El motivo por el que va a subir el vino

Las bodegas temen que crisis de suministros y un alza de precios del vidrio y otros materiales se traduzca en incrementos de precios

17.11.2021 | 13:36
Botellas de vino de diferentes tipos.

La crisis global de suministros que ya afecta a numerosos sectores de la hostelería y que se nota en la falta de determinadas marcas premium de bebidas destiladas (ginebra y whisky, sobre todo) está a punto de afectar, si no lo ha hecho ya, al sector del vino.

La reciente cosecha, con una uva de alta calidad y con una caída del fruto recogido de en torno al 20%, puede encarecerse, según señalan varias bodegas navarras, por un factor que hasta ahora no le había afectado.

Muchas empresas afrontan ya preocupantes interrupciones en sus procesos de producción debido a la escasez mundial de microchips, pero también de productos como el cartón, el aluminio o el plástico, necesarios para el empaque de sus productos.

En el caso de las bodegas, empiezan a notar ya además la falta de botellas de vidrio y de precintos de aluminio, sobre todo para las gamas altas de sus vinos como los crianzas, los reservas y los grandes reservas.
Varias botellas de vino sin etiquetar.

Enólogos, bodegueros y comerciales, se muestran muy preocupados por esta situación que llega justo en una de las épocas del año de mayores ventas: Navidad y fin de año y que incidirá en el proceso de comercialización de los caldos y muy probablemente en el precio.

El vidrio se elabora a partir de tres materias primas naturales: arena, carbonato de sodio y piedra caliza. Estos elementos se funden a temperaturas muy elevadas -entre los 1.400 y 1.600 grados centígrados- en hornos especiales que no abundan en el mundo, ya que son muy costosos.

Desde la Federación Española del Vino (FEV) señalan que ya desde septiembre muchas bodegas están sufriendo dificultades para la reposición de pedidos de vidrio y señalan que es un problema global que afecta a muchos sectores.

Los expertos apuntan a que un aumento inesperado de la demanda ha tensionado la producción y las fábricas aún no están operando al 100% de la capacidad. En principio no es un problema causado por un fuerte crecimiento del consumo, sino por esas tensiones en la cadena de suministros.

Estos problemas hacen que el aumento del consumo de vinos tras la pandemia, y por consiguiente la subida en las ventas, tanto en el mercado doméstico como en los principales centros de consumo, puede verse interrumpido por un factor externo e incluso trasladar al consumidor final en forma de subida de precios por estos problemas de suministros.

Además muchas multinacionales y grandes empresas de bebidas están priorizando la utilización de botellas de vidrio para las bebidas alcohólicas de alta graduación, con las que consiguen más margen de beneficio que con el vino.

Pero no solo el vidrio es un serio problema para los bodegueros. Corchos, precintos de aluminio y productos de embalaje y plasificados también están afectando al sector y pueden suponer una subida del precio las botellas de vino al consumidor final.

Varias bodegas consultadas coinciden en señalar "el retraso de los proveedores en servir los pedidos de 4 a 6 semanas" como mínimo. Además, los pedidos de otros materiales necasarios para el embalaje, la exposición de las botellas o la comercialización y márketing "han llegado a duplicar o triplicar sus precios".

Por ello no dudan de que estos problemas globales con los suministros "tendrá una repercusión directa en el precio de la botella de vino que deberá pagar el consumidor, que se verá sin duda incrementado".

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