Continúan las protestas en un Perú ingobernable y anárquico

Tras la efímera presidencia de Merino de cinco días, no hay acuerdo político para elegir al sustituto

17.11.2020 | 02:47
Ciudadanos celebran la renuncia de Manuel Merino en Perú. Foto: Efe

Lima – Perú es un país ingobernable, y, en este momento, ingobernado. Sin presidente ni mesa directiva del Congreso, dos de los tres poderes del Estado se encuentran vacantes y bloqueados por una clase política vilipendiada por los ciudadanos, que aún siguen enardecidos en las calles tras una semana de crisis.

El Congreso, o mejor dicho, los legisladores peruanos, están ofreciendo una clase magistral de lo que son trapicheos, manipulación y presiones políticas, alejadas del interés común y bajo una sucesión de negociaciones opacas, intercambio de favores y traiciones varias que parecen tener de rehén a Estado y ciudadanos.

Todo esto pese a que la ciudadanía parece haber llegado al límite de su paciencia, ha tomado las calles e incluso ha sacrificado a dos de sus jóvenes, Jack Pintado (24) e Inti Sotelo (22), asesinados a manos de la policía durante la represión de las protestas que estallaron precisamente para poner fin a estas prácticas.

CAE MERINO El domingo arrancó un sobrecogedor balance de una movilización ciudadana casi sin precedentes en dimensión e intensidad, casi tanta como violencia policial, que en la noche del sábado dejó, además de los dos muertos por disparos de la Policía, casi un centenar de heridos.

Ese balance, forzó la renuncia del presidente transitorio Manuel Merino, quien asumió el poder el lunes pasado después de que el Congreso destituyera a su predecesor Martín Vizcarra de un modo legal sobre el papel pero ilegítimo para la inmensa mayor parte de los ciudadanos y juristas.

Merino asumió ya con dudas y luchó para encontrar un Ejecutivo que quedó en manos por el veterano político conservador, Ántero Flores-Aráoz. Entre ambos se las apañaron para enajenar aún más a la población movilizada, a la que ningunearon y reprimieron con dureza, y no sobrevivieron las consecuencias de la tragedia y de la presión pública, que deshizo su efímero gabinete.

Por ello Merino dimitió ayer del cargo de presidente. El Congreso que lo había aupado se apresuró a confirmar su salida y hacerla oficial, asustado por la reacción ciudadana.

Perú quedó sin presidente y con un Consejo de Ministros que existe formalmente sin poderes y sólo para no caer en la anarquía, cuyos titulares ya habían comenzado a dimitir durante la noche de violencia entre otras cosas para evadir la responsabilidad legal de los crímenes cometidos.

Ya sin jefe de Estado, y en un acto de aparente responsabilidad política, los miembros de la mesa del Congreso, cuyo titular era Merino, quien se convirtió en presidente precisamente por ostentar ese cargo, se autodisolvieron para proceder a elegir una regencia.

Tema no menor, pues dada la ausencia de presidentes y vicepresidentes, la elección de un nuevo titular del Congreso equivalía a ponerlo en la presidencia de forma temporal hasta el fin de la legislatura, en julio de 2021.

Con una población que festejaba ya en las calles la salida de Merino, convertido en el símbolo de las oscuras formas de hacer política que aquejan Perú, todo indicaba que los legisladores elegirían rápido un sustituto aceptable para la gente: nada de corrupción y nada de haber apoyado la destitución de Vizcarra.

La negociación se prolongó, pero parecía encarrilada, e incluso se llegó a iluminar una solución con la legisladora izquierdista Rocío Silva Santisteban. Pero llegó la votación, y la sorpresa. No llegaron los votos, pues los partidos que habían prometido una cosa, entregaron otra.

Mientras, el país está paralizado y no avanzará hasta que los congresistas encuentren una solución, que no será posible sin pactos y cesiones por parte de grupos que solo generan desconfianza en el público. La tranquilidad y la gobernabilidad quedaron en juego, pero no parece que la clase política tenga interés en resolver el drama, por encima de Perú y los peruanos, que viven una agudísima crisis política y social a la que añadir la económica y sanitaria.

Apuntes

La fiscalía peruana investigará violaciones a los DDHH. Manuel Merino y varios miembros de su efímero Gobierno serán investigados por delitos en el contexto de violación a los derechos humanos, según informó la Fiscal de la Nación. También anunció la apertura de una investigación "contra los que resulten responsables de homicidio doloso" por los casos de Pintado y Sotelo, unas muertes que "no quedarán impunes".

La ONU también investigará los sucesos. Anunció que enviará una misión a Perú para investigar posibles violaciones a las libertades fundamentales en la actual crisis política. La portavoz manifestó su preocupación por las denuncias de un uso innecesario y excesivo de la fuerza, así como de detenciones sin el debido proceso y por las muertes aparentemente en un caso de uso excesivo de la fuerza.

Retransmisión en directo para elegir al sucesor de Vizcarra. El Consejo de Prensa Peruana ha pedido que el debate previsto se retransmita en vivo en aras de la "transparencia" y en plena crisis política por la moción de censura contra el ahora expresidente Martín Vizcarra y la dimisión de Manuel Merino. La cita

Martín Vizcarra "ha salido un dictadorzuelo de Palacio". El expresidente de Perú en referencia a la dimisión de Manuel Merino, cuya renuncia, a su juicio, no soluciona la crisis política pero constituye un primer paso para recuperar la institucionalidad.