Acuerdo histórico en Osakidetza: los años de residencia computarán para cobrar antes el plus de hasta 3.747 euros
El pacto con el Sindicato Médico de Euskadi, Satse y CCOO que todos los años habrá una convocatoria para ascender de nivel profesional, el euskera como mérito y puntos adicionales para los puestos de difícil cobertura
Osakidetza ha alcanzado un acuerdo clave con el Sindicato Médico de Euskadi (SME), el de enfermería SATSE y el sindicato CCOO para poner en marcha un nuevo modelo de desarrollo profesional. El pacto introduce cambios estructurales en el reconocimiento de la trayectoria de la plantilla, incluyendo por primera vez el cómputo de los años de formación sanitaria especializada (la residencia) y una puntuación adicional para los puestos de difícil cobertura.El nuevo sistema busca agilizar la progresión de los trabajadores de Osakidetza mediante convocatorias anuales, cuyos efectos económicos se aplicarán el 1 de enero del año siguiente. Entre las novedades más destacadas figura la introducción de un factor corrector por equidad de género, diseñado para que las situaciones vinculadas a la conciliación no penalicen el ascenso profesional. Asimismo, se incorporan las competencias lingüísticas y digitales como méritos valorables para todos los grupos. También se otorgarán puntos extra a los puestos de difícil cobertura.
Este importante acuerdo no conlleva el desbloqueo del conflicto laboral que está ocasionando distintas jornadas de huelga en el sistema sanitario público vasco, ya que su solución depende exclusivamente del Ministerio de Sanidad. No obstante, la plantilla de Osakidetza se beneficiará de más dinero, más agilidad y mayor reconocimiento de su trayectoria profesional. En la práctica, al computar los años de residencia, muchos profesionales alcanzarán antes los niveles superiores de desarrollo profesional, lo que implica cobrar el complemento salarial correspondiente mucho antes. Hasta ahora, los años de formación especializada (como el MIR, EIR o PIR) no contaban como experiencia. Con este cambio, esos 2 a 5 años de formación se sumarán ahora como servicios prestados.
Por ejemplo, en cuanto un médico residente obtenga su plaza o contrato como adjunto, podrá empezar a cobrar el complemento de carrera, que para un facultativo (Grupo A1) es de aproximadamente 3.747 euros brutos al año adicionales a su sueldo. Al terminar la especialidad, la enfermera ya tiene 2 años computados de los necesarios para el Nivel I. Esto le permite empezar a cobrar el plus mucho antes que bajo el modelo antiguo: 3.246 euros brutos anuales. Cabe recordar que el curso 2025-2026, Euskadi ha alcanzado una cifra récord al ofrecer un total de 577 plazas de Formación Sanitaria Especializada (FSE) para trabajar y formarse en centros de Osakidetza, aproximadamente un tercio en Atención Primaria.
Además, el acuerdo acaba con la incertidumbre de años anteriores a la hora de poder ascender ya que dependía de la voluntad política, como sucedió en 2011 tras la decisión del Departamento de Salud de suspender las convocatorias y el abono de los niveles reconocidos. Decisión que la justicia echó atrás y obligó a pagar más de 100 millones de euros en concepto de atrasos. A partir de ahora habrá una convocatoria anual garantizada, por lo que los trabajadores sabrán exactamente cuándo podrán solicitar su ascenso de nivel y cuándo empezarán a cobrarlo, siempre el 1 de enero del año siguiente.
Valoración “positiva”
Osakidetza ha valorado de manera “positiva” el acuerdo alcanzado porque “aporta seguridad jurídica al desarrollo profesional y establece un modelo más equitativo y ágil en la asignación de niveles”. Además, se ha dado un paso en la protección de la conciliación. Gracias al factor de equidad de género, quienes hayan hecho parones o reducido su jornada para cuidar de familiares no se verán tan penalizados en su carrera profesional como ocurría hasta ahora.También se incentiva a quienes acepten puestos en centros de difícil cobertura porque obtendrán una puntuación adicional, lo que les facilita promocionar más rápido que en otros destinos. También se reconoce el esfuerzo por aprender euskera y por actualizarse en competencias digitales, integrándolos como méritos puntuables para todos. El decreto inicia ahora la tramitación administrativa, que finalizará con su aprobación en el Consejo de Gobierno y su publicación en el BOPV.
En paralelo, Osakidetza abrirá nuevas listas de contratación en dos categorías profesionales: Grado en Dietética y Nutrición y Enfermera Especialista en Pediatría para reforzar la cobertura asistencial en un contexto de creciente demanda y especialización. Esta figura, además, cobra especial relevancia en el despliegue progresivo del servicio de cuidados paliativos pediátricos 24/7 (Haursare) anunciado por el consejero de Salud.
Por su parte, el sindicato ELA se ha desmarcado del acuerdo suscrito con SATSE, SME y CCOO (suman el 49,1% de la representación sindical). Aunque reconoce avances en el cómputo de la residencia o el euskera, la segunda central en importancia considera que el modelo es una “oportunidad perdida” que mantiene las carecias del sistema anterior. No obstante, aunque no alcanzan la mayoría absoluta por sí solos, los tres sindicatos firmantes constituyen el bloque negociador más influyente en la Mesa Sectorial frente a otros sindicatos de clase como ELA o LAB, lo que ha permitido desbloquear acuerdos clave como este de desarrollo profesional.
El valor del diálogo
Según el Departamento de Salud, este acuerdo “es una muestra más de la actitud de diálogo, escucha y negociación que llevan a cabo el Gobierno Vasco y la dirección de Osakidetza, en contacto permanente con profesionales y sindicatos, tanto en las reuniones de la Mesa Sectorial como de manera bilateral, analizando sus propuestas y consensuando acuerdos para avanzar de manera sostenible en las diferentes mejoras y, en definitiva, para proporcionar servicios de calidad a la ciudadanía”.
Sin embargo, Osakidetza recuerda que, pese a alcanzar acuerdos como este en la Mesa Sectorial de Euskadi, a nivel autonómico no se desatasca el conflicto laboral por el Estatuto Marco que ha ocasionado 16 jornadas de huelga en el sistema sanitario público vasco, ya que su solución depende exclusivamente del Ministerio de Sanidad. Los paros han generado un impacto acumulativo significativo en la atención sanitaria, afectando a cientos de miles de pacientes y tensionando la gestión del sistema público vasco.
La demora media para una operación quirúrgica se ha disparado, pasando de 54 a aproximadamente 74 días. El Departamento de Salud estima que las listas de espera han crecido “cerca de un 50%” debido a los paros. Se estima que ha afectado a unos 300.000 ciudadanos vascos, resultando en la cancelación de alrededor de 8.000 cirugías y miles de consultas y pruebas diagnósticas. Como medida de choque, el Servicio Vasco de Salud ha comenzado a ofrecer a casi 1.800 pacientes que llevan más de 180 días esperando una operación la posibilidad de ser intervenidos en clínicas privadas.
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