Vitoria. Son tiempos de crisis, y a estas alturas nacer con un pan bajo el brazo no es ninguna tontería. Eso han debido pensar los padres de Leire Fermoselle, la primera niña alavesa nacida en 2013, que recibirá una barra de pan gratis cada día por haber llegado al mundo con las campanadas. Se trata del segundo año consecutivo en el que la Asociación de Panaderías de Álava tiene este detalle con los recién nacidos, en una iniciativa con la que se quiere concienciar a la sociedad sobre la importancia de este alimento en una dieta equilibrada.
La pequeña Leire, que pesó 3,360 kilogramos, fue la más rápida. Nació cuando todo el mundo estaba terminando de tragar las uvas, a las 12.09 horas concretamente, lo que la convierte además en el primer bebé de Euskadi. Ayer, ajena a los flashes de las cámaras, descansaba en su cuna de la planta de maternidad del Hospital Universitario de Álava (Txagorritxu), después de una noche larga. "Ha llorado mucho", comentaba su ama, Beatriz Amezua, de 31 años, con aspecto de cansada, aunque no podía borrar la sonrisa de su boca al ver el regalo que le había traído el año nuevo. Un regalo, por cierto, esperado, ya que los médicos le habían comunicado que salía de cuentas el 31 de diciembre. Dieron en el clavo.
Las contracciones le sorprendieron a Beatriz y a David, su marido, cuando estaban a punto de arrancar los preparativos de la cena de Nochevieja, por lo que a toda prisa tuvieron que poner rumbo al hospital. "Al final sólo yo me he podido tomar las uvas, con las enfermeras", explicaba el orgulloso padre.
En una habitación casi pegada a la suya, Maikel Toledo Rodríguez, se agarraba al pecho de su madre sin ser consciente de su protagonismo. De padres bolivarianos, el pequeño nació un poco más tarde, a las 00.52 horas, y pesó 3,700 kilogramos. También él tendrá una barra de pan cada día, algo que agradeció especialmente Juan, su padre, que a mediados de mes probablemente se quede en paro.