El Alavés crece en las segundas partes
Los albiazules no se rinden hasta el final y golpean cuando el rival flaquea
El Deportivo Alavés no se rinde hasta el final, y así lo está demostrando en sus últimos compromisos. En los encuentros más recientes, el conjunto albiazul ha firmado actuaciones de menos a más, manteniendo siempre vivas sus opciones y sabiendo transformar su esfuerzo en resultados tras el descanso.
Los pupilos de Quique Sánchez Flores han encontrado en las segundas partes su mejor versión, un tramo en el que están logrando puntos que pueden resultar claves en su lucha por asegurar la permanencia en Primera División.
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El último partido ante el Mallorca es un claro ejemplo, aunque no el único. Frente a los bermellones, el Alavés remontó el tanto inicial de Jan Virgili para firmar un 2-1 final, con ambos goles llegando en la segunda mitad. Una reacción que permitió corregir una primera parte en la que no lograron imponerse para acabar sumando tres puntos vitales ante un rival directo.
Una situación similarse vivió en la jornada anterior ante el Real Madrid en el Bernabéu. Tras una primera mitad sólida pero insuficiente en el marcador, los babazorros dieron un paso al frente tras el descanso que les permitió luchar hasta el final del partido.
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En esta ocasión no lograron puntuar, pero mostraron una clara mejoría hasta el punto en el que el primer gol –que terminaría llegando en el descuento– no llegó antes porque un inspirado Lunin y su poste derecho lo impidieron.
El ejemplo más representativo de esta tendencia fue la espectacular remontada ante el Celta en Balaídos. Aquel día, el Glorioso anotó tres goles en la segunda parte para culminar un memorable (3-4), evidenciando su capacidad de reacción y su fe hasta el pitido final.
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Acierto y esfuerzo
Las mejoras tras el descanso no son fruto de la casualidad, sino el resultado de varios factores que han hecho del Deportivo Alavés un equipo que mantiene sus posibilidades hasta el final de los encuentros.
Por un lado, Quique está acertando tanto en el momento como en la forma de intervenir en los partidos, ya sea mediante ajustes tácticos o cambios desde el banquillo. Sus revulsivos han servido en varias ocasiones para cambiar el rumbo de los encuentros, aportando soluciones y las cualidades necesarias para cada momento.
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Por otro lado, el equipo ha desarrollado una mentalidad competitiva que le permite creer hasta el final de cada partido. Los jugadores mantienen la intensidad y aprovechan el desgaste del rival para crecer en los tramos decisivos de los encuentros.
De hecho, el Alavés ha anotado nueve goles en segundas partes desde la llegada del técnico, por los seis logrados en las primeras mitades. Esto refleja a un equipo que sabe adaptarse, que mejora con el paso de los minutos y que ha encontrado en la resistencia y la insistencia una de sus principales virtudes.
Con este carácter, el Glorioso encara el tramo final de la temporada con argumentos más que suficiente para creer en la permanencia en Primera División. El sábado afrontará el encuentro ante el Athletic Club en Mendizorroza apoyado en una identidad cada vez más definida y en la convicción de que, mientras haya tiempo, siempre hay partido.