso el punto y final a su etapa como blaugrana y regresó a su casa, al club que lo formó y lo vio crecer como jugador antes de trasladarse a Vitoria. Con la cabeza puesta en complicarle la vida al Baskonia el viernes, Ribas atiende la llamada de DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA tras uno de sus últimos entrenamientos antes del arranque de la Copa del Rey.

¿Cómo está siendo su vuelta a casa?

–La verdad es que lo que buscaba lo estoy encontrando. El equipo está funcionando bien, estamos bastante asentados en la zona de play off de la ACB, clasificados para jugar la Copa del Rey y cerca de conseguir el billete para el Top 8 de la Eurocopa. Hemos tenido un bajón en la Liga Endesa desde diciembre a raíz de varios casos de covid-19 en el equipo y yo personalmente he tenido que parar durante un tiempo dos veces por lesión, me ha cortado el ritmo. Ahora estoy recuperando sensaciones poco a poco y nada mejor que poder confirmarlo en la Copa contra un rival como el Baskonia.

¿Están superados ya del todo esos problemas físicos?

–Sí, he trabajado muy duro para que no se vuelvan a repetir. Es cierto que todavía estoy falto de ritmo de competición. Solo he podido jugar tres partidos en las últimas dos semanas, pero la Copa llega cuando llega y hay que estar preparados. La falta de rodaje se puede suplir aportando otras cosas y todos tenemos esa motivación extra que en otros tramos de la temporada es más difícil encontrar.

¿Está notando la necesidad de dosificarse más tras tantas temporadas compitiendo?

–Sí, está claro. Al final, voy a cumplir 34 años en menos de un mes. Son muchas campañas jugando, desde los 18 años, y muchos entrenadores yugoslavos (risas). Con la experiencia vas aprendiendo en qué momentos del partido, cuando se ponen las cosas complicadas, debes exprimirte y cuándo tienes que dejar a otros que tomen responsabilidades. Hay que optimizar el físico. Yo a lo mejor he apretado más de lo que debería y por ello he tenido esos problemas, pero ahora estoy bien y preparado para el resto del curso.

Ahora que menciona los técnicos yugoslavos, ¿es tan duro tener a Ivanovic de entrenador como dicen?

–No sé ahora, pero cuando yo lo tuve era muy duro. Yo creo que es el más duro que he tenido. Pero bueno, en esa época lo podía asumir, con 22 años tenía piernas. Si Prigioni podía con ello, yo también lo tenía que aguantar. En esa etapa aprendí lo que es el profesionalismo, a exprimirme más de lo que pensaba que podía llegar a ofrecer. Las cotas que tenía como jugador crecieron. Mantengo una muy buena relación con Dusko, fueron tres temporadas con él y logramos ganar la ACB.

¿Qué le llevó a tomar la decisión de regresar al Joventut?

–Me quedaba un año más en el Barcelona, pero pensé que era un buen momento para volver a casa. No estaba teniendo un rol importante allí y no me sentía muy bien. Lo pasé mal personalmente y cuando llegó el confinamiento total de marzo, con tiempo para pensar, decidí que tenía ganas de disfrutar más en el último tramo de mi carrera, ayudar a los jugadores jóvenes de la Penya, colaborar a que el club volviera a estar entre los mejores de la ACB y también quería acabar bien en casa. Me marché al Baskonia muy joven y tenía ganas de jugar mis últimas temporadas aquí, cuando aún me queda físico y baloncesto. Quería poder aportar lo máximo posible.

¿Les está tocando a usted y a Tomic ejercer el papel de padres?

–Sí, al final es ley de vida. Aquí siempre hay jugadores jóvenes con mucho talento pero poca experiencia a estos niveles. Hay momentos de los partidos en los que se nota esa falta de veteranía, pero en otros lo suplimos con ilusión y ganas. Me siento a gusto con este rol. Yo también he tenido mentores como Elmer Bennett, que cuando yo subí era el veterano del vestuario, y en estos momentos me acuerdo de lo que me enseñaron e intento transmitir lo mismo para que los jóvenes puedan desarrollar su carrera. Aquí hay algunos que poseen un futuro brillante.


Ribas trata de superar a Caseur en un partido entre Barça y Baskonia en 2016: Foto: Getty

¿Está contento con que le haya tocado el TD Systems Baskonia en el sorteo de la Copa del Rey?

–Los cuatro rivales que nos podían tocar son muy fuertes, aunque es verdad que el Baskonia está en una muy buena dinámica. Nosotros hemos sido capaces de ganarle un partido en Badalona y eso nos da confianza, pero es un duelo muy complicado. Tendremos que igualar su respuesta física, que, en mi opinión, es la gran virtud de este Baskonia.

