Vitoria-Gasteiz lleva ya días con el sonido de los tambores y con ellos el sentimiento de que llegue cuanto antes el día grande del 27 de abril, la previa antes de la festividad en honor a San Prudencio. Y no es casualidad: detrás de la emblemática tamborrada hay horas (muchas) de ensayo, de organización para que nada falle en una fecha que se repite cada año y, sobre todo, de mucha ilusión compartida por todos los que sienten esta tradición tan nuestra.
Este año, como viene siendo habitual, los preparativos tienen un punto de encuentro claro y este es el Iradier Arena. Aquí, cada lunes y miércoles de las últimas semanas, el espacio se ha transformado en un hervidero de ritmo y aprendizaje para grandes y pequeños que viven con ilusión estas fiestas de San Prudencio y Nuestra Señora de Estíbaliz.
Así, mientras a las 19.30 horas arrancaban los ensayos infantiles, donde decenas de niños y niñas dan sus primeros pasos —o redobles— en la tradición, una hora más tarde era el turno de los más mayores; muchos de ellos veteranos que repiten año tras año, pero también caras nuevas que se suman con curiosidad y ganas a esta noble tradición que tiene lugar en la víspera de la festividad, el 27 de abril. Hasta entonces, las cuadrillas afinan movimientos, coordinan tiempos y trabajan la puesta en escena con una precisión casi matemática que luego se replica por las calles de la capital en tan solemne día al caer la tarde.
Y es que la tamborrada no es solo ruido festivo, sino que es una tradicional coreografía colectiva en la que cada golpe cuenta y llena el alma de todos los alaveses y alavesas a finales de este mes.
Nos gusta el tardeo
La Tamborrada de San Prudencio volverá a llenar las calles de ambiente también durante la tarde en 2026. El año pasado tuvo tan buena acogida que las sociedades gastronómicas repetirán salida en horario vespertino entre las 19.00 y las 20.30 horas como aperitivo a la tradicional tamborrada bien entrada la noche del próximo lunes día 27.
Una fórmula que el año pasado tuvo una gran afluencia de público y que este año volverá a repetirse de nuevo, salvo por unos pequeños cambios de organización: tanto el desfile de la tarde como el nocturno comenzarán en la Torre de Doña Ochanda, reforzando así el componente más tradicional de esta cita.
El recorrido de la sesión de ‘tardeo’ pasará por calles como Siervas de Jesús y Diputación hasta alcanzar la Plaza de España (donde se ha mejorado también la coordinación para evitar que coincidan a la vez varias actuaciones). De igual manera, el recorrido diurno será más corto que el que tuvo lugar en 2025.
Lo que no cambia es la tradicional tamborrada de esa noche que es el momento estrella de la jornada y da el pistoletazo de salida para las fiestas de San Prudencio y Nuestra Señora de Estíbaliz.
Ya no queda nada y los preparativos para la Tamborrada de San Prudencio llevan desde el pasado mes de marzo en marcha hasta que acaben este próximo 26 cuando tenga lugar el ensayo general y definitivo a apenas 24 horas del día grande para todos los que desfilan y para aquellos que les esperan agolpados en las calles de la capital. Sonará de nuevo una tradición que vive en grandes y pequeños.
Precisamente, la tamborrada infantil nació en 1979, pocos años después de la de adultos, con la intención de dar protagonismo a los más pequeños y facilitar su integración en la fiesta desde edades tempranas.
Hoy en día, esa participación se traduce en un desfile en el que niños y niñas de entre 7 y 14 años se convierten en protagonistas. Vestidos como majorettes, soldados, cantineras o cocineros, y acompañados por tambores y barriles, forman un auténtico ejército festivo que contribuye a dar vida y continuidad a una tradición que sigue creciendo y sigue muy latente generación tras generación como podremos comprobar en apenas unos días cuando la ciudad se prepare para disfrutar una vez más de sus emblemáticas fiestas.