Enric Juliana Ricartdirector adjunto de ‘la vanguardia’ y delegado en madrid

“Ayuso es un personaje bien estudiado, que busca la atención constante”

04.05.2021 | 00:49
“Ayuso es un personaje bien estudiado, que busca la atención constante”

Tiene la capacidad de dotar a sus análisis políticos de una interesante perspectiva sociológica. Catalán en Madrid, Juliana observa lo que subyace el 4-M

pamplona – Es uno de los referentes indiscutibles del análisis político. Enric Juliana (Badalona, 1957) detecta algunas corrientes de fuerza que cree que explican lo que está sucediendo en Madrid.

Hace once meses nos decía que el PP había apostado al principio de la crisis "por el escenario del caos". Un año después, estamos ante unas elecciones madrileñas con tono tremendo y efecto rebote.

–Efectivamente, el PP creyó que la epidemia se llevaría por delante el Gobierno, y eso explica los tonos y contenidos agrestes del debate parlamentario durante más de un año, espoleado en buena medida por Vox. La aprobación del Presupuesto fue un hito muy importante, que enviaba el mensaje que era posible la estabilización política de la legislatura. A esto habría que añadir otro dato fundamental, la aprobación del Plan de Recuperación Europeo. Desde esa perspectiva tendríamos una legislatura encarrilada, pero siempre ocurren hechos nuevos que pueden alterar el trazado de las vías. Creo que el PSOE ha cometido la temeridad, habiendo superado una prueba dificilísima, de querer ampliar el perímetro de sus dominios políticos con la moción de censura en Murcia, que tenía a mi entender un triple objetivo: aparte de conseguir la gobernación de esta comunidad, golpear la moral del Partido Popular, desorientarle y dejarle posiblemente todavía más pendiente de Vox, y a su vez intentar relanzar a Ciudadanos, partido que está fenecido después de las elecciones en Catalunya. Las consecuencias están a la vista. El PP, sorprendido por el golpe, logró bloquear la moción de censura en Murcia, y se puso de manifiesto que Ciudadanos ya no es un partido orgánicamente estable, sino una organización muerta en estos momentos. A su vez ello motivó la respuesta de Madrid, que a mí me sorprende mucho que el PSOE no previera, porque era bastante evidente que en la Comunidad de Madrid estaban esperando el momento de poder convocar elecciones, incluso contra el criterio de Pablo Casado. La moción de censura en Murcia sirvió en bandeja esa posibilidad y hoy tenemos unas elecciones en las que la derecha parte como favorita, admitamos la posibilidad de una sorpresa, pero parte como claramente favorita. Además el Partido Socialista es probable que tenga un mal resultado. Creo que estas elecciones en Madrid van a tener consecuencias en la política española.

¿Qué le pasa a la izquierda madrileña para que con tres ofertas, en unos comicios casi plebiscitarios y con tanto eco mediático, pueda sumar menos que Ayuso con Vox?

–Hay que tener en cuenta un dato fundamental: que desde hace 26 años gobierna la derecha, concretamente el Partido Popular. Han superado en tres años el periodo hegemónico de Jordi Pujol en Catalunya, por tomar una referencia. Son los 26 años de despegue de Madrid como gran centro económico y logístico español. La izquierda siempre ha estado cerca, con dos momentos de frustración. En el año 2003, sumaba más que el PP...

El trauma del 'tamayazo'...

–Aquello fue una auténtica humillación, se repitieron las elecciones y ganó el Partido Popular. Hay otro acontecimiento más reciente. La izquierda tenía la alcaldía de Madrid, muy importante no solo a efectos prácticos, sino también simbólicos. Si las instituciones de Madrid hubiesen estado más balanceadas en este año de epidemia, con la Comunidad de Madrid gobernada por el PP y el Ayuntamiento por la izquierda, las cosas habrían sido distintas. Posiblemente el discurso de Isabel Díaz Ayuso habría sido otro, se habría modulado de otra manera. ¿Por qué la izquierda pierde la alcaldía de Madrid después de haberla ganado con Manuela Carmena? Bueno, pues porque se pelearon. Se produjo el cisma Errejón-Iglesias, en el cual la señora Carmena tuvo la ocurrencia de tomar partido en ese cisma, y eso provocó una división, y las divisiones suelen tener un efecto desmovilizador. Estas cosas se pagan.

