Cuidando a las personas

"Deberíamos aplaudir a las cuidadoras como aplaudimos a los sanitarios desde los balcones"

El reconocimiento social de esta profesión ha crecido con la pandemia, constata un sondeo del Gobierno Vasco

01.03.2021 | 00:30
Marta Alonso y Luis Antonio Preciado conocen bien el sector de los cuidados, ella como trabajadora social de la asociación Ascudean, él como guía y asesor de empleadas que se han unido en la asociación Actha para reivindicar sus derechos laborales.

Vitoria – Ha tenido que llegar la pandemia del covid-19 para que aumente el reconocimiento social hacia los trabajos de cuidado, la sociedad se dé cuenta de que las mujeres están asumiendo más riesgos para su salud con el coronavirus, debido a su mayor presencia en empleos esenciales, y la población asuma que las tareas con más proporción de mujeres no están bien pagadas.

Así lo corrobora un reciente estudio sociológico elaborado por el Gobierno Vasco sobre las percepciones y actitudes de los vascos en torno a las diferencias entre hombres y mujeres en el mercado laboral.

Una de las conclusiones es que "la mayoría de hombres y mujeres está totalmente o bastante de acuerdo con que las mujeres están asumiendo más riesgos para su salud debido a su mayor presencia en puestos de trabajo esenciales (89%). También coinciden en que los trabajos de sectores económicos con mayor proporción de mujeres no están lo suficientemente bien pagados (88%).

Y comparten los encuestados el hecho de que ha aumentado el reconocimiento social de los trabajos de cuidado (79%)". Al menos, es lo que han respondido los mayores de 18 años preguntados en 1.200 entrevistas telefónicas realizadas entre el 21 y 26 de enero. El error muestral se cifra en un +2,89%, con un nivel de confianza de 95,5%.
 

Aliviar la carga

Una percepción que avala Marta Alonso, trabajadora social de Ascudean, una asociación creada en 2001 por familias cuidadoras de personas con dependencia, la única en Euskadi, con cerca de 400 asociados. Sus dos décadas de experiencia han servido para aliviar la carga de muchas mujeres y proporcionarles cierto respiro, tanto física y psíquica, como socialmente.

"La necesidad de atender tanto a personas mayores dependientes como a niños tras el cierre de colegios, sí que ha hecho que socialmente se reconozca esta labor, pero no es suficiente todavía", puntualiza Alonso. "Esos aplausos que dimos a los sanitarios desde los balcones deberíamos dárselos a las familias cuidadoras", sostiene.

"Es un trabajo poco reconocido, muchas veces porque no sale del seno del hogar, porque son madres, esposas e hijas quienes se hacen cargo.¿Ah, pero ¿no trabajas?, suele ser habitual escucharEs que ya trabaja suficiente, nada más y nada menos que las 24 horas del día atendiendo a una persona", subraya.

La trabajadora social de Ascudean habla en femenino porque son las mujeres las que se encargan de nueve de cada diez dependientes. "Cierto que dentro de la asociación cada vez hay más hombres, pero la relación viene a ser 90% mujeres y 10% hombres, aunque antes era un 99% frente a un 1%, respectivamente", compara. Alonso sólo espera que dicho reconocimiento social no quede en el olvido cuando la alerta sanitaria se vaya suavizando.

Luis Antonio Preciado acompaña en su proceso de empoderamiento a las profesionales que se han unido en la asociación de cuidadoras y trabajadoras del hogar de Álava (Actha) para reivindicar y defender sus derechos laborales. La pandemia ha provocado que su despegue sea más lento de lo previsto. Pese a ello, ya hay una veintena de asociadas (16 mujeres y cuatro hombres).

Preciado comparte la visión de que "ha aumentado el reconocimiento de la sociedad hacia las cuidadoras porque la pandemia ha agudizado la necesidad, pero falta mucho por hacer. Es un trabajo muy precarizado en el que, además, entran otros componentes añadidos: muchas son extranjeras, en ocasiones sin papeles en regla y, por eso, parece que no son trabajadoras.

