Biden costeará su plan de empleo con la subida del impuesto de sociedades

Despide a 40 expertos de medio ambiente que contrató Trump, acusados de favorecer a la industria de los combustibles fósiles

31.03.2021 | 23:55
Un intercambio de carreteras en Rosedale, Maryland, EEUU. Foto: Efe

Washington – El Gobierno de Estados Unidos ha planteado un nuevo plan de creación de empleo e infraestructuras de dos billones de dólares (1,7 billones de euros) a diez años con el objetivo de "revitalizar" los puestos de trabajo del sector manufacturero y competir más directamente con China, según anunció la Casa Blanca ayer.

La presidencia de Joe Biden aseguró que el abultado coste de este plan de inversión se pagará durante los próximos 15 años gracias a una serie de subidas de impuestos a la empresa y eliminación de exenciones y bonificaciones fiscales. Si el plan se aprueba en su totalidad, los nuevos ingresos pasados esos 15 primeros años reducirán "de forma continua" los déficits presupuestarios.

La medida estrella del nuevo Gobierno estadounidense es elevar el Impuesto sobre Sociedades del 21% actual al 28%. El incremento supondría recuperar parte del descenso que aprobó el anterior presidente estadounidense, Donald Trump, cuando desde 2018 rebajó este gravamen. Desde 1993, el impuesto sobre sociedades había estado situado en el 35%.

acusaciones de ecologistasEl Gobierno de Biden anunció ayer el despido de cuarenta expertos de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) contratados por Donald Trump, acusados de favorecer a la industria de los combustibles fósiles por grupos ecologistas.

El administrador de la EPA, Michael Regan, afirmó que los cambios "ayudarán a la agencia a recibir el mejor conocimiento científico" y reducirán la influencia de la industria de los combustibles fósiles en las regulaciones medioambientales.

Los cuarenta expertos trabajaban como asesores externos de esa agencia y formaban parte de dos comités que se dedicaron durante el Gobierno de Trump a diseñar regulaciones relativas a la contaminación del aire y la fragmentación hidráulica o fracking, entre otros temas. La decisión recibió el beneplácito de grupos ecologistas, que previamente criticaron las restricciones que Trump impuso a la contratación en la EPA de científicos independientes.