La violencia obstétrica es una realidad en muchas ocasiones silenciada y por tanto ignorada. Es la que se refiere a las prácticas y conductas realizadas por profesionales de la salud a las mujeres durante el embarazo, el parto y el postparto, tanto en el ámbito público como privado, que por acción u omisión son violentas o pueden ser percibidas como violentas. Y una de esas prácticas es la realización de una cesárea para inducir un parto sin necesidad de hacerlo.

Sin consentimiento

Es lo que denunció una mujer, Judit Sellart Aldomà, y, según informa TV3, el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya ha reaccionado multando con 6.000 euros a QuirónSalud, donde tuvo lugar el parto. La afectada asegura que le practicaron la cesárea un viernes por la tarde porque el equipo médico quería irse de fin de semana. "Me insistían en que me pusiera la epidural cuando yo no la necesitaba, todavía estaba bien", explica, y añade que dos horas después de ingresar, y sin pedirle consentimiento, la bajaron al paritorio y le provocaron el parto.

Sellart lo tiene claro: el turno de mañana del viernes terminaba a las tres y el personal se quería ir. Relata que después de hacerle siete tactos vaginales en menos de ocho horas le dijeron que no estaba dilatando lo suficientemente rápido y que eso hacía que el bebé estuviera empezando a sufrir. Pero de ese sufrimiento fetal no hay ni rastro en su historia clínica. "Crees que lo estás haciendo mal y dejas que los que saben lo hagan, y al final es por dónde se aprovechan", se lamenta la afectada en declaraciones a la televisión autonómica catalana.

Secuelas importantes

Más allá de las consecuencias que una cesárea tiene, Sellart sufre estrés postraumático que le causa ataques de ansiedad y está recibiendo tratamiento en otro hospital, en el de Sant Pau. "Sabes que hay violencia obstétrica, pero nunca piensas que te va a pasar a ti. Se supone que en la privada tienes un seguimiento con una persona que te conoce, pero eres un número, es facturar”, se queja.

QuirónSalud no ha querido responder a las preguntas de la televisión, limitándose a afirmar que la ginecóloga y la matrona ya no trabajan en el hospital, pero la violencia obstétrica es mucho más común de lo que se piensa. De hecho, el Departament de Salut catalán ha recibido más de 300 reclamaciones en los últimos tres años relacionadas con ella, la mayoría sobre el parto y el postparto, y algunas han desembocado en una sanción.