Presidente de la Fundación Clúster de Ética del País Vasco

José Ignacio Besga Zuazola: "No podemos ser impasibles ante la destrucción del bosque"

La nueva publicación de José Ignacio Besga Zuazola, presidente de la Fundación Clúster de Ética del País Vasco, 'El bosque herido', es una apasionante defensa del bosque y de su contribución decisiva y vital a la preservación del medio ambiente y la biodiversidad ante el desafío climático. y se cierra –como si fuera una lección magistral sobre la dimensión ética de la vida y la naturaleza–, con el largo poema 'La profesora de ética'.

22.04.2021 | 09:18
José Ignacio Besga Zuazola.

Besga asegura que, por fortuna, el bosque no está todavía muerto, pero añade que hay que dejar de herirlo y recuperar todo el mal que le hemos hecho. Gasteiztarra y licenciado en Derecho y Ciencias Empresariales, no duda en afirmar que demandaría a la raza humana en el caso de que le hubiera tocado ser árbol y tuviera la posibilidad de hacerlo.

Si la reencarnación fuera una realidad, ¿le gustaría renacer como árbol?
No, porque carecería de movilidad, pero en cualquier clase de reencarnación admiraría a los árboles, su sensibilidad y su forma de actuar, agradeciendo siempre su existencia.

Los beneficios que nos regalan los bosques son tantos que, ¿cómo se explica que los destruyamos con tanta facilidad?
Existen muchas explicaciones, siempre negativas, cuando no se gestiona un bosque de forma racional, sino que se elimina. Desde la roturación constante que destruye el terreno forestal para aumentar la superficie agrícola, a los intereses económicos de toda clase. Es una combinación de falta de escrúpulos, ignorancia, delincuencia, ausencia de legislación punitiva y corrupción.

¿Un árbol solitario es un huérfano al que se le ha arrebatado su familia, el bosque?
Un solo árbol, a veces, es el testimonio cruel de lo que queda de un bosque roturado. Es un paisaje desolador. Pero un árbol solitario es también la expresión de la vida vegetal, de su poderosa energía, el que absorbe el CO2 que emiten nuestros automóviles, el que da frutos, el que da sombra y atrae el agua. Y al que hay que respetar a toda costa.

Producen oxígeno, fijan CO2 y dan madera o azúcares en sus frutos que serán después nuestro alimento. ¿Cómo es posible que asistamos impasibles a la destrucción de un bosque?
Los bosques son mucho más que su belleza estética o su madera. Son un ecosistema de seres vivientes, porque más del 75% de la biodiversidad vive en ellos. Junto con los océanos son las únicas fábricas del planeta que absorben el CO2 (2,1 millones de toneladas al año), almacenan el carbono y liberan el oxígeno que respiramos. Son fundamentales para luchar contra el cambio climático. No podemos estar impasibles ante su destrucción.

¿Eliminar un bosque no es suicidarnos como especie y comunidad natural?
La tala de árboles genera el 30% del total de gases de efecto invernadero al liberar el carbono almacenado. Sin duda, eliminar un bosque es, ahora más que nunca, poner las bases de un suicidio colectivo. Los árboles y los bosques no son pasivos, no solo están; son proactivos en beneficio de los seres humanos, de la biodiversidad y del medio ambiente. Deben ser considerados de interés público y la gestión privada ha de estar sometida a ese título.

Poda, ramoneo, frutos, resina, corcho, protección edáfica.. ¿Por qué se talan de manera tan bestial con todo lo que aportan?
En muchos lugares no se gestionan los bosques de forma racional. Cuando se hace de manera brutal obedece a decisiones que, generalmente, se adoptan a miles de kilómetros de distancia. Según la FAO, el 70% de los últimos brotes epidémicos han comenzado con la deforestación masiva de selvas y bosques tropicales. Allá donde los virus del ébola, el SARS, el VIH € han saltado de los animales a los humanos, y posiblemente el Covid-19.

A veces sufren incendios devastadores, muchos de los cuales son intencionados. ¿Por qué se quema un bosque? ¿se castiga suficientemente a los culpables?
Hay muchos motivos para quemar un bosque, y todos ellos son indignos. A la pregunta de si se castiga suficientemente a los culpables, respondo negativamente. El Código Penal castiga a los que incendian montes o masas forestales. ¿Por qué no aparece la palabra bosque? Según la FAO, un bosque es un espacio de 0,5 hectáreas con árboles de altura superior a cinco metros y una cubierta de dosel superior al 10% del tamaño de los árboles. Su artículo 352 debe incluir la palabra bosque. Pero hay más, increíblemente, el Código Penal no castiga las actuaciones criminales contra los bosques, como es su destrucción, su eliminación total o parcial. Cuando sí contempla ya como delito el cortar, arrancar o destruir especies protegidas de flora en su artículo 332, debería añadir la palabra bosques, o incluir la destrucción de un bosque en un artículo específico.

