Fernando Simón, el último icono pop

Ya mostró telegenia y labia mediática en la crisis del ébola de 2014, pero tuvo que estallar la pandemia internacional del coronavirus para que el epidemiólogo adquiriera fama internacional

21.09.2020 | 18:52
La imagen de Fernando Simón preside en grafiti el escaparate de una tienda en Barcelona.

Criticado por pocos y amado por muchos, su total sobreexposición mediática estos últimos meses ha elevado a Fernando Simón a un trono que nunca deseó: el de persona más relevante del año. Así lo certifican miles de camisetas que imprimen su rostro, calles con su nombre, memes virales con su clon, portadas moteras, y esa revoltosa almendra que le convirtió en trending topic en China.

Nadie que pise barro o baldosa desconoce su nombre en estos tiempos inquietos. Tampoco su cargo, puesto o afición: el surf. Ni su look de profesor de Plástica o Ciencias naturales. Quien en 2014 ya mostró cuidada telegenia y dotes mediáticas durante la inquietante crisis del ébola, que terminó con la auxiliar de enfermería Teresa Romero en los platós de Telecinco (recuerden), el actual desafío del coronavirus le ha aupado a las portadas de toda la prensa internacional.

Y no solo generalista. Porque además de ser uno de los epidemiólogos más reputados de Europa, y del mundo (basta con repasar en Wikipedia su excepcional curriculum vitae para cerciorarse de ello), Fernando Simón se alza desde hace meses como indiscutible icono pop. Como única personalidad capaz de gestar entre las masas marca propia. La última celebridad para un pueblo confinado que en mayo halló en su voz, carisma y estilo los mejores ingredientes para calmar su menester de ídolos. Y la fórmula funcionó.

Por ello, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias goza de tanto tirón entre jóvenes y adolescentes, que lucen como si de una Nike o Adidas se tratara su rostro en polos y camisas. Su posado motero tras las primeras semanas de pandemia en El País Semanal, criticado por muchos y aplaudido por otros, también ayudó a esbozar dicha fantasía colectiva. Al igual que las decenas, cientos, miles de memes anti-Covid (y anti-Simón) que Fernando protagonizó durante las peores semanas de terror. Algo que, a priori, podría haber dañado mucho su imagen (y moral) pública.

Sin embargo –la vida siempre sorprende–, el acoso digital lo humanizó. Todos nos llegamos a sentir Fernando Simón, y una almendra revoltosa que se le atragantó hizo el resto. Y por fin, tras meses de familiarización con tan personalista rostro, estas semanas arribó su canonización pop. Desde que el sacerdote Rafa Pérez Pallarés compartió en su Twitter la fotografía de una imagen de Juan Bautista María Vianney, más conocido como el Santo Cura de Ars, y la pregunta: "¿A quién se parece?". La réplica, una vez más, fue trending topic mundial.