Pero dos años después la figura emergente es la de Mónica García y parece que la que declina es la de Pablo Iglesias.

–Hay que ver los resultados, comparados con 2019 pueden subir Podemos y Más Madrid. Que suba Más Madrid sería extraordinariamente meritorio, que suba Podemos tendría su sentido, pero su base estaba muy baja. Y puede que baje el Partido Socialista. Si eso fuese así habría un mensaje para el PSOE. En cuanto a la candidatura de Más Madrid yo creo, y a la espera de los resultados, que en estos momentos aparece ante los electores como una lista cívica. Una lista progresista encabezada por una médico sin otro historial político conocido que su labor de oposición a Isabel Díaz Ayuso durante la epidemia ante un eclipse visible del líder socialista Ángel Gabilondo.

Estamos en clave nuevo viejo otra vez.

–Sí, exactamente, incluso no partidista. Ahora bien, la cuestión es si todo esto suma una mayoría. Vamos a ver cuáles son las proporciones en el interior de la izquierda, para deducir algunas conclusiones.

Se debate sobre las carencias políticas y falta de solidez de Isabel Díaz Ayuso, pero está emergiendo como un fenómeno que atrae la atención por sus declaraciones.

–Yo creo que detrás de su auge hay tres corrientes de fuerza muy importantes. La primera es que la derecha perdió la presidencia del Gobierno en 2018 y desde entonces, excepto haber conseguido ganar la Junta de Andalucía y revalidar en Galicia, todo lo demás han sido derrotas. Perdió dos Generales, las elecciones municipales y autonómicas en su cómputo general, y las Europeas. Y sobre todo se vio ante un paisaje muy complicado, el de la fragmentación en tres partidos, que le debilitaba. De golpe y porrazo en estas elecciones el votante de la derecha intuye que está encontrando la vía de salida de esta postración, porque las posibilidades de reunificación electoral alrededor de un candidato empiezan a hacerse visibles. Díaz Ayuso comienza a reunificar electorado a su alrededor. El de Ciudadanos, como consecuencia de la muerte clínica de ese partido, pero también con capacidad de tracción sobre la gente que se marchó a votar a Vox. Una de las claves de estas elecciones será ver la proporción PP Vox. La candidatura de Ayuso dice al electorado de la derecha que puede volver a ser fuerza ganadora. Hombre, esto es atractivo.

¿Cuál es la segunda corriente?

–Las propias circunstancias en las que estamos. Llevamos un año de epidemia, en la que hemos vivido de todo, con una crispación y tensión política extraordinaria, pero sobre todo con mucha angustia, problemas y dificultades para muchísima gente. El PP en Madrid, eso hay que reconocérselo, ha tenido una habilidad. Ha hecho la política que se ha venido marcando a lo largo del estado de alarma por el Gobierno español, no ha sido muy diferente, pero la ha hecho protestando continuamente, y enviando siempre el mensaje cerramos pero yo abriría, cerramos porque la izquierda quiere cerrar, pero yo abriría.

Y ha abierto en buena medida.

–Ha logrado fijar un marco, yo soy apertura, la izquierda es cierre, la izquierda gestiona la muerte y yo gestiono la vida, dicho muy sintéticamente. En estos momentos, la pulsión social, sobre todo teniendo en cuenta que las vacunas ya están circulando, es la de salir, respirar, pensar en el próximo verano... Creo que el PP se ha situado en ese marco. La izquierda dice que se tenía que haber cerrado. El balance final de víctimas en Madrid no es bueno, comparado con otras comunidades autónomas y otras ciudades europeas. El índice de muertos por millón de habitantes en Madrid es el mayor de toda Europa. Esto es verdad. Estos datos, cuando las cosas estaban más crudas, seguramente tenían mucho peso y eran un argumento. Ahora la sociedad está por la apertura, y esto lo han manejado bien. La política también es la conducción de las emociones. Y toda esta retórica y publicidad que puede parecer pueril, de la cervecita y tal, busca una epidermis. Está bien planteado. La izquierda se enfada, y cada vez que lo hace, también contribuye, porque la orientación de esa propaganda busca el enfado de la izquierda. La derecha está jugando ahí con habilidad. Ha adquirido en esta campaña un tono libertario. La derecha, que históricamente era una corriente política que amonestaba a la gente, ahora dice manga ancha, y es la izquierda la que se pasa el día diciendo cuidado. Tiene sus razones, racionalmente está posiblemente en la posición correcta, pero el estado de ánimo de la sociedad hoy se sitúa más en un deseo de manga ancha.

