Desde hace un tiempo la cabeza de Mari Nieves Alguacil no para dar de dar vueltas alrededor de una misma idea: “¿Salgo este año con la cofradía o no salgo?”. Hace unos meses, estaba viendo una novela a la noche sentada en el sofá y cuando quiso levantarse las piernas no le respondieron. Susto, nervios, viaje hasta el hospital y un rosario de pruebas que consiguieron dar con un problema que tuvo solución, pero que la dejó mermada físicamente. Los interminables días de hospital y la rehabilitación la han dejado tocada y, aunque ha mejorado mucho, todavía no tiene la estabilidad suficiente como para salir sola a la calle andando. Y en estas está cuando la duda sobre si podrá salir de cofrade o no esta Semana Santa vuelve a rondar por su cabeza. Lleva 34 años haciéndolo, los dos últimos la pandemia no la ha dejado hacerlo y tiene ganas, muchas ganas.

Estaba escuchando ‘El club de amigos’ cuando Judith Cobo dijo que hacían falta nazarenos para salir en la procesión de Semana Santa

Su fe y devoción le dicen que sí lo haga, su cuerpo le hace dudar. Sus compañeros de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de la Vera Cruz bromean con ella y le dicen que la pueden ponen encima de uno de los pasos y ellos la llevan. Ella se ríe y en una de sus muchas vueltas al tema piensa que la solución pasa por ir sentada en la silla de ruedas y que alguien la empuje. Como sea, la cuestión es estar. La misma tenacidad que le llevó a ser la primera mujer cofrade de Vitoria le empuja a no faltar a su cita con el El Beso de Judas, el paso que empuja desde hace muchos años, ese junto al que se pone cuando va a alguna de las misas de San Vicente durante el año.

Conserva y usa la misma túnica y capirote que le entregaron el primer año que salió como cofrade hace ya 36 años

Recuerda Mari Nieves que ella desde pequeña había participado en las procesiones. “Iba detrás con las mujeres. Me colocaba un velo y me dejaba impresionar por ese ambiente de recogimiento y de silencio”, resalta. Por eso, aquel día que estaba escuchando El Club de Amigos de Radio Vitoria y Judith Cobo dijo que hacían falta nazarenos no se lo pensó mucho y con su hijo David cogido de su mano se plantó en la Iglesia de las Desamparadas. Allí se encontró con Don Viteri, que le dijo que no era posible, que en la Cofradía no había mujeres y que, además, por Estatutos no estaba permitido. Mari Nieves no se conformó y siguió insistiendo. “Que yo puedo hacerlo, que tengo igual de fuerza que un hombre para empujar el carro”, recuerda que le decía. Y entonces llegaron a un acuerdo: ella se quitaría los anillos y el esmalte de las uñas porque con el caperuzo no se notaría que era una mujer. Así lo hizo.

“Cuando acabábamos la procesión y había que recoger los pasos, no me dejaban ayudar y me decían que me fuera a casa”

Recuerdos Aquel primer año que Mari Nieves salió de cofrade presidía Celestino González Barrio, que hoy en día sigue en la institución y es el cofrade más longevo. No puso muchas pegas a su participación, pero en su primera procesión no le dio un lugar en el carro para empujar, sino que le tocó llevar un velón. “Recuerdo perfectamente que yo iba nerviosa, concentrada para hacerlo bien, guardando el paso”, explica. “Cuando íbamos por la calle Ortiz de Zárate escuché una voz que me decía “Mari Nieves para”, miré para atrás y vi que iba sola, que me había adelantado al paso”, cuenta mientras suelta una carcajada. Como este son muchos los recuerdos que tiene y que le dibujan una sonrisa en la cara cuando los cuenta.

Recuerda como los primeros años, cuando no había más mujeres, le acompañaban su padre y uno de sus hijos y que, cuando se ponía el capirote, le recogían el abrigo , caminaban cerca de ella durante la procesión y le esperaban cuando acababa e intentaba ayudar a meter los pasos en la Iglesia, aunque casi nunca conseguía que los hombres le dejaran hacerlo. “Siempre me han tratado de maravilla, pero no me dejaban ayudarles, me decían “no mujer, tú para casa”, recuerda mientras se acuerda de otros momentos menos agradables.

“Hubo un año que yo iba descalza durante la procesión por una promesa y cuando íbamos por la cuesta de San Vicente con el paso, alguien tiró una botella de cristal y se me clavó uno que acabé quitándome en casa”, relata mientras señala que “ya no se deja ir a nadie sin calzado”.

Rutinas Hoy en día Mari Nieves no es la única cofrade mujer que sale con Vera Cruz, hay muchas más. Con Mari Sol, por ejemplo, ha mantenido la misma rutina durante 20 años. Las dos eran las encargadas de ir en la primera posición de su Beso de Judas, cada una a un lado.

Sin embargo, desde que al carro sobre el que va la imaginaria le pusieron ruedas, ambas retrocedieron a segunda posición. “Iba siempre en la primera fila agarrada de un mango y empujando, pero ahora como hay que ir torciendo y contrarrestando las ruedas tiene que ir una persona más fuerte y van dos chavales”, explica mientras piensa cómo lo va a hacer este año si finalmente sale de cofrade para poder hacer lo que lleva haciendo tantos años.

Aunque el primer año llevó un velón, su paso de referencia es ‘El beso de Judas’ al que busca durante el año en la Iglesia de San Vicente

Toca repasar: “A las 20.15 tenemos que estar en las Desamparadas y esperar hasta que nos van llamando. Cada persona ocupa su lugar en La Santa Cena, La Oración de Jesús en el Huerto, El Beso de Judas, Cristo en la Piedra Fría, Nuestra Señora de la Soledad en la Vera-Cruz y El Cristo Crucificado y cuando es la hora vamos saliendo”, relata. Y entonces en cuando se acuerda de la lluvia y se asusta al pensar que después de darle tantas vueltas a si sale o no, esta pueda hacer de las suyas y que no haya procesión. “Dios no lo quiera”, desea mientras dobla el uniforme que hace 36 años le dio don Viteri y que hoy sigue usando. Túnica blanca, el capirote celeste, y bajo ellos, si su Dios quiere, el 14 de abril Mari Nieves Alguacil, la primera cofrade de Vitoria.

FECHAS EN ROJO

Hay citas que nunca faltan en el calendario de Mari Nieves. Al estrenar el año marca esas en las que sabe que estará comprometida. Además, de las que tienen alguna implicación familiar, las relativas a la cofradía ya las tiene recogidas. Tiene claro que los nazarenos/as procesionarán con la Virgen Dolorosa el viernes 8 de abril desde la iglesia de San Vicente. La Procesión del Silencio saldrá de Los Desamparados el día 14 de abril, Jueves Santo. Al día siguiente las imágenes de la Procesión del Santo Entierro saldrán de sus respectivas parroquias. Además, hoy mismo se realiza el pregón de Semana Santa a las 19.00 horas, en la Catedral de Santa María a cargo del deán José Domingo Gómez.