Vitoria. Los símbolos franquistas que aún perduran en el territorio histórico parecen tener los días contados. Al menos, ésa es la intención del Ejecutivo autonómico y de Eudel (Asociación de Municipios vascos). El caso es que ambas entidades van a constituir una comisión para encontrar, catalogar y suprimir la simbología del periodo fascista. Dicha iniciativa responde a una propuesta del Parlamento Vasco, presentada en febrero de 2011, a través de una transacción de PNV, PSE-EE y Aralar a una propopuesta de la formación abertzale, que salió adelante con el apoyo de todos los partidos, en la que se instaba a listar los vestigios de otra época.

Sea como fuere, lo cierto es que la iniciativa entre el Ejecutivo y los municipios responde a la apuesta de las siete formaciones con representación parlamentaria, que se pusieron de acuerdo hace un año en dar cumplimiento, después de cuatro años de su promulgación, a la Ley de Memoria Histórica y, en concreto, a su artículo 15, que ordena la retirada de más de una docena de símbolos franquistas existentes en Álava. El documento era taxativo en ese sentido y dicta la erradicación de placas, bustos, emblemas, escudos y placas que exalten el régimen dictatorial. El Parlamento Vasco también lo entiende así y por ello emplazó al Gobierno de Lakua a borrar unas huellas que para muchos son auténticas heridas abiertas.

Algunos de esos símbolos, como el busto de Calvo Sotelo en Laguardia, ya forman parte del pasado tras su reciente retirada. Un solitario pedestal da fe de que allí se erigió la efigie del que fuese ministro de Hacienda entre 1925 y 1930 durante la dictadura de Primo de Rivera, pero otros muchos aún recuerdan en Álava la simbología de la dictadura. Un breve paseo por la capital alavesa muestra al visitante cuatro escudos preconstitucionales, con sus águilas imperiales y sus leyendas. El primero, situado en el interior de la Catedral Nueva. El segundo se muestra en lo alto del edificio del antiguo Palacio de Justicia. Dentro de la iglesia de San Vicