El partido de este domingo puede cambiar el devenir de la temporada para un Deportivo Alavés que llega al encuentro de su 105 aniversario en horas bajas. Una cita que también puede resultar crucial para el futuro de Eduardo Coudet en caso de que el resultado no sea positivo para los intereses albiazules.

El técnico argentino llega un tanto cuestionado al duelo que cerrará la 21ª jornada de Liga. Sin embargo, aunque el choque ante el Real Betis pueda suponer una bola de partido para él, el preparador de Buenos Aires se ha mostrado tranquilo y con confianza para revertir la situación durante sus últimas ruedas de prensa.

El Betis, uno de los rivales a priori más complicados de la categoría, se presenta en Mendizorroza como el posible verdugo del técnico albiazul, que tiene contrato hasta final de esta temporada.

No obstante, pese a la calidad que pueda atesorar el conjunto bético, el equipo verdiblanco es un rival al que tanto Coudet como el Alavés le tienen tomada la medida hasta cierto punto. Eso sí, en el último enfrentamiento entre ambos, los de Pellegrini lograron la victoria en La Cartuja (1-0) gracias al solitario tanto de Lo Celso.

Aquel duelo correspondiente a la jornada 2 es la única derrota en el historial más reciente del Alavés ante el Betis. Concretamente, ambos equipos se han visto las caras seis veces desde el regreso a Primera de los babazorros. Media docena de enfrentamientos que se han saldado con tres empates, dos triunfos vitorianos y solo uno bético, el último.

Unos registros frente al Real Betis que se asemejan a los de Coudet. Entre el Celta y el Alavés, se ha enfrentado a los verdiblancos en siete ocasiones, saldadas con tres victorias, dos empates y tres derrotas.

El Real Betis, un buen recuerdo

La de este domingo no será la primera vez en la que Coudet se la juegue con el Alavés ante el Betis. El entrenador argentino ya vivo una situación similar la temporada pasada, fue también en el mes de enero y justo al comienzo de la segunda vuelta. Lo único diferente fue el escenario: el Benito Villamarín.

Tras la destitución de Luis García Plaza, el Alavés llegaba en horas bajas a la capital andaluza en busca de la primera victoria con Coudet al frente. Un triunfo que se estaba haciendo de rogar, y es que el argentino no fue capaz de lograrlo en ninguno de sus cinco primeros encuentros como técnico albiazul.

Tres empates (Athletic 1-1, Valencia 2-2, Osasuna 2-2) y dos derrotas (Girona, 0-1 y Deportiva Minera en penaltis tras un 2-2) hicieron poner muy en duda la carta de presentación de Coudet en la capital alavesa.

Ante el Real Betis, con todo en contra en un Villamarín donde el Alavés llevaba cinco años sin ganar, parecía misión imposible revertir la mala dinámica y una nueva derrota habría puesto aún más en entredicho la continuidad del argentino en el banquillo.

Para más inri, el Espanyol había ganado su partido horas antes frente al Real Valladolid. Un resultado que metía momentáneamente al Alavés en descenso por primera vez en toda la temporada –una situación similar a la que se vive ahora–.

Todos esos males y pesimismo se esfumaron una vez el árbitro pitó el final del partido. Exhibición estratosférica de Kike García con tres goles (1-3) que dieron oxigeno al Alavés y, sobre todo, a Coudet.

Aquella victoria supuso el primer triunfo de Coudet como entrenador del Alavés. El argentino logró salvar la bola de partido ante el Betis y el resto ya es historia. 

Este domingo se vuelve a repetir el mismo contexto en un escenario diferente, pero ante el mismo rival, con el mismo protagonista en el punto de mira y en una fría noche de enero, como aquella vivida en el Villamarín.