Síguenos en redes sociales:

Las universidades refuerzan el acompañamiento al alumnado

El servicio de orientación ayuda a los estudiantes a tomar decisiones clave sobre su futuro

Las universidades refuerzan el acompañamiento al alumnadoArchivo

Elegir qué estudiar después de Bachillerato sigue siendo una de las decisiones más complejas a las que se enfrentan miles de jóvenes cada año. No solo porque condiciona su futuro académico y profesional, sino porque deben tomarla en un momento vital marcado por la incertidumbre, la presión de las notas y una oferta formativa cada vez más amplia.

Para ayudarles en ese proceso, las universidades han reforzado en los últimos años sus servicios de orientación que van mucho más allá de informar sobre titulaciones o requisitos de acceso. Hoy acompañan a estudiantes y familias de meses antes de formalizar la matrícula, hasta el final de su etapa académica.

Elección de la carrara

La Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) desarrolla actividades durante todo el año que combinan información, asesoramiento personalizado y experiencias prácticas. Uno de las citas principales es la EHU Azoka, una feria que se celebra durante tres sábados consecutivos entre enero y febrero. La iniciativa reúne información sobre toda la oferta académica de la universidad y permite resolver dudas de manera personalizada.

“Es la actividad más importante de nuestro programa de orientación porque permite conocer de una sola vez toda la oferta académica de la universidad”, señala Arantza Martínez, directora de alumnado. Los futuros universitarios pueden asistir a sesiones informativas y resolver dudas de manera individual sobre cualquiera de los grados que ofrece la institución.

El objetivo es que los estudiantes obtengan una visión amplia antes de comenzar a descartar opciones. Una vez superada esa primera fase, la orientación se vuelve más específica a través de las jornadas de puertas abiertas organizadas por las facultades. "Abrimos las puertas de nuestros centros para que los estudiantes puedan conocer de cerca las instalaciones y el ambiente universitario", explica Arantza.

En muchas ocasiones son los propios universitarios quienes realizan las visitas guiadas y comparten su experiencia con quienes están pensando en matricularse.

“Queremos que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades y acaben sus estudios”

Arantza Martínez . Directora de alumnado de la EHU

La importancia de "tocar" la profesión

Uno de los aspectos que más ha reforzado la EHU en los últimos años es la orientación práctica. "No basta con disponer de información o asistir a sesiones informativas. También es necesario tocar el grado", resume Martínez.

Para ello, las facultades organizan experimentos, simulaciones, talleres y actividades de role-playing que permiten acercar a los estudiantes a la realidad profesional de cada disciplina. La filosofía es sencilla: conocer un plan de estudios resulta útil, pero experimentar de forma directa cómo trabaja un ingeniero, un enfermero, un periodista o un científico puede resultar decisivo para confirmar o descartar una vocación.

"Muchas veces una experiencia práctica ayuda mucho más que cualquier explicación teórica a descubrir si una determinada profesión encaja realmente con los intereses de una persona", afirma la directora de alumnado.

Un proceso que comienza un año antes

En Mondragon Unibertsitatea, el trabajo de orientación también arranca con mucha antelación. "Desde octubre del curso anterior ya estamos desarrollando distintas acciones para que los estudiantes puedan conocer nuestra oferta y reflexionar sobre su futuro", explica Estibaliz Hernández, coordinadora del grado MyGade de la Facultad de Empresariales.

La responsable compara el proceso con un embudo. Primero aparecen intereses generales y, poco a poco, los estudiantes van concretando sus preferencias hasta llegar a una decisión. Ese recorrido suele estar acompañado de numerosas preguntas. Según explica, buena parte de las consultas se refieren a las diferencias entre titulaciones, las características de los grados o las notas o pruebas de acceso. Otras tienen que ver con cuestiones más prácticas, como becas, alojamiento, transporte o ayudas económicas. Más adelante cobran protagonismo los programas de movilidad, los másteres o las salidas profesionales.

