El cultivo de la patata en Álava lleva décadas recuperando terreno. Literalmente. La cooperativa Udapa, fundada en 1993 para profesionalizar un sector que había perdido miles de hectáreas con la entrada de España en la UE, no se conforma con mantener lo que tiene: cada campaña trabaja para sumar nuevas parcelas, incorporar agricultores jóvenes y avanzar en una estrategia que apunta al largo plazo.

Un sector con un reto generacional

El primer sector se enfrenta a retos bien conocidos. Cada año se jubilan más agricultores de los que se incorporan, y el cultivo de la patata no es una excepción. En Álava, las hectáreas dedicadas a este tubérculo se cuentan hoy muy por debajo de las que existían antes de los años noventa. 

Udapa representa más del 50% del volumen de la patata para consumo que se produce en la provincia y es la única cooperativa que comercializa patata alavesa con sello Eusko Label. Desde esa posición central, ha asumido que sin relevo generacional no hay sector sostenible. Revertir esa tendencia es el reto que Udapa ha convertido en eje de su plan estratégico 2025-2028.

Cámaras de conservación de Udapa Cedida

La fórmula que está funcionando

La respuesta de Udapa al problema del relevo pasa por reducir las barreras de entrada para atraer talento. Uno de los principales frenos para quienes quieren empezar suele ser la inversión inicial en maquinaria agrícola, desde sembradoras o cosechadoras, a equipos de tratamiento, la barrera económica puede ser un impedimento.

La fórmula que han encontrado es sencilla: Udapa se encarga de comprar la maquinaria, habilitar almacenes compartidos y ofrecer acompañamiento técnico desde la siembra hasta la recolección. Y, a cambio, los agricultores trabajan con la cooperativa bajo contrato, lo que les garantiza la rentabilidad de sus cosechas. Según explican desde UDAPA, la inversión inicial es muy elevada y ya no existe esa estructura familiar que antes podía apoyarles económica y laboralmente.

Los resultados de las últimas campañas avalan esta estrategia. En la campaña 2024-2025, siete nuevos agricultores se incorporaron al proyecto cooperativo, cuatro de ellos menores de 30 años. Gracias a estas incorporaciones, Udapa mantuvo sus 350 hectáreas de cultivo propio pese a varias jubilaciones de socios históricos. Además, aumentó la superficie dedicada exclusivamente a la patata de siembra en un 100% desde 2024. Al cierre de 2025, la superficie de cultivo de patata propia alcanzaba las 366 hectáreas.

Udapa destinará 92 hectáreas propias a patata de siembra certificada

La apuesta por la patata de siembra

El eje más ambicioso de la estrategia es la patata de siembra certificada. Álava reúne las condiciones agronómicas, climáticas y regulatorias para producir semilla de calidad, y Udapa ha decidido explotar esa ventaja a fondo. La colaboración con HZPC, empresa neerlandesa líder mundial en variedades protegidas, le permite multiplicar en suelo alavés las clases más demandadas en el mercado peninsular.

Este año, Udapa prevé destinar 92 hectáreas propias a patata de siembra certificada, frente a las 45 con las que inició esta línea hace dos años. El objetivo: alcanzar las 8.500 toneladas anuales de semilla.

La infraestructura que necesita ese crecimiento ya tiene nombre y ubicación: una nueva planta en el polígono industrial de Júndiz, en Vitoria-Gasteiz. La parcela de 22.500 metros cuadrados, junto a las instalaciones actuales, albergará un centro de recepción, selección y conservación de patata de siembra con capacidad para 9.500 toneladas, y estará equipada con tecnología óptica de calibrado y sistemas de refrigeración eficiente. La previsión es que esté operativa antes de que concluya el año.

Recolectando patata Udapa Cedida

De la semilla al supermercado

La estrategia de Udapa parte de fomentar el kilómetro cero. La cooperativa controla todo el proceso: la semilla certificada, el cultivo en parcelas alavesas, la recolección, el calibrado, la selección y el embolsado final. La patata que llega al consumidor bajo los sellos Eusko Label y Euskal Baserri ha pasado por cada fase en el territorio.

En la campaña del año pasado, Udapa puso a la venta más de 9 millones de kilos de patata alavesa certificada. Más allá del producto en fresco, su filial Paturpat, que celebra su décimo aniversario, elabora una gama de productos de quinta gama listos para consumir con base de patata alavesa

Además del valor de recuperar producción local de semilla certificada, hay también una realidad territorial. Los productores de Udapa trabajan y viven en los municipios rurales de la provincia, y su continuidad es parte de lo que mantiene activo ese entorno. Según explican desde UDAPA, “consumir patata de proximidad supone contribuir al desarrollo de las zonas rurales, a mantener vivas las tradiciones culturales y a reducir la huella ambiental del transporte”.