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Alavés 1-1 Villarreal: dos puntos de oro que vuelan

Un gol de Pépé en el último minuto impide la victoria del conjunto babazorro en Mendizorroza

Todas las fotos del Deportivo Alavés - VillarealJorge Muñoz

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Remar para morir en la orilla. Otra vez. El Deportivo Alavés estuvo muy cerca de vencer al Villarreal en Mendizorroza y sumar tres puntos de oro a su casillero gracias a un tanto en propia de Rafa Marín; pero un golazo de Pépé en el último minuto, en otro epílogo de terror, derivó en un nuevo varapalo para los hombres de Quique Sánchez Flores. Pudo haber sido un punto de inflexión para la temporada.

Pese a las ausencias en la retaguardia, el técnico babazorro apostó por dar continuidad al 5-3-2 mostrado ante el Valencia en Mestalla y que, por momentos, le había funcionado bien. Para ello, dio entrada a Víctor Parada y Yusi atrás, en lugar de Protesoni y Pacheco y manteniendo a Jonny como central. La tercera novedad fue la titularidad de Pablo Ibáñez, reemplazo de Guridi junto a Blanco en la medular.

Los primeros compases fueron difíciles para el Alavés. Aunque el Villarreal no les creó demasiado peligro, a los albiazules les costó mares sacar provecho de sus posesiones. El balón estaba más en campo propio que en el del rival. Eso mejoró ligeramente según avanzaba el duelo, cuando Ángel y Yusi empezaron a aparecer, pero no lo suficiente para generar ocasiones. Fue una media hora difícil de ver.

El principal problema estuvo en la sala de máquinas. Ni Blanco, ni Ibáñez ni Aleñá participaron tanto como lo necesitaba el equipo y, cuando lo hicieron, el desacierto brilló por encima de todo. Nula fluidez en el juego, y eso que los groguets cedieron bastante la pelota al Glorioso. Por no funcionar, ni siquiera los envíos en largo a Boyé y Toni dieron frutos. Y a balón parado no hubo apenas oportunidades.

Pero el fútbol es impredecible, y el Alavés consiguió marcharse al descanso por delante en el marcador: una pelea de Toni permitió a Ibáñez atacar por la banda, este centró al área pequeña después de infinitos recortes y allí apareció el propio punta murciano para, tras fallar en primera instancia, forzar con un taconazo el gol en propia de Rafa Marín. Acción cuando menos inverosímil (1-0, min. 40).

Búscate en las gradas del Deportivo Alavés - VillarealJorge Muñoz

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Y todo lo que no había ocurrido en los primeros 40 minutos, sin disparos a puerta ni ocasiones, tuvo lugar antes del intermedio. El Villarreal apretó en la recta final y obligó a Sivera a intervenir, evitando el tanto de Comesaña en una doble acción. Pasó muy poco en las áreas, pero el cuadro gasteiztarra salió beneficiado. Ese acierto, aunque fuera con algo de fortuna, es lo que había faltado últimamente.

OTRO EPÍLOGO NEGRO

Ya en la segunda mitad, la lluvia entró en juego. Bajo una tromba de agua, tanto el Alavés como el submarino amarillo trataron de aumentar el ritmo del juego, pero de poco sirvió tal intencióN dado el desacierto en las combinaciones. Marcelino no tuvo mucha paciencia por eso y pronto dio entrada a sus primeros revulsivos. Un nuevo y exigente reto para los locales, pues lo que saltó al césped no fue baladí.

Quique respondió a los cambios de Marcelino (Moleiro, Moreno y Thomas) con Guridi (Aleñá) y Koski (Yusi), Ahora bien, se tomó su tiempo el técnico albiazul para hacerlo. Y con razón: sin piernas frescas, pero con mucho oficio, el Glorioso le puso las cosas difíciles al Villarreal. No fueron capaces los castellonenses de volver a probar a Sivera hasta que no quemaron las naves, sin nada que perder.

Ya en la recta final del duelo, al Alavés le tocó aguantar. Ejercicio de resistencia que tuvo varios sustos: el más claro, del propio Koski, quien a punto estuvo de marcarse de cabeza en propia en una saque de banda rival. El balón se marchó al palo. Ballestero (Tenaglia) y Abde (Toni) fueron los dos últimos cambios de Sánchez Flores.

Y esa fortuna que habían tenido los babazorros hasta el tiempo de prolongación se desvaneció de un suspiro. En una acción bien defendida por los locales, Pépé se sacó de la chistera un auténtico golazo, colocando el balón en la escuadra desde una posición difícil, imparable para Sivera, que había cuajado una actuación de sobresaliente.