El fútbol es así: de la noche a la mañana, un equipo que atraviesa una crisis de resultados puede ganar dos partidos consecutivos y ver cómo su realidad cambia por completo. Eso es lo que le ha pasado al Deportivo Alavés. Tras entrar hace solo dos semanas en puestos de descenso, ahora está décimo después de asaltar el feudo del Espanyol, donde decidieron los goles de Antonio Blanco y Toni Martínez (1-2).
Nahuel Tenaglia fue la principal ausencia en el once que presentó Eduardo Coudet sobre el verde del RCDE Stadium. El zaguero argentino, baja por un proceso gastrointestinal, dejó hueco a Víctor Parada, devolviendo a Jonny al lateral diestro; y fue Calebe quien actuó más adelante en lugar de Carlos Vicente, ahora en las filas del Birmingham. Por lo demás, se dio continuidad a lo visto contra el Real Betis.
El Alavés saltó al césped intenso, dispuesto a llevar la batuta del encuentro. Y dejó un aviso nada más empezar. Fue en un centro raso de Toni, tras combinar con Calebe, que no pudo rematar bien Ibáñez, muy dolorido después de esa acción debido a un pisotón. Por lo visto en los minutos iniciales, era difícil imaginarse que el encargado de estrenar el marcador sería el Espanyol, pero los errores se pagan.
La primera vez que los pericos pudieron correr con espacios terminó con el balón en el fondo de la red defendida por Sivera. No tuvo mucho misterio la jugada: apertura a la banda, centro lateral y cabezazo de Roberto Fernández (1-0, min.15). Ni el repliegue colectivo fue acertado ni Pacheco estuvo bien al defender al delantero. Extremadamente flojo en la disputa el navarro, perdió la espalda con facilidad.
Afortunadamente, el Alavés no se vino abajo y apenas tardó en responder al tanto local. Ibáñez, a la media vuelta, avisó con un derechazo que detuvo Dmitrovic y Blanco, aprovechando un rechace, al poco tiempo (1-1, min. 27). El cordobés marcó su primer gol como babazorro con un disparo que había intentado en multitud de ocasiones, pero que nunca le había salido tan bien. Imparable desde la frontal.
Y fueron mejores los gasteiztarras con las tablas de nuevo en el marcador. A la escuadra blanquiazul sí que le afectó más el gol encajado y, con el único recurso del desplazamiento en largo, con la idea de explotar las carreras por banda y las segundas jugadas, vio cómo el Glorioso disfrutaba de un mayor y mejor dominio del balón. Una pena que esto no se tradujera en más ocasiones antes del descanso.
La mala noticia antes de que uno y otro equipo pusieran rumbo al túnel de vestuarios fue la lesión de Protesoni. Como si de un déjà vu se tratase, de nuevo con dolores musculares, el uruguayo tuvo que ser sustituido por Facundo Garcés. Vuelta al terreno de juego de un defensor argentino que había estado cuatro meses fuera de la dinámica del Alavés por la dura sanción, ahora pausa, que le impuso la FIFA.
GOLPEAR Y AGUANTAR
El Espanyol salió más fuerte en la segunda mitad, lo que le permitió encerrar a los babazorros durante varios minutos. Para tratar de cambiar el guión del duelo, el Chacho agitó por fin el banquillo y dio entrada a Yusi (Parada) y Guevara (Calebe). Algo que pudo dar frutos casi al instante, pues el lateral hispano-marroquí tuvo un mano a mano que remató al muñeco. Fue su control lo que le impidió definir bien.
Esa acción de Yusi fue un anticipo de lo que llegaría después. Ya con el duelo de nuevo igualado, la habitual resiliencia de Toni, esa con la que pelea cada balón, le permitió robarle la cartera a Cabrera dentro del área y asistir a Boyé, que no falló a puerta vacía (1-2, min. 71). No iba a ser sencillo mantener la ventaja, pero difícil pensar en un escenario mejor para lograr el segundo triunfo a domicilio del curso.
En el epílogo del encuentro, Coudet dio entrada a Guridi (Toni), dejándose un cambio en la recámara. Y hubo varios sustos, el más claro de Kike García. El exalbiazul marcó de cabeza el 2-2, pero estaba en fuera de juego, por lo que el VAR impidió que su tanto subiera al marcador. Finalmente, achicando aguas, el Alavés consiguió su segunda victoria a domicilio de la temporada.