Todos los bosques no son iguales. Sustituir robles por eucaliptos en Asturias o un bosque tropical por palmitos en Borneo€ ¿No tendría que estar calificado como lesa humanidad?
En Borneo se deforestaron selvas para cultivos de palma, destruyendo la forma de vida de sus nativos, el hábitat de los orangutanes y la biodiversidad. El ecocidio supone la destrucción de un ecosistema y es un ataque irreversible contra el medio ambiente. Y sí, es un acto que va a ser incorporado al estatuto de Roma como de lesa humanidad.

Nos amenaza el cambio climático. ¿Se hace suficiente pedagogía del bosque para combatir ese cambio?
No. En el libro El bosque herido intento aplicar el impresionante poema de Gabriel Celaya La poesía es un arma cargada de futuro. He procurado hacer pedagogía en forma poética, en defensa de los bosques, de nuestros bosques. El estilo poético aporta sentimiento y emoción, y como escribe Miguel Delibes de Castro, Desde el conocimiento científico y la emoción de la poesía se puede cambiar el mundo.

Autopistas, vías férreas, urbanizaciones, megaurbes€ fraccionan los bosques. ¿Estos bosques fraccionados tienen futuro?
Toda construcción pública o privada tiene el deber de respetar los bosques. A la pregunta de si los bosques que quedan fraccionados tras sufrir acciones antinatura de esas características tienen futuro, la respuesta es que su futuro es mucho más difícil.

En la Amazonía, sobre todo la brasileña, se talan cada día unos mil campos de fútbol. ¿Por qué se sigue votando a dirigentes que lo permiten? ¿Acaso solo porque producen más dinero?
El liderazgo ético es una necesidad de toda sociedad. Si las personas dirigentes no son éticas sus actos terminan siendo una desgracia para los miembros de la sociedad que los elige. La convivencia en el seno del bosque entre las plantas, los árboles y los arbustos podría calificarse de comportamiento ético. Una ética vegetal. Desde luego, nada comparable a la violencia animal, y no voy a hablar de la violencia y crueldad en la especie humana. Tenemos que aprender del mundo vegetal.

Roto el equilibrio ecológico del ecosistema tras eliminar un bosque, ¿recuperarlo es más cuestión de dinero o de voluntad, de querer hacerlo?
La reforestación en estos casos es una actuación obligada. Existe una responsabilidad moral de la especie humana al eliminar un bosque y por lo tanto también el deber de restaurarlo. Los árboles y los bosques, por lo que son y por lo que contribuyen con su existencia, son un bien común.

Los augurios sitúan a la Península Ibérica como uno de los lugares de más rápido avance de la desertificación. ¿Estamos a tiempo de pararla?
Podemos estar a tiempo de reducir ese avance. Nuestros antepasados y quienes vivimos actualmente ya hemos hecho todo lo posible para la desertificación; ¿seremos capaces de hacer algo positivo como reforestar, para las siguientes generaciones?

Nuestra sociedad se hiperurbaniza a marchas forzadas. ¿El abandono del medio rural favorece que al no vivirlo no lo valoremos y, por ende, no lo protejamos? ¿Como podríamos promover esta protección?
Con políticas educativas y de incentivación económica. Tal vez un aspecto positivo del teletrabajo es que pueda favorecer vivir en el medio rural y valorar lo que supone.

Hay quien ve un árbol, o un bosque, como cosa de su propietario y quizás de ecologistas. ¿Cómo asentar la idea de que en la vida de un bosque nos va la nuestra?
Los bosques son imprescindibles para luchar contra calentamiento global, y por ello, desde todos los ámbitos que podamos, debemos hacer lo posible para concienciar a la sociedad de que ambas vidas, la del bosque y la de nuestra especie, van juntas. Las personas deben respetar, cuidar y proteger los árboles y, por descontado, las Administraciones públicas. De hecho, su eliminación por éstas debe requerir siempre un informe de impacto ambiental. 

PERSONAL
Nacimiento: Vitoria-Gasteiz, 1948.
Formación: Licenciado en Derecho y Ciencias Empresariales.
Actividad profesional: Trabaja en el ámbito jurídico.
Aficiones: Es escritor, poeta y pensador. Le interesan muchísimo la naturaleza y la ética.
Cargos: Exsecretario general de Vital Kutxa y expresidente del Colegio Social de Vitoria-Gasteiz.
Publicaciones: Tiene los libros de poesía El ámbar gótico (2006), Poética de la Tierra Herida (2009), 20 poemas de jazz para Haití (2010) y Un poeta ante la guerra (2013); la novela Los círculos del deseo  (2012); y el ensayo Una aproximación a la ética de las fundaciones (2015). Su último libro es El bosque herido (Ediciones El Gallo de Oro).
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