A su juicio hay un tercer factor que refuerza a Ayuso.

–También fundamental. Las clases medias y media alta en Madrid han recibido dos mensajes que creen que pueden afectar gravemente a sus intereses. Que la izquierda quiere modificar el estatus fiscal de Madrid mediante la ley de armonización de la fiscalidad autonómica, que establecería unos mínimos comunes para toda España. Ese estatus, que algunos han bautizado como paraíso fiscal, quizá expresión un tanto exagerada, pero sí de oasis fiscal madrileño, quedaría sujeto a unas normas en las que las diferencias tributarias serían menores. Esto para un sector de la población de Madrid es una mala noticia. Y luego se acaba de aprobar una ley de educación, que de alguna manera pone coto a las ventajas de la escuela concertada. En Madrid la escuela concertada tiene una fuerte implantación, es la preferida de las clases medias, y es también, no lo olvidemos, un cierto signo de estatus social. Si usted va por Madrid, y ve una escuela concertada, observará enseguida una pancarta en la puerta protestando contra la ley de educación. Es decir, hay un segmento social importante en Madrid, muy activo en el ámbito de la opinión, dinámico políticamente que en estos momentos está operando en clave defensiva, porque por un lado cree que le van a subir los impuestos, y que le están mermando el estatus escolar de su hijos. Sumemos los tres factores: este mecanismo defensivo, ansias de ganar y de sacarse la espina, y un discurso libertario que conecta con un determinado momento digamos primaveral.

Con protagonismo de Ayuso.

–Es un personaje bien estudiado desde el punto de vista publicitario, que intenta transmitir estas líneas de fuerza y hacerlas muy populares, y una de las maneras es buscando la atención constante. Eso de que la libertad en Madrid consiste en que no volverás a ver a tu ex es una bobabada que se comenta durante 24 horas. Esta gente ha aprendido de Trump, que una de las cosas que ha dejado para la posteridad es que lo importante es que hablen de ti en este mundo en el que habla tanta gente y el diálogo es ensordecedor. La idea de que para que hablen de ti hay que decir siempre cosas interesantes es para una parte del público, pero para ser popular, hay que hacer cosas que llamen la atención. Es así de simple. Y esto es lo que está pasando.

Ha escrito sobre los nuevos aires que trae Joe Biden, aunque todavía es pronto para que dejen poso.

–La política nortemericana está dando un giro importantísimo, lo que ellos están planteando ahora, en la medida de que lo puedan aplicar, puede suponer un cambio de paradigma en muchos aspectos. Y como siempre ha ocurrido en los últimos años, cada vez que hay un cambio así, con consecuencias muy importantes en occidente y en el resto del mundo. El plan americano tiene dos partes. Una, de mayor gasto público, incremento de la fiscalidad de las rentas más altas, un gran plan de infraestructuras; es decir, prácticamente keynesiano, de recuperación de la economía. Pero también de disciplina atlántica. El propósito es reforzar la cohesión interna de la sociedad norteamericana, relanzarla económicamente, para hacer frente a la competencia de China, que está amenazando el liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Los mensajes de Estados Unidos respecto a las relaciones comerciales con China van a ser de una enorme severidad. Van a venir, ya lo estamos escuchando, aires de guerra fría. La administración Biden va a exigir a Europa que le ayude frente a China y Rusia. Pero claro, los vientos de América tardan su tiempo en cruzar el Atlántico. Esto es lo que viene, pero aún no ha llegado a las terracitas de Madrid donde nos tomamos la cervecita y estamos en otras cosas. A mí me sorprende sinceramente que el candidato socialista no invoque a Biden en sus discursos, pero ese viento llegará, aunque solo sea ahora una ligera brisa.

"La derecha, que históricamente era una corriente que amonestaba a la gente, ha adquirido en esta campaña un tono libertario"

"Toda esta retórica y publicidad de la cervecita, que puede parecer pueril, busca una epidermis y el enfado de la izquierda"

"Los nuevos vientos de América tardarán un tiempo en cruzar el Atlántico, pero llegarán, aunque solo sean ahora una ligera brisa"

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