La Fundación Sabino Arana proyecta un mensaje de confianza y esperanza

En un acto atípico entrega sus premios anuales con el fin de afianzar los valores que permitirán superar la crisis sanitaria

31.01.2021 | 13:50
La Fundación Sabino Arana proyecta un mensaje de confianza y esperanza

Bilbao – Aún no pudiendo reproducir la multitudinaria gala que cada año realiza en el Teatro Arriaga, la Fundación Sabino Arana acordó la conveniencia de celebrar un acto para la entrega de la 32ª edición de sus premios con la idea de que sirvan como acicate. Durante la ceremonia que tuvo lugar ayer en su sede bilbaina quiso proyectar un mensaje de confianza y esperanza, además de mostrar su solidaridad con los afectados por pandemia y su apoyo a los jóvenes tantas veces vilipendiados. Pero sobre todo, la fundación afianzó los valores que van a permitir superar la crisis sanitaria que no solo condicionó la ceremonia de ayer, sino que ha restringido la vida de todos desde el pasado marzo. Para ello, homenajeó a dos mujeres, dos hombres y una institución que personifican el coraje, el liderazgo, el carácter pionero, el arraigo y el compromiso.

Así lo consideró Mireia Zarate, en su primera intervención como presidenta de la Fundación Sabino Arana en los premios que otorgan anualmente. "Estos son los valores que nos van a ayudar a salir de esta crisis, juntas y juntos, sin dejar a nadie atrás, iniciando una nueva etapa de vida, también distinta y, esperemos, mejor", aseveró la presidenta, tras considerar que los premios "son una vacuna contra la fatiga pandémica, el desánimo moral e incluso el agotamiento físico". Con ese sentir se premió ayer a Remei Sipi, escritora y activista defensora de la mujer africana; a José Barreira, industrial gallego afincado desde hace 40 años en Euskadi; a Amaia Gorostiza, empresaria y presidenta de la sociedad deportiva Eibar; a Juan Antonio Urbeltz, antropólogo y folklorista; y a la Academia de las Ciencias Médicas de Bilbao, que cumple su 125 aniversario.

El acto, que fue presentado por Aiert Arieta-Araunabeña, dio comienzo con la actuación musical de Arineketan, formación compuesta por Jagoba Astiazaran (al txistu) e Iñar Sastre (al piano). Posteriormente, tomó la palabra Mireia Zarate, quien reconoció que en "el contexto de incertidumbre" que vivimos albergaron dudas respecto a la idoneidad de celebrar el encuentro. Finalmente, decidieron llevarlo a cabo a través de una ceremonia más sobria pero tan significativa como siempre. "La pandemia nos puede frenar, nos puede ralentizar, nos puede intimidar, pero no nos puede parar", arguyó la presidenta, quien lanzó "un mensaje de solidaridad, cercanía y, sobre todo, esperanza a todas las personas que están padeciendo las consecuencias más duras de esta pandemia". Así, tras recordar a las personas mayores, dedicó unas palabras a la juventud vasca "demasiadas veces estigmatizada y señalada por el comportamiento incívico de una inmensa y egoísta minoría", un comportamiento que condenó y repudió.

Tras hacerse eco del lema de la fundación, Atzokoan finkatuz gaur biharkoa, asumió que son "palabras que reflejan el ser, sentir y actuar de quienes reciben este año el Premio Sabino Arana". La primera en subir al escenario a recibir el galardón fue Remei Sipi, quien compartió el premio con todas las mujeres africanas y, en particular, con las migrantes, tras reconocer que este tipo de distinciones "visibilizan" a la mujer y dan fuerza "para seguir trabajando". Acto seguido, el empresario gallego afincado desde hace más de 40 años en Euskadi, José Barreira, consideró que recibió el premio por ser "un alumno aplicado", ya que desde que llegó ha estado "aprendiendo los valores" de esta tierra.

La labor como empresaria de Amaia Gorostiza, presidenta de la SD Eibar, también fue homenajeada. Tras recoger el premio, apostó por afrontar el actual "tiempo desconocido, difícil e incierto" con espíritu de superación, tenacidad, ilusión y "un matiz de miedo porque sin miedo no hay valentía". La Fundación Sabino Arana también reconoció como emblema del arraigo el ingente trabajo del antropólogo y folklorista Juan Antonio Urbeltz, quien durante un sentido discurso hizo participe del galardón a su mujer, Marian Arregi, fallecida en 2018. Finalmente, el distintivo otorgado a la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, que en 2020 cumplió 125 años, fue recogido por su presidente, Ricardo Franco, quien reivindicó "el enorme trabajo que el conjunto de los profesionales sanitarios de Euskadi han realizado y están realizando para hacer frente a la pandemia".

Las medidas de seguridad derivadas de la situación sanitaria obligaron a trasladar el acto además de limitar su aforo. Sin embargo, fue emitido por streaming por lo que pudo seguirse desde cualquier parte del mundo. La entrega del premio en la sede de la fundación contó in situ con la asistencia, entre otros, del presidente del EBB, Andoni Ortuzar, el portavoz del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, el diputado general, Unai Rementeria, el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y los responsables del PNV en Bizkaia y Araba, Itxaso Atutxa y Juan Antonio Suso.

"La pandemia nos puede frenar, nos puede intimidar, nos puede ralentizar, pero no nos puede parar"

"Los premios son una vacuna contra la fatiga pandémica, el desánimo y el agotamiento físico"

Mireia Zarate

Presidenta de la Fundación Sabino Arana