En 1976 fue descubierta en Arkaia, un concejo de Vitoria, la "cabeza de Baco", una pequeña pieza de mármol romana datada en la segunda mitad del siglo después de Cristo, pero que nunca llegó a la Diputación de Álava. Se la llevó un alto cargo de esta institución y 50 años después, tras un largo proceso judicial y de restauración, ya se exhibe en el Museo de Arqueología, Bibat, de la capital alavesa.

Este viernes se ha presentado públicamente la escultura en el lugar que se ha colocado, en el vestíbulo de este museo situado en el casco viejo de Vitoria, para que pueda ser observada por los visitantes.

Ha sido la diputada foral de Cultura de Álava, Ana del Val, la responsable del Bibat, Jaione Agirre, y miembros del equipo de restauración quienes han explicado la "odisea" que acompaña a esta pieza desde que se descubrió y luego desapareció.

Cabeza de Baco romana Alex Larretxi

El Dios del vino 

La escultura tallada en mármol representa la cabeza de un personaje adulto con pelo largo rizado, barba, bigote y diadema. Sus dimensiones son de 13 centímetros de alto, 9,5 centímetros y 6,5 de profundidad. Concretamente se trata de una "herma de pequeño formato", un tipo escultórico originario del mundo griego que los romanos adoptaron como elemento decorativo en sus viviendas.

La cabeza se identifica con Dioniso-Baco, el dios del vino y de la naturaleza y aunque la figura carece de los atributos habituales de Baco como racimos de uva u hojas de vid, la investigación ha permitido su identificación "con suficiente certeza".

En 1976, durante unas obras de canalización de aguas promovidas en la zona arqueológica de Arkaia, un trabajador localizó la pieza y se la entregó allí al entonces director de Carreteras de la institución de Álava, el ingeniero Jon Buesa, del PNV, pero nunca llegó a su destino, que era la Diputación.

Un largo proceso judicial

 Una investigación periodística desveló que la "cabeza de Baco" estaba en casa de Buesa. La Diputación le solicitó por escrito que la devolviera, pero se negó y la institución interpuso en 2022 una denuncia en un juzgado de Vitoria para recuperarla, ha recordado Del Val.

El ingeniero entregó finalmente la pieza al juzgado que fue remitida al Instituto de Patrimonio Cultural de España para su estudio y en 2024 fue trasladada al Museo de Arqueología de Álava, donde permaneció precintada a la espera de la resolución judicial.

En 2026 el juzgado autorizó a la Diputación a desprecintar la escultura y el servicio de restauración se puso manos a la obra y tras concluir los trabajos la "cabeza de Baco" se encuentra ya, protegida por una urna de cristal, en la entrada de Bibat, un espacio que alberga el Museo de Arqueología y el de Fournier de Naipes.

Ha vuelto a casa

El proceso de restauración ha devuelto a la escultura su aspecto más cercano al original. Los análisis revelaron que el mármol presentaba un recubrimento anaranjado de composición orgánica identificado como cera, junto a otra capa de aluminosilicatos (arcillas ricas en hierro), materiales empleados probablemente para realizar el molde de una réplica, que habían penetrado en el interior.

En estos trabajos de conservación se procedió a la retirada del recubrimiento de cera y arcilla devolviendo al mármol su aspecto y textura originales.

La responsable del museo ha explicado que cuando se encontró, antes de que Buesa se la llevara, se documentó la pieza, se dató y se hicieron fotografías, lo que ha permitido durante este tiempo la exhibición de una réplica. Se sabía que existía pero nunca llegó a la Diputación, ha señalado.

"Baco ha vuelto a casa por fin y lo puede ver toda la ciudadanía", ha destacado Jaione Agirre, quien ha explicado que se ha hecho una réplica en 3D que es accesible desde la web del museo.