Aunque la orientación suele asociarse al momento previo al acceso a la universidad, las necesidades no desaparecen una vez iniciado el curso. "El acompañamiento no termina cuando el estudiante accede a la universidad", subraya Arantza Martínez.

En Mondragon Unibertsitatea este acompañamiento se articula a través de la figura del bidaide. "Buscamos que cada estudiante tenga una persona de referencia que actúe como compañero de viaje a lo largo de su trayectoria universitaria", explica Hernández.

Cada vez encontramos más situaciones en las que el principal obstáculo no es académico, sino relacionado con la gestión emocional, la baja autoestima

Estibaliz Hernández . Coordinadora del grado MyGade en Mondragon Unibertsitatea

Cambiar de grado: más que una decisión académica

Uno de los momentos más delicados para cualquier estudiante llegacuando descubre que los estudios elegidos no responden a sus expectativas. En esos casos, el trabajo de orientación no consiste únicamente en buscar una nueva titulación. "Lo primero que hacemos es explorar las razones por las que no ha encajado en esos estudios, qué dificultades ha encontrado, pero también qué aspectos le han gustado", explica Martínez.

La experiencia previa se convierte en una herramienta valiosa para redefinir el camino académico. "Muchas veces el estudiante ya sabe qué no quiere estudiar y eso facilita la búsqueda de nuevas alternativas", añade.

Sin embargo, el componente emocional suele ser tan importante como el académico. "En numerosas ocasiones veces los estudiantes viven esa situación como un fracaso o como una pérdida de tiempo", afirma la directora de Alumnado de la EHU.

Por ello, una parte esencial del trabajo consiste en ayudarles a reinterpretar esa experiencia. Haber elegido un grado que finalmente no encaja no significa necesariamente haber fracasado, sino haber adquirido información valiosa para tomar una mejor decisión.

Una generación más vulnerable emocionalmente

La dimensión emocional también aparece en otros ámbitos de la vida universitaria. "Estamos observando que los estudiantes llegan a la universidad con una mayor fragilidad emocional que hace algunos años. Cada vez encontramos más situaciones en las que el principal obstáculo no es académico, sino relacionado con la gestión emocional, la baja autoestima o la falta de confianza en uno mismo", advierte Hernández.

Ante esta realidad, Mondragon Unibertsitatea cuenta con un servicio especializado de ayuda psicológica. "Cuando detectamos situaciones que exceden las competencias del bidaide o de la coordinación académica, derivamos al estudiante a un profesional especializado que puede ofrecer una atención más adecuada."

Dependiendo de la gravedad de la situación, se adoptan las medidas oportunas. "Hay casos en los que el acompañamiento universitario es suficiente y otros en los que se requiere una intervención más prolongada. En esas situaciones facilitamos una primera atención y, si es necesario, orientamos al estudiante para que continúe el proceso con profesionales externos. Lo importante es que reciba la ayuda adecuada en cada momento", reconoce Estíbaliz Hernández.

Arrakasta: acompañar para garantizar la igualdad de oportunidades

Entre los programas específicos impulsados por la EHU destaca Arrakasta, dirigido a jóvenes que han pasado por los sistemas de protección a la infancia y la adolescencia. Según explica Martínez, muchos de estos jóvenes no contemplan inicialmente la universidad como una posibilidad real debido a las circunstancias que han vivido.

El programa busca romper esa barrera mediante un acompañamiento individualizado que comienza antes del acceso y continúa durante toda la etapa universitaria. "El objetivo no es solo facilitar el acceso, sino también garantizar que puedan completar sus estudios. Queremos que todos tengan las mismas oportunidades", señala.

Te puede interesar:

Cada participante dispone de recursos específicos y de una persona de referencia, habitualmente un profesional de la orientación con formación en psicología o psicopedagogía. "El gran valor del programa está en ese acompañamiento individualizado y continuado", concluye Martínez.

Porque, más allá de elegir un grado, cada vez más universidades entienden que orientar consiste en acompañar. Antes de la matrícula, durante los años de estudio y también cuando aparecen las dudas que pueden cambiar el rumbo de una trayectoria académica.