Echazarra (Vitoria-Gasteiz, 1982), formada en Barcelona y afincada en Bilbao desde hace ya dos décadas, desarrolla su labor profesional en el Hospital de Basurto, donde principalmente atiende pacientes pediátricos con patologías neurológicas.

Tras su nombramiento, se ha marcado el reto de reforzar el papel de la Fisioterapia como una profesión clave dentro del sistema de salud. ¿Se sienten todavía, en cierto modo, el ‘patito feo’ de la sanidad? 

Bueno, el patito feo tampoco. Somos una profesión, como quien dice, que se inició y tiene ya una identidad desde hace más de 20 años. Y poco a poco se ha demostrado que nos hemos profesionalizado cada vez más. Ya no somos aquella enfermera a la que le gustaba todo el tema de la rehabilitación, sino una profesión en sí. Y esto conlleva su tiempo. Es verdad que actualmente, y sobre todo en la sanidad pública, seguimos teniendo derivaciones a través del médico rehabilitador y demás. Entonces, sí que es verdad que esta profesionalización ya pide, de alguna manera, que las derivaciones sean directas y formemos parte de equipos más complejos, como puede ser de oncología, de paliativos, en las UCI... Que dependamos directamente de otros servicios médicos que nos estén supervisando, pero no perder tiempo en burocracias. La clave es que podamos actuar antes de una forma más preventiva, incluso con el paciente crónico. El reto es llegar antes a la ciudadanía vasca y más profesionalizados. 

Lo que parece evidente es que sus manos son cada vez más necesarias para tratar a una población con cada vez más patologías crónicas y más envejecida. 

Efectivamente. Tenemos que adelantarnos al futuro porque esto viene. Cada vez envejecemos más y también va a ser importante incidir en la prevención de la salud. Tenemos que estar en los equipos de la comunitaria con campañas de prevención. No podemos tener adolescentes sedentarios, porque esto es incompatible con una buena calidad de vida. 

¿Dónde cree que está menos integrada la Fisioterapia a día de hoy y dónde se hace más necesario un cambio?

Creo que la integración en el sistema de salud pública es ya bastante trasversal. Somos una referencia para muchos otros profesionales. Ya no estamos como hace 20 años, que no nos conocían. Y la sociedad también nos conoce también. Ya sabe por ejemplo, pues últimamente se ha puesto muy de moda, todo el trabajo que hacemos con el tema del suelo pélvico y todo el tema de las disfunciones, tanto en hombres como en mujeres. Esto antes se silenciaba y ahora la propia sociedad está demandando este uso. Otro ejemplo es el de la fisioterapia respiratoria. Ya empezamos a ver muchos más centros centrados en patologías ya específicas, según ha ido aumentando esta demanda de la sociedad.

A nivel general, ¿qué dolencias son las que a día de hoy están copando más sus consultas?

La terapia manual con los problemas osteomusculares supone el 80% de nuestro día a día. Realmente, sin nuestras manos colocadas en una articulación que duele, no tendríamos nada que hacer. Pero es verdad que luego hay especialidades más analíticas en las que también nos necesitan. Yo soy de neuropediatría, por ejemplo. Tenemos una presencia menor, pero también son muy importantes.

Al final se trata no solo de mejorar la calidad de vida de las personas, sino también la eficiencia del sistema sanitario.

Ahí está. Y pongo un ejemplo. Incluir la Fisioterapia en las UCI sabemos que reduce el tiempo de estancia de los pacientes. Y eso, en términos económicos, es un dineral, aunque sea solo un día. Y los estudios están diciendo que reducimos las estancias hasta dos. La sanidad pública está ahorrando con este sistema. El ejemplo de la UCI es uno, pero hay más. Me refiero a que al paciente ya no le tumbamos en la cama y esperamos a que la enfermedad pase o reciba el tratamiento médico tal cual, sino que, interviniendo, lo que hacemos es evitar que se deteriore. Evitamos la sarcopenia, un problema derivado, simplemente, de estar ingresado durante una semana. Y en este caso da igual la edad. Evidentemente la gente mayor es la que más sufre esto, pero también la gente joven. En el momento en el que estás en un hospital estás ya perdiendo calidad de vida. Y evitar esto es la clave. 

Dentro de las categorías sanitarias, se habla mucho de que faltan profesionales de la Medicina y, en menor medida, de la Enfermería. ¿Cómo está la situación en su gremio?

Fisios no faltan para nada. Las oposiciones son la semana que viene y hay 2.000 y pico candidatos para 60 plazas. Somos 3.819 colegiados en Euskadi, de ellos 537 en Álava -384 mujeres y 153 hombres-. Y cada año se gradúan unos 300 y pico más. Entonces es un verdadero reto el que todos estos nuevos graduados y graduadas puedan ejercer su profesión en el ámbito que quieran. De momento no faltan, pero tampoco sobran. Porque siempre iremos ampliando las funciones y llegando cada vez más a la sociedad. Y entendemos que la propia sociedad va a absorber este número de fisios en los siguientes años

¿Y es una profesión joven, en comparación con esas otras profesiones sanitarias?

Sí, sí, es una profesión joven. Lo que pasa es que está feminizada completamente. Y sí que es verdad que en la dirección y en los mandos falta una mayor dirección femenina. Tenemos gente de más edad con un baraje profesional pero a la que muchas veces, a la hora de tenerlas en cuenta, igual no se hace mucho. Es una profesión joven, pero la gente joven tiene referentes mayores para poder seguir sus pasos. Pero es verdad que hay gente muy buena a la que no se la ve. Sin embargo, la profesión está como está en Euskadi gracias a todos esos profesionales que empezaron hace ya 20 o 30 años y que ahí siguen dándolo todo cada día.

¿Cuál es el primer gran reto que se plantea como presidenta?

El gran reto es continuar sobre todo lo que la anterior junta inició. Y ahí está, sin duda, el Pacto de Salud, que suma 19 estrategias, de las cuales los fisioterapeutas hemos entrado en 17, por lo que hay un trabajo de todo el equipo. Hay gente que ha invertido horas para que este Pacto de Salud salga, así que lo responsable ahora es cogerlo, sentarnos con las instituciones e influir en la medida que podamos para que todo este trabajo llegue a buen puerto. Estas cosas suelen llevar tiempo. Aparte, ya de puertas para adentro queremos mejorar las formas de cómo trabajamos entre nosotros para abrir el Colegio más al colectivo, que realmente sea un trabajo más en equipo, colectivo, y con transparencia.