¿Qué opciones alberga el Joventut de Badalona en este torneo?

–Nuestro objetivo principal era llegar a la Copa y eso ya lo hemos conseguido. Ahora vamos a disfrutarla, no tenemos presión ni la obligación de conseguir el título. Eso no quiere decir que no vayamos a competir, creo que hemos hecho bien las cosas y tenemos capacidad de pelear de tú a tú a todos los rivales. A partir de ahí, veremos hasta dónde podemos llegar. Dusko y su Baskonia vendrán muy preparados, así que nos tocará hacerlo muy bien para poder ganarles. En la primera ronda siempre hay sorpresas y ojalá demos nosotros la campanada.

¿Qué jugador del Baskonia le preocupa más?

–Los dos bases, principalmente Henry. Para nosotros es complicado, nuestros bases no son tan físicos como él y nos exprime mucho tanto en ataque como en defensa, pone un ritmo muy alto. Tenemos que encontrar mecanismos para intentar frenarle. Si él está bien, el Baskonia coge un ritmo endiablado y si eso sucede nosotros tendremos muchas menos opciones de ganar.


Ribas durante un partido con el Baskonia en Sevilla en 2012. Foto: Efe

¿Qué recuerdos conserva de su paso por Vitoria-Gasteiz?

–Para mí siempre será especial mi etapa en el Baskonia, porque fue la primera vez que me fui de casa a un equipo de la élite europea. La verdad es que disfruté mucho, siempre con exigencia. Tengo muy buenos recuerdos, sobre todo de la afición; me apoyó desde el primer día y es una lástima que no esté en esta Copa. Para nosotros en este partido es positivo, pero siempre es bonito ver a medio Vitoria en el pabellón. Cuando voy allí siempre me reciben bien, saben que di el 100% por la camiseta y eso lo respetan, hay un cariño mutuo. Seguro que me habrían presionado en el partido de Copa por el bien de su equipo, pero es una pena que no estén.

Se va a hacer raro vivir una Copa sin aficionados, ¿no?

–Sí, incluso más que ahora. Nos hemos ido acostumbrando a jugar en todos los pabellones a puerta cerrada, pero una Copa del Rey, que es el torneo de las aficiones, sin público va a ser extraña, va a faltar el apoyo de nuestros seguidores y la presión de los rivales. Suele ser una fiesta, pero nos tenemos que conformar con poder jugarla, hay que darle valor a ello. Ojalá puedan volver pronto todos a las gradas, porque les necesitamos; los clubes por el aspecto económico y los jugadores para poder sentirnos en casa.

¿Cómo le afecta a un deportista profesional la pandemia?

–En el trabajo estamos bien, pasamos tests continuamente y podemos competir sin mascarillas, como hacíamos antes. En el aspecto personal sí que afecta más, pero como a todo el mundo. Hay pocas cosas que hacer, problemas para viajar y demás. Yo he sido padre recientemente y por ello este periodo no está siendo tan duro, puedo estar en casa y disfrutar de la familia.

¿Tiene esperanza de tomar parte en los Juegos Olímpicos de Tokio?

–Yo siempre me he tomado participar con la selección en este tipo de torneos como una recompensa por el trabajo realizado en los clubes. Creo que durante mi carrera he trabajado duro y por ello he tenido la suerte de participar en dos campeonatos, el Europeo de 2015 y el Mundial de 2019, y ganamos los dos. Así que si el seleccionador piensa en un amuleto para ganar los Juegos, yo estoy dispuesto a hacer lo que haga falta para seguir con esta racha. Yo solo expongo hechos, que cada uno saque sus conclusiones (risas).

El Baskonia lleva buscando un escolta tirador desde que comenzó la temporada...

–Para mí el Joventut será el último equipo de mi carrera, habrá que ver hasta cuándo sigo disfrutando y si el físico me aguanta. Ahora estoy en el club en el que jugué desde los cinco hasta los 22 años y tenemos una temporada bonita por delante. Espero poder seguir ayudando durante varias temporadas más, creo que tenemos un buen futuro por delante. Cuando vea que las mañanas se me empiezan a hacer duras, se acabará para mí.

"Ivanovic es el técnico más duro que he tenido, pero en esa época podía asumir esos esfuerzos; si Prigioni podía, yo con 22 años también"

"El Baskonia llega en buen momento y será un rival difícil; el jugador que más nos preocupa es Henry porque es más físico que nuestros bases"

"En el Barcelona no estaba teniendo un rol importante y lo pasé mal, quería disfrutar de mis últimos años como jugador y por eso vine aquí"