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El chef Hilario Arbelaitz es el nuevo embajador de la sal del Valle Salado

El alma del histórico restaurante Zuberoa recibió de manos de Ramiro González este reconocimiento

El chef Hilario Arbelaitz es el nuevo embajador de la sal del Valle SaladoCedida

El prestigioso cocinero vasco Hilario Arbelaitz, referente de la gastronomía vasca contemporánea y alma del histórico restauranteZuberoa, ha sido nombrado Embajador de la Sal del Valle Salado de Añana.

El acto de entrega del reconocimiento celebrado este lunes estuvo presidido por el diputado general de Álava y presidente de laFundación Valle Salado de Añana, Ramiro González, quien destacó la trayectoria de Arbelaitz y su compromiso con el producto, el territorio y la excelencia gastronómica.

Arbelaitz destacó que siempre ha defendido “una cocina basada en el producto y en la honestidad. La Sal de Añana comparte esos mismos valores. Recibo este reconocimiento con gratitud y con el convencimiento de que debemos seguir apoyando a quienes mantienen vivas nuestras raíces gastronómicas”.

Trayectoria y legado en la cocina vasca

Arbelaitz ha desarrollado durante décadas una de las trayectorias más coherentes y respetadas de la gastronomía vasca. Desde el restaurante Zuberoa, en Oiartzun, ha sido uno de los grandes referentes de la Nueva Cocina Vasca, construyendo una propuesta profundamente arraigada en el territorio y basada en el respeto al producto, la técnica y una interpretación personal alejada de las modas pasajeras.

El diputado general de Álava, Ramiro González, quiso agradecer a Arbelaitz “su trayectoria ejemplar y su compromiso con una gastronomía que ha sabido preservar la identidad y los valores del territorio”. Asimismo, subrayó que “la Sal de Añana es mucho más que un producto gastronómico; es un símbolo de cómo la conservación del patrimonio, la sostenibilidad y el saber hacer tradicional pueden generar desarrollo y proyectar nuestra identidad”.

Un compromiso con la historia y el territorio

El director-gerente de la Fundación Valle Salado, Pablo de Oraá Oleaga, señaló que “al igual que la cocina de Arbelaitz, el Valle Salado ha aprendido que las cosas verdaderamente importantes requieren tiempo, paciencia y cuidado. Nuestro objetivo no es ir más rápido, sino avanzar juntos y en la misma dirección para llegar más lejos. Esa ha sido la clave durante más de 7.500 años y es también la mejor garantía para que las salinas continúen vivas y produciendo Sal de Añana durante muchos siglos más”.