Denis Suárez llegó el pasado verano a Mendizorroza con un claro objetivo en mente: ayudar al Deportivo Alavés a “dar un paso más”. Así lo manifestó el propio futbolista gallego en sus primeras comparecencias y, del mismo modo, se entendió puertas hacia fuera. Su trayectoria, más que contrastada en grandes clubes como el Barça, Villarreal o Arsenal, hablaba por sí sola a su arribada a Vitoria-Gasteiz.
La etapa del jugador pontevedrés en el Paseo de Cervantes, sin embargo, no marcha como a él seguramente le gustaría. No solo por la posición del club babazorro, que está en puestos de descenso tras la jornada 20, sino también debido a su incidencia en el juego del equipo.
Lo positivo es que aún hay tiempo de sobra para darle la vuelta tanto a lo colectivo como a lo personal. No hay otra opción.
La confianza de Eduardo Coudet la tiene, eso está claro. A los pocos días de fichar, antes incluso de ser presentado, ya debutó con el Alavés –ante el Atlético, en casa– y apenas tardó en hacerse con la titularidad en el doble pivote.
En la derrota contra el Sevilla salió de inicio por primera vez y, desde la décima jornada (Rayo) hasta la 18 (Oviedo), se mantuvo nueve encuentros consecutivos en el once titular.
Y, visto lo visto, la única razón por lo que no siguió siendo titular fue el trato para no enfrentarse al Villarreal, quien le dejó marchar gratis al Glorioso. La buena actuación de los albiazules en La Cerámica hizo que el Chacho repitiera once frente al Atlético; pero a nadie le sorprenderá si Denis sale de inicio este domingo, en un partido contra el Betis en el que el entrenador argentino podría jugarse su futuro.
Sin conexión con los puntas
Que Coudet confíe en Denis, asimismo, es completamente lógico. Más allá de ser él quien sacó su mejor versión –en el Celta (2020-2022)–, es innegable que el gallego tiene un talento innato en sus botas. Por ello, llamó la atención del Barça en su día.
El principal problema es que no está consiguiendo que esa aptitud le sea lo suficientemente útil al Alavés. Esa ha sido la sensación en los últimos meses.
A Denis le está costando rendir en el contexto del Glorioso, donde la máxima exigencia física es innegociable. Por muy alto que sea su acierto en los pases, que lo es, poco provecho van a sacar los babazorros si ese control no se traduce en avanzar metros, generar superioridad o aportar verticalidad.
La conexión entre la medular y el ataque ha sido escasa en muchos partidos, y él es uno de los señalados por ello. Más que ayudando a Antonio Blanco en la salida de balón, cuando mejor ha rendido el gallego ha sido apareciendo en posiciones más adelantadas.
Así lo hizo en la Copa, frente al Rayo. También es útil cuando recibe del cordobés, ofreciendo continuidad al juego, pero solo si lo hace de manera intermitente. En estático, como se le ha visto en demasiadas ocasiones, acaba pasando casi desapercibido.
Además, sus mejores minutos han coincidido cuando el Alavés ya tenía el partido de cara. Se ha mostrado como un futbolista ideal, dada la seguridad que aporta con el balón, para aguantar el resultado y buscar la sentencia.
Algo para lo que, lógicamente, es necesario que el equipo ya vaya ganando. Un escenario que es mucho más fácil de encontrar si sale como revulsivo y no como titular (Elche).
Por otro lado, se ha echado en falta un mayor desempeño a nivel defensivo por su parte. Si bien esta no es su principal tarea, una escuadra como la del Glorioso necesita que todos sus futbolistas den el máximo ahí.
Y a Denis esto le ha costado más de lo debido, sobre todo, a la hora de recomponerse de alguna pérdida. Sufre muy pocas durante las contiendas, pero estas suelen dejar vendido al equipo.
Reparto de protagonismo
Siendo Blanco el único indiscutible en la sala de máquinas alavesista, Denis ha tenido que disputarse el puesto hasta ahora con Pablo Ibáñez, con quien también ha coincidido sobre el césped, y con Jon Guridi recientemente.
El cordobés acumula 1.681 minutos entre Liga y Copa; el navarro, 1.319; el propio futbolista gallego, 995; el de Azpeitia, 706; Ander Guevara, 682; y Carlos Protesoni, 411. La participación está cara.