El ecosistema que apoya el km 0 en Álava
El engranaje rural: así es como se articula el respaldo al producto de proximidad en el territorio
El empuje e impulso al Km 0 en el territorio ya no depende solo de la voluntad individual de productores o consumidores. En los últimos años ha ido tomando forma un ecosistema en el que proyectos innovadores y programas institucionales se entrelazan para sostener algo más ambicioso: un modelo rural vivo, competitivo y conectado con la ciudad a través de esos alimentos que nacen a pocos kilómetros de donde se venden.
Apenas el 1,1% de los alimentos frescos que se consumen en la ciudad son de origen alavés
Detrás de esa transformación hay nombres propios como ALEKO, CROPS4LIFE, EREIN o LEADER, además de una estrategia de fondo que marca el rumbo hasta el año 2030; un punto de partida que no es menor.
Según datos del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, apenas el 1,1% de los alimentos frescos que se consumen en la ciudad son de origen alavés y esa cifra explica por qué iniciativas como estas van ganado protagonismo. No se trata solo de producir más, sino de reorganizar todo el sistema para que lo local tenga realmente salida.
Una red a pocos kilómetros
En el caso de ALEKO se trata de una iniciativa dirigida a personas que quieran formarse y emprender en el sector agroecológico desde un enfoque regenerativo, colaborativo y sostenible. CROPS4LIFE, por su parte, tiene como finalidad la reducción de la huella ambiental del sistema agroalimentario de la capital en el marco de la lucha contra el cambio climático.
En este momento ambos programas atraviesan una fase avanzada, con una tercera promoción en marcha, lo que indica que han superado la etapa piloto y se encuentran en plena consolidación en su andadura.
Lo que se está construyendo en Álava es una red para que el producto local pase a ocupar un lugar central en la alimentación cotidiana
Infraestructura y desarrollo para el medio rural
Pero estos proyectos no son algo aislado. Forman parte de una red más amplia de apoyo institucional que, aunque no siempre esté diseñada específicamente para el Km 0, resulta clave para que el medio rural funcione.
Un buen ejemplo de ello es el programa EREIN que no financia directamente la producción ni la comercialización de producto local.
Su papel es más estructural y está respaldado por el Gobierno Vasco con el objetivo de mejorar infraestructuras y servicios básicos en municipios rurales. Esto es abastecimiento de agua, eficiencia energética o regeneración urbana.
Más directamente vinculado al desarrollo económico rural está LEADER, una línea de subvenciones para el desarrollo económico y social de las zonas rurales a través del apoyo a proyectos emprendedores, la diversificación de actividades, la inversión empresarial y la generación de empleo.
Todo este entramado encuentra su marco en la Estrategia de Desarrollo Rural 2030 del Gobierno Vasco.
Al final, lo que se está construyendo en Álava es una red que sirva de base (salvando, además, el reto del relevo generacional) para que el producto local deje de ser minoritario y pase a ocupar un lugar central en la alimentación cotidiana.