Ciudadanos vuelve a la estrategia de Rivera de cortar con Sánchez

Los cambios de estrategia se decidirán en la convención de julio, pero, de momento, se han empezado a vislumbrar en su relación con el Gobierno español

30.05.2021 | 10:19
Inés Arrimadas, Edmundo Bal y Begoña Villacís.

Después de un año de negociaciones con el Gobierno de Pedro Sánchez para sacar adelante los estados de alarma y los Presupuestos, que en este caso no fructificaron, Cs ha vuelto a la estrategia de Albert Rivera de cortar con el líder socialista tras sus fracasos electorales y la fallida moción en Murcia.

Las últimas derrotas estrepitosas en las urnas, primero en Catalunya y después en Madrid, donde quedó totalmente fuera de juego, y sumado todo esto al fracaso de la moción en Murcia que promovieron con los socialistas para apartar al PP del Gobierno que compartían, han dejado muy tocado a Ciudadanos, que trata ahora de recomponerse con algunos cambios en su estrategia.

Cambios que decidirán en la convención de julio, pero que, de momento, se han empezado a vislumbrar en su relación con el Gobierno al dejar claro que no son socios de Sánchez, no lo han sido y no lo van a ser, marcando así una distancia que se ha hecho más evidente después de la intención del Ejecutivo de indultar a los presos del procès.

Aseguran que en el Congreso seguirán apoyando las iniciativas que consideren positivas para la ciudadanía, independientemente de que sea el PSOE o el propio Gobierno el que las proponga, pero no irán más allá porque no comparten la manera en la que está afrontando los problemas del Estado.

Si bien Arrimadas insiste en que la ruptura con Sánchez se produjo después de que el presidente del Gobierno español eligiera a ERC y a EH Bildu como sus socios presupuestarios, ignorando la mano tendida que le ofreció ella, las relaciones con Moncloa se han mantenido fluidas muchos meses después, según dijeron a Efe fuentes de la formación.

De hecho, con Moncloa negociaron la doble moción en el Ayuntamiento y la Región de Murcia, que fracasó en la Asamblea regional el pasado 13 de marzo y desencadenó un adelanto de las elecciones madrileñas que acabaron de un plumazo con los 26 escaños que tenían. Y eso que cambiaron a Ignacio Aguado por Edmundo Bal en un intento desesperado por minimizar la magnitud del desastre.

Espoleado por las derrotas, Cs busca reflotar el proyecto y lo hace alejándose del PSOE, como hizo en su momento Rivera cuando vetó cualquier acuerdo de investidura con Sánchez o con los socialistas antes de las elecciones del 28 abril de 2019 en las que logró su mejor puntuación (57 escaños), aunque siete meses después, en la repetición electoral, quedó en la irrelevancia.

Por contra, Arrimadas está dando pasos para recomponer su relación con Pablo Casado, dañada por la moción en Murcia, y la repentina convocatoria de elecciones en Madrid.

También el partido quiere relanzar la marca, devaluada por los malos resultados electorales y para ello van a poner el foco más en reivindicarse como partido liberal que de centro, como han estado haciendo durante este primer año de liderazgo de Arrimadas sin obtener buenos resultados.

Rivera fue el primero que apostó por este giro al liberalismo al promover en la Asamblea de 2017 la supresión de la tradición socialdemócrata de Cs, que pasó a definirse como fuerza de centro liberal progresista, aunque después fue escorándose a la derecha para intentar superar a los populares, y tanto se arrimó que el voto se le escapó hacia el PP y Vox o se quedó en la abstención.

Ahora Arrimadas se enfrenta al reto de cómo encauzar la estrategia naranja para sobrevivir en las próximas elecciones generales, que se celebran dentro de dos años, y tener al menos una representación similar a la que consiguieron en las últimas (diez diputados).

Y en ese camino complicado en el que Cs se juega su futuro, la batalla contra los indultos de los condenados por el 1-O pone en dos semanas al partido naranja ante un primer dilema: reeditar o no la polémica foto de Colón.

De momento, aunque ha confirmado su apoyo a la concentración convocada el 13 de junio por la plataforma Unión 78, a la que asistirán el PP y Vox, ha evitado aclarar si acudirán a retratarse.

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