Laura Fernández e Ixone Ruiz de Gordejuela son dos farmacéuticas del entorno rural de Álava. Laura regenta la Farmacia Artziniega tras haber cogido el relevo a su padre; lleva cuatro años en el negocio familiar y tres como titular. Ixone, por su parte, hace lo propio en Villanueva de Valdegovía desde hace menos de un año. “Al principio, cuando vine, creo que la gente te ve así, de nueva, jovencita, pero con los años es como que se fía más de mí. Me tienen mucho cariño, se fían de lo que les dices y vas ganando la confianza de la gente”, valora la primera.

Se da la circunstancia de que en los pueblos pequeños el personal médico es mínimo. Por ello, a Laura a menudo le toca ofrecer consejos que van más allá de lo estrictamente farmacéutico. “Muchas veces te vienen pidiendo consejo médico, estando como está el servicio de consultorio. Ahora mismo no hay médico; hay muchas semanas que estamos sin médico”, lamenta. Así, las farmacias se convierten en el primer contacto sanitario para los habitantes de los pueblos. “Creo que nuestra opinión les importa mucho; la gente confía bastante en nosotros”, considera.

“Me encanta mi trabajo, cuando no tengo un buen día y voy a la farmacia, acabo mejor la jornada que como la empecé”, relata Laura Fernández

Buena parte de los pacientes que atiende son enfermos crónicos “a los que vas viendo cómo evolucionan a lo largo de los años”, señala Laura Fernández. Pero también acude “mucha gente para simplemente hablar, contarte su vida, y vienen todos los días”, bromea la farmacéutica de Artziniega. “Tienen su rutina de pasar por la farmacia y saludar”, agrega. Y es más, según relata, “la gente te agradece el trato con regalos como calabazas, tomates o huevos; para mí es lo mejor”.

Laura Fernández Alex Larretxi

Es ahí, precisamente, donde Laura Fernández recuerda un anecdótico caso. “Llevábamos un mes tomándole la tensión a un señor y el último día que se la tomamos ¡nos trajo dos docenas de huevos! Hay gente muy agradecida”, reconoce. Lo que más valora de trabajar en una farmacia de pueblo es, precisamente, la cercanía y el hecho de conocer a prácticamente toda la población. “Me encanta mi trabajo, cuando no tengo un buen día y voy a la farmacia, seguramente ese día lo acabe mejor de como lo empecé”, asegura.

Menos de un año

En Villanueva de Valdegovía se encuentra la Farmacia Gaubea, de Ixone Ruiz de Gordejuela. Aunque no es del pueblo, asumió el proyecto hace menos de un año y ha sabido adaptarse al entorno con naturalidad. Ha reformado la farmacia, gestiona el botiquín de Zambrana y participa en el programa Botika Etxean Eskura.

En cuanto al perfil de quienes acuden a su farmacia, Ixone apunta a una clientela “más bien mayor, aunque cada vez hay también más familias con niños”. Tal y como lo percibe en su día a día, “la gente joven apuesta ahora cada vez un poquito más por estos pueblos pequeños y las escuelas más pequeñas”, si bien “sobre todo lo que vemos en la farmacia es gente mayor”.

Ixone Ruiz de Gordejuela es la cara visible de la farmacia de Villanueva de Valdegovía desde el 1 de julio del año pasado. “Empecé en verano y decidimos venir toda la familia a ver qué tal nos adaptábamos”, rememora. Y los meses estivales no pudieron ser mejores. “Estuvimos muy a gusto y decidimos venirnos aquí a vivir. Antes vivíamos en Amurrio; matriculamos en septiembre al crío en la escuela y estamos encantados”. En sus palabras, ha sido “un cambio total de vida”, ya que “yo pensaba que en Amurrio vivía en un pueblo, pero esto sí que lo es”.

Ixone Ruiz de Gordejuela Alex Larretxi

Ixone valora el trato como “muy cercano”. “Desde luego, el recibimiento que nos han hecho ha sido un diez”, reconoce. “La gente tenía un poco de miedo de que no hubiera relevo generacional para la farmacia o de que nadie quisiera venir, y están muy agradecidos de que hayamos abierto. Nos han hecho una obra y está muy bonita”, añade Ixone, quien da crédito a su compañera Arantza, que trabajaba con la anterior titular y “ha seguido conmigo y me ha ayudado un montón con la gente, porque conocía a todo el mundo”.

“Era un sueño tener mi propia farmacia; aquí tienes tiempo de hablar con la persona que viene al mostrador”, relata Ixone Ruiz de Gordejuela

Se podría afirmar que Ixone Ruiz de Gordejuela vive en su sueño. “Para mí era un sueño tener mi propia farmacia, un sueño que casi tenía ya un poco descartado. Esta opción surgió así y ha sido una maravilla. Para mí, trabajar en un pueblo pequeño como este es lo que siempre me ha gustado. He trabajado en farmacias en Bilbao, en Llodio, más grandes, con mucho más trasiego de gente, y no lo cambio, porque aquí tienes tiempo de hablar con la persona que viene al mostrador”, asegura.

Entre sus responsabilidades, también ha dado vida al botiquín de Zambrana, cerrado durante varios años. Ixone explica que este recurso está pensado para localidades cuya población no llega al mínimo necesario para contar con una farmacia. “Se les da la opción de abrir esta otra posibilidad, que es el botiquín, que tiene que depender de una farmacia de la misma zona farmacéutica. Te dan un poco más de flexibilidad con el horario para darles también a estos pueblos el servicio de poder tener una farmacia”, desarrolla.

Botika Etxean Eskura

También ha puesto en marcha el programa Botika Etxean Eskura, cuya respuesta ha sido “muy buena”. “Aquí está Villanueva de Valdegovía, que es donde está la farmacia, pero luego hay un montón de pueblecitos alrededor donde hay personas que no tienen posibilidad de venir o que lo tienen muy complicado”, apunta. “Este programa es una maravilla porque les llevamos el pastillero a casa, y así no tienen que andar pendientes de cuándo toca esta pastilla y cuándo la otra, ni hacer varios viajes a la farmacia. Es muy cómodo y, además, les das ya la medicación preparada”, asegura.

Botika Etxean Eskura El programa tiene como objetivo principal garantizar la entrega de medicamentos a domicilio y mejorar la atención farmacéutica de las personas residentes en las comarcas participantes. Entre sus fines se encuentran asegurar que el paciente recibe los medicamentos prescritos conforme a las pautas establecidas por su médico, revisar y controlar el uso de la medicación, e identificar problemas para prevenir resultados negativos asociados al uso de los fármacos.

Esta iniciativa, cuya prórroga ha sido autorizada por dos años dada la positiva respuesta de todos los agentes implicados, también pretende mejorar la adherencia al tratamiento, preparar sistemas personalizados de dosificación en los casos en que se considere necesario y promover la comunicación con los profesionales de Atención Primaria de Osakidetza sobre aquellas observaciones relevantes relativas al tratamiento o al estado de los pacientes.

Se trata de un proyecto pionero que, más allá de la entrega de medicamentos a domicilio, aspira a mejorar la atención y el seguimiento farmacoterapéutico de la población rural alavesa en su propio hogar. Está dirigido a personas que residan fuera del núcleo urbano donde se encuentre su farmacia de referencia, que necesiten ayuda con la medicación y que presenten dificultades de movilidad o desplazamiento, temporales o permanentes. Además, deben cumplir al menos uno de los siguientes criterios: tener reconocido un grado de dependencia igual o superior al grado 2, presentar patologías mal controladas o encontrarse en situación de vulnerabilidad.