vitoria. Con Melendi, es fácil recurrir a juegos de palabras. Él mismo los utiliza en sus conciertos, como el que ofreció la noche del sábado en el parking de Portal de Foronda. "Aspiro a ser...". "Me pone...". Con un discurso políticamente incorrecto y su rock-rumba-pop-flamenco pegadizo, el cantante asturiano rayó el lleno en un recinto tomado por entregados púberes y adolescentes. Todos ellos se apiñaron en el centro del aparcamiento, se dejaron la garganta y captaron cientos de imágenes con sus móviles, mientras que las familias y los treintañeros prefirieron disfrutar de la actuación en los laterales o al fondo del emplazamiento.

Melendi hizo lo que debía en todo concierto gratuito que se precia: promocionar sólo un poco su último disco y seleccionar con precisión las canciones que más han pegado en las radiofórmulas. "El día que eligieron una de mis canciones para la Vuelta Ciclista a España, mi vida cambió", reconoció con humildad el asturiano, quien logró que la plaza levantara los brazos y bailara con energía al son de éxitos tan conocidos como Mi rumbita pa tus pies, Caminando por la vida, Que el cielo espere sentao, Kisiera yo saber, Arriba Extremoduro, Un violinista en tu tejado, Piratas del Bar Caribe o Premios Pinocho.

"No os miento cuando digo que me encanta actuar en el País Vasco", proclamó Melendi, quien confesó sentirse tan a gusto en esta tierra porque "los vascos se parecen a los asturianos"; única afirmación de toda la noche que los asistentes no llegaron a comprender. Un "arriba Vitoria" le permitió al cantante renovar el favor del gentío y completar dos horas en las que la energía sobre el escenario fue in crescendo. Terminó por los suelos, con un público enloquecido que, sin embargo, le supo perdonar la falta de un bis.