Dueño del Mallorca

Un tropiezo en la gestión de Sarver

El dueño del club ha despedido esta semana a su director ejecutivo

15.02.2020 | 06:18
Robert Sarver, dueño del Mallorca, es también propietario de los Phoenix Suns de la NBA.

Vitoria - El Deportivo Alavés visitará hoy a las 13.00 horas a un Mallorca que está pasando por el momento más delicado de la temporada, por lo que los hombres de Asier Garitano tienen una oportunidad de oro para distanciar al conjunto bermellón en doce puntos y poner mucha tierra de por medio con el descenso. El club balear se encuentra actualmente a dos puntos de la salvación y viene de haber encadenado tres derrotas consecutivas en liga. Mucho tiene que cambiar la dinámica de los entrenados por Vicente Moreno para que no sean carne de Segunda División, y la directiva ya ha tomado medidas con la destitución del director ejecutivo Maheta Molango, cuya política de fichajes ha decepcionado a quienes deciden el destino de la entidad desde Estados Unidos.

El rumbo del club mallorquín cambió en enero de 2016, cuando el empresario estadounidense Robert Sarver compró el club por veinte millones de euros, con el apoyo del mítico exjugador de baloncesto Steve Nash, que se hizo con gran parte del accionariado, y del extenista estadounidense Andy Kohlberg, que fue nombrado presidente de la entidad. La operación guarda muchas semejanzas con el caso de Peter Lim y el Valencia, ya que también para el magnate asiático el club ché es solo uno más de sus numerosos negocios. Sarver, por su parte, es además propietario de los Phoenix Suns, franquicia de la NBA por la que desembolsó 401 millones de dólares en 2004, por lo que es comprensible que se centre más en el equipo en el que actualmente milita Ricky Rubio que en el Mallorca. De hecho, fue en los Suns donde entabló relación con su socio Nash, que vivió los años más exitosos de su carrera en la franquicia de Arizona.

Hasta el momento, ha sido el base quien más se ha dejado ver por la isla. Amante declarado del fútbol, acude con frecuencia a ver los partidos del club del que es accionista y ha llegado a participar en los entrenamientos del primer equipo y del filial. Sin embargo, Robert Sarver no es ajeno a lo que ocurre en la entidad mallorquina y, ante la mala gestión en materia de fichajes de Molango y la actual situación del equipo en la tabla, él y Kohlberg han prescindido de sus servicios. De momento mantienen al director deportivo Juan Recio, también cuestionado, en su puesto.

Trayectoria ascendente El arranque de la aventura de Sarver como propietario del Mallorca no fue lo feliz que él hubiera deseado. El norteamericano cedió el timón de la entidad a Maheta Molango, hombre de su confianza con mayor experiencia en el mundo del fútbol. En su primera temporada se mantuvo en Segunda División, pero en el curso 2016-17 una mala gestión en la construcción de la plantilla condenó a los bermellones al descenso a la categoría de bronce. Su trabajo fue muy cuestionado entonces, pero Sarver apostó por él y lo mantuvo en el puesto con mayor radio de acción. Molango realizó cambios en la estructura de la entidad y le devolvió su confianza con aciertos como la contratación del entrenador Vicente Moreno. A partir de ahí las cosas empezaron a funcionar mucho mejor para los baleares y encadenaron dos ascensos consecutivos, logrando el ansiado regreso a Primera División tres años y medio después de la llegada del grupo estadounidense.

El éxito fue tan grande que ni siquiera el propio Molango se lo esperaba. La dirección deportiva cerró fichajes como los de Álex Alegría, Chavarría, Señé y Sedlar antes de terminar de disputar la fase de ascenso, pensando en una nueva campaña en Segunda División. La promoción a Primera División fue una enorme alegría, pero el Mallorca se encontró con la necesidad de reforzar la plantilla para competir en la máxima categoría y un mercado de fichajes que se había puesto en marcha mientras los de Vicente Moreno disputaban las eliminatorias. Los fichajes anteriormente nombrados apenas iban a contar con minutos y la plantilla se tuvo que construir de forma apresurada, con las cesiones de Cucho Hernández, que ha pasado gran parte de la campaña lesionado, y Kubo como cabezas de cartel.

A pesar de haber trabajado a contrarreloj, el equipo salvó los muebles en la primera mitad de la competición y llegaba al mercado invernal con expectativas de reforzar la plantilla. Esta vez sin excusa, Molango no ha cumplido con las exigencias de Vicente Moreno y solo ha incorporado a los cedidos Alejandro Pozo y a Koutris, que no parece que vayan a ser futbolistas importantes en el esquema del técnico valenciano. Para colmo, el Mallorca vivió una situación surrealista justo antes del cierre de mercado. Los bermellones tenían prácticamente cerrada la cesión del centrocampista Bongani Zungu, del Amiens, que viajó a Palma para pasar el reconocimiento médico. Sin embargo, el club galo se echó atrás en el último momento por desavenencias con el Mallorca y Zungu tuvo que regresar a Francia.

En esta delicada situación recibirá Son Moix al Deportivo Alavés, con los locales pendientes de encontrar un sustituto para Molango y con una plantilla que no responde a las peticiones de Vicente Moreno. Sin embargo, cuenta con armas como el acierto goleador de Budimir, el imprevisible Kubo y la experiencia de Salva Sevilla. Una victoria del Glorioso supondría casi la salvación.