Bodega Cándido Besa

Una alternativa a la vitivinicultura tradicional desde Villabuena

07.01.2022 | 00:35
Esti Besa, continuadora de la bodega Cándido Besa Upategia, de Villabuena, centra sus esfuerzos en la vitivinicultura ecológica. Foto: Pablo José Pérez

Esti Besa, continuadora de la bodega Cándido Besa Upategia, de Villabuena, centra sus esfuerzos en la vitivinicultura ecológica

Una de las bodegas de Rioja Alavesa que trabajan en ecológico es la de Cándido Besa, en Villabuena, que además se ha convertido en un referente por la calidad de su trabajo y por estar gestionada, en su sentido más amplio, por la nieta del fundador, Esti Besa.

De su importancia como modelo de emprendimiento en el medio rural da cuenta el hecho de formar parte del catálogo de iniciativas destacadas por Eusko Ikaskuntza, que ha incluido esta bodega como uno de los ejemplos más interesantes del territorio.

Cándido Besa Upategia es una pequeña bodega familiar dedicada a la viticultura ecológica en la localidad Villabuena de Álava. Fue creada por Cándido Besa, abuelo de Esti Besa, que es quien actualmente dirige la bodega. Comenzó a elaborar los vinos en 1940, pero no fue hasta 1975 cuando comenzaron a producirlo bajo el nombre Cándido Besa Upategia.

Esti Besa explica que actualmente cultivan 8,5 hectáreas de viñedos. Gracias a la sabiduría adquirida de su padre y a la experiencia acumulada a lo largo de los años elaboran su vino a través del proceso denominado maceración carbónica. Es decir, después de la fermentación alcohólica pisan la uva, como siempre se ha hecho, pero, utilizando formas de trabajo innovadoras, y más allá de elaborar el fabuloso vino de año de Rioja Alavesa también producen vino ecológico. A ello suman que lejos de entrar en circuitos generalistas, la comercialización de este vino se desarrolla en pequeños círculos que se convierten en amistad.

Y es que el objetivo que persigue la bodega es la producción de un vino ecológico de calidad, y, de este modo, seguir arraigados a la tierra cultivando y cuidándola, velando por un medio ambiente sano; a la vez quieren cuidar las relaciones con aquellos que participan en los quehaceres de la bodega y colaboran con ella. En este sentido, la mirada de la bodega está centrada en la agroecología, en favor de una actividad agrícola sostenible y digna, con la intención de profundizar en la soberanía alimentaria.

La dificultad más significativa a la que se ha enfrentado la bodega es la causada por el granizo y las lluvias torrenciales, de modo significativo en Villabuena de Álava. De hecho, en los dos últimos años los efectos meteorológicos adversos han afectado sobremanera cientos de hectáreas dedicadas a la vinicultura disminuyendo las cosechas. En este sentido, la producción de vino se ha visto considerablemente disminuida.

A ese problema se ha sumado también la inestabilidad generada por la situación de emergencia provocada por el covid-19 durante la pandemia que ha afectado negativamente al proyecto.

Pero con todo, Esti Besa se muestra satisfecha al ver que los pequeños proyectos ligados a la tierra son viables. En efecto, con el cultivo de la tierra se da vida a ella, sin utilizar productos venenosos, utilizando –por ejemplo– abejas para facilitar la polinización, y es la misma tierra la que a la vuelta ofrece frutos sanos para poder elaborar unos vinos excelentes.

La actividad de la bodega da para garantizar trabajo para cuatro personas, que viven en el pueblo, con lo que asientan población en el medio rural.

Cándido Besa Upategia forma parte del proyecto VITISOS, en el que colabora con otras bodegas de la comarca, ABRA, Neiker y la coordinación de UAGA identificando los intereses comunes para después potenciarlos entre todos.

Su objetivo es fomentar prácticas sostenibles con el medio ambiente en todos los sistemas de producción vitivinícola de Rioja Alavesa, con el fin de contribuir en la sostenibilidad medioambiental y en la disminución de insumos para colaborar en la mitigación del cambio climático.

En esta línea, se ha trabajado en la reducción de los fitoquímicos convencionales tanto en el control de las enfermedades fúngicas foliares del viñedo mediante el empleo de productos residuo cero, eliminar el uso de insecticidas de síntesis química para combatir la plaga de la polilla del racimo, reducir el empleo de insecticidas y acaricidas para el control de insectos y ácaros y demostrar que la utilización de cubiertas vegetales es viable para cubrir ciertas necesidades concretas como evitar la erosión del suelo, controlar el vigor de las plantas y controlar plagas localizadas.

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