El reconocimiento tiene que llegar tanto desde los sindicatos y empleadores como desde la propia sociedad", denuncia. Por eso, "el objetivo es la formación, formales para que se cuiden a ellas mismas, además de las reivindicaciones laborales, ya que, a veces, no tienen ni horarios ni tiempos de descanso estipulados, por no hablar de su mayor exposición al contagio, ya que muchas son internas".

Además, no se puede olvidar que en el momento de mayor debilidad social es cuando más fuertes han estado ellas, cobrando apenas el salario mínimo, cuando lo cobran. Son voces acalladas, invisibilizadas.
 

Más carga de trabajo

Al margen de esta ligera mejora en la percepción social del rol de la cuidadora, la pandemia sólo ha hecho aumentar la carga de trabajo de estas personas. La alerta sanitaria ha añadido muchas dificultades a las que ya tenían las familias, reconoce la trabajadora social de Ascudean.

La casuística es variada. "La conciliación familiar ha sido imposible en muchos casos, ya que al cuidado de un mayor dependiente se ha sumado el de los menores que antes iban al colegio y se han tenido que quedar en casa.

También la asistencia a personas mayores ingresadas en centros de día y residencias que, sin previo aviso, han tenido que volver a vivir con la familia. Por no hablar del miedo a contraer el covid, el estrés por el confinamiento y la nula posibilidad de ocupar la cabeza en otra cosa con actividades de respiro y desconexión para las personas cuidadoras", cita Alonso.

"Hay familias con dos personas dependientes, una ingresada en el hospital con coronavirus y otra, en el domicilio, pero sola, sin acompañamiento", relata. Y luego están los dolorosos procesos de duelo. "Muchos", asiente Alonso. "No habíamos tenido tantos nunca" .

Y menos en un momento tan complicado, sin posibilidad de apoyar a esas personas por culpa de la situación sanitaria", lamenta la trabajadora social de Ascudean.

Detalles

Informe. Un estudio sociológico elaborado por el Gobierno Vasco recoge las percepciones y actitudes de los vascos en torno a las diferencias entre hombres y mujeres en el mercado laboral.

Sobre los cuidados. Una de las conclusiones es que la mayoría de hombres y mujeres está totalmente o bastante de acuerdo con que las mujeres están asumiendo más riesgos para su salud debido a su mayor presencia en puestos de trabajo esenciales (89%).Otra que los trabajos de sectores económicos con mayor proporción de mujeres no están lo suficientemente bien pagados (88%). Y una tercera que ha aumentado el reconocimiento social de los trabajos de cuidado (79%)".

Muestra. Al estudio sociológico han respondido personas mayores de 18 años preguntadas en 1.200 entrevistas telefónicas realizadas entre el 21 y 26 de enero. El error muestral se cifra en un +2,89%, con un nivel de confianza de 95,5%.

Ascudean. Es una asociación creada en el 2001 por familias cuidadoras de personas con dependencia, la única en Euskadi.

Actha. Asociación de cuidadoras y trabajadoras de hogar de Álava que vio la luz en diciembre del pasado año de la mano de grupos vinculados a la Iglesia, bajo su máxima "donde no llega la sociedad civil, ahí siempre ha estado la Iglesia".

Han dicho

marta Alonso "las ayudas que prometió el Estado para las empleadas del hogar en caso de despido no han llegado; muchas mujeres las han solicitado, pero aún no han cobrado"

Denuncia la trabajadora social de la asociación Ascudean.

 

Luis Antonio preciado "espero que el reconocimiento que la sociedad da ahora a estas profesionales se mantenga más allá de la pandemia"

Desea quien guía en sus reivindicaciones laborales a las asociadas del colectivo Actha.

Un dato

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Contratos tramitados por Ascudean en 2020, 1.709 desde 2011, fecha en que creó su bolsa de empleo. La asociación realizó 193 entrevistas laborales el pasado año. Desde el año 2011 han sido 1.600.

El 89% de sondeados está de acuerdo en que las mujeres asumen más riesgo para su salud por su mayor presencia en trabajos esenciales

El 88% coincide en que los empleos con mayor proporción de mujeres no están lo suficientemente bien pagados