Las exmonjas de Belorado investigadas por un supuesto caso de trato degradante a las cinco religiosas de avanzada edad en el monasterio de Orduña (Bizkaia), aseguran ante el juez que fueron los guardias civiles quienes dieron malos tatos a las ancianas cuando las evacuaron al hospital y niegan que vivieran entre suciedad.
Seis de las ocho religiosas investigadas por un presunto caso de trato degradante, abandono y omisión del deber de socorro estaban citadas a declarar este lunes ante la jueza que instruye esta investigación y antes de entrar sor Berit y sor Paloma han reiterado ante los medios su inocencia y han manifestado su convicción de que hay una trama en su contra.
"Estamos convencidas de que esto es una persecución contra la fe. No quieren que se oiga" su testimonio y "nos quieren aplastar por todos los lados, pero por ahora no lo han conseguido". "Pero estamos vivas y presentes por la gracia de Dios, nuestro esposo", ha asegurado sor Paloma.
Han sacado "mentiras" para mantener esas acusaciones y "estamos en manos de los hombres, pero no pasará nada que Dios no permita", ha mantenido firme, al tiempo que ambas han negado que las ancianas estuvieran en estado de abandono y que vivieran entre suciedad.
La Guardia Civil trasladó el pasado 18 de diciembre, por orden del Juzgado de Instancia 5 de Bilbao, a cinco monjas de entre 87 y 101 años del monasterio de Orduña al hospital bilbaino de Basurto después de que un informe cuestionara las condiciones higiénico-sanitarias en que se encontraban.
Según sor Paloma, fueron los guardias civiles quienes, a su llegada al convento tras las denuncias de algunas familias de las religiosas ancianas, dispensaron un mal trato a las ancianas. Se llevaron a una de ellas de 95 años "sin dejar que la termináramos de limpiar, con un camisón abierto por detrás", "prácticamente desnuda un 18 de diciembre y eso son los malos tratos de los que nadie acusa".
"Nos encerraron en la iglesia"
A las investigadas, "nos encerraron en la iglesia" y "no nos dejaron ni terminar de asear a la que estaba en el cuarto de baño, ni despedirnos", ha reprochado.
También ha censurado que "solo" tomaran fotos de telarañas y pelusas detrás de muebles para tratar de incriminarlas y han negado que hubiera una plaga de roedores. Tomaron la foto de un ratón que "igual era el ratoncito Pérez", ha ironizado sor Berit.
"Evidentemente" ha habido una manipulación de esas pruebas, han añadido.
Durante su convivencia en el convento, trataron a las ancianas "con caridad y como ellas mismas nos han enseñado con su vida, porque primero fueron ellas las que cuidaban de sus hermanas mayores", ha asegurado sor Berit. "Tenemos la conciencia tranquila", han asegurado.
De las ocho investigadas, esta mañana habían sido citadas a declarar ante el Juzgado de Instrucción 5 de Bilbao además de las dos mencionadas, la que fuera abadesa Soria Isabel, sor Alma, sor Belén, y doña Zaida que constante su vida religiosa que tenía el vocativo de sor Míriam, ha explicado la abogada que lleva su defensa, Norma Riaño.
Las otras dos, sor Sión y Sor Israel ya habían comparecido el 9 de abril, después de que el tribunal recibiera los mensajes de teléfono de ambas mujeres.
Riaño ha afirmado que la jueza está reuniendo todas las diligencias para verificar si hay indicios suficientes de criminalidad y así "pronto" podría decretar un auto de sobreseimiento de la causa o bien de procedimiento abreviado en el que se fijarían los hechos de los que se acusaría a las religiosas.
Ha recordado finalmente que el delito de falsedad documental, que también se había planteado inicialmente al considerar que podían haber falseado recetas médicas, ha quedado sobreseído.