Un total de 255 hogares alaveses se conectan contra la soledad
El proyecto Voces en Red, impulsado por Cruz Roja y la Fundación Amancio Ortega, se despliega por el territorio
Las personas mayores de Euskadi pueden sentirse menos solas gracias al proyecto Voces en Red, una iniciativa que combina innovación tecnológica y acompañamiento humano. Impulsado por Cruz Roja y la Fundación Amancio Ortega, el programa ha conectado ya a 681 personas mayores en Euskadi, 255 de ellas en Álava. La iniciativa integra asistentes de voz en los hogares con una red de apoyo presencial, utilizando la tecnología como puente para reforzar la integración comunitaria.
El proyecto no es, sin embargo, solo tecnología. Su verdadero motor es humano. Una red de acompañamiento presencial garantiza que la máquina sea únicamente, en palabras de sus impulsores, “el puente hacia la persona”. En Álava, doce técnicas de Cruz Roja sostienen ese puente cada día.
Nuria Alda, una de las doce técnicas de Cruz Roja en Álava que trabajan en el proyecto, explica que uno de los principales logros ha sido introducir la tecnología en hogares donde inicialmente generaba reticencias. “La forma en la que se la hemos enseñado ha sido clave. Han visto que es muy sencillo y muy útil, porque combina la parte tecnológica que puede ayudarles en el día a día con muchas funciones prácticas”, señala.
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La iniciativa, que ha impactado ya en cerca de 25.500 personas mayores en todo el Estado, plantea un modelo de intervención híbrido. Por un lado, incorpora asistentes de voz para mejorar la conectividad y la seguridad en el hogar; por otro, despliega una red de acompañamiento presencial que garantiza que la tecnología sea solo “el puente hacia la persona”.
ACTIVIDADES SOCIALES
En palabras de Alda, el proyecto va más allá del soporte digital. “Proponemos actividades grupales para que se conozcan entre ellas, tanto en Cruz Roja como fuera, además de salidas para descubrir el patrimonio cultural alavés. El objetivo es que amplíen su red social y mejoren la situación de partida”.
La principal barrera a superar es la brecha digital. Desde Cruz Roja reconocen que muchas personas mayores sienten una cierta aversión inicial hacia las nuevas tecnologías, asociadas a pantallas complejas y dispositivos difíciles de manejar. Sin embargo, el uso de la voz como única interfaz simplifica la experiencia y elimina gran parte de esas dificultades.
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“Hay personas a las que les motiva conocer el dispositivo, pero son minoría”, apunta Alda. Por ello, el equipo ha desarrollado una intensa labor de sensibilización en asociaciones, ayuntamientos y colectivos de mayores, mostrando de forma práctica el funcionamiento del sistema. Cuando comprueban su sencillez –basta con tenerlo enchufado para que funcione–, muchas personas se animan a incorporarlo a su vida cotidiana.
Entre sus prestaciones, el dispositivo permite realizar videollamadas, configurar recordatorios médicos o acceder a contenidos de entretenimiento sin necesidad de destreza manual. Más allá del ocio, se convierte en una herramienta de prevención y estimulación cognitiva: facilita el seguimiento de la medicación y de las citas médicas y actúa como refuerzo emocional, especialmente en entornos rurales o en casos de aislamiento.
En Álava, los equipos están distribuidos entre Vitoria-Gasteiz, Amurrio, Laudio, Orduña, Campezo, Agurain, Alegría-Dulantzi, Durana, Lapuebla de Labarca, Labastida, Lantarón, Legutiano y Salinillas de Buradón. Esta implantación territorial permite llegar tanto a núcleos urbanos como a pequeños municipios, donde el acompañamiento del voluntariado adquiere especial relevancia.
Un equipo de doce personas voluntarias se encarga de la instalación, el seguimiento y la dinamización de actividades. En el territorio alavés se organizan propuestas centradas en el bienestar emocional, la memoria, la creatividad, la sostenibilidad y los vínculos intergeneracionales. Se celebran encuentros para compartir experiencias vitales, talleres de autocuidado, dinámicas sobre hábitos sostenibles y visitas culturales, además de espacios de diálogo entre personas mayores y personas migrantes que favorecen relaciones significativas y fortalecen la convivencia comunitaria.
En Euskadi, el proyecto mantiene una presencia consolidada en los tres territorios, con dispositivos instalados y activos que permiten acompañar a personas mayores en sus hogares y ofrecer espacios de participación activa en cada zona. La suma de Bizkaia, Álava y Gipuzkoa alcanza un total de 681 dispositivos, junto a equipos de voluntariado que realizan seguimiento, acompañamiento y actividades presenciales adaptadas a las necesidades de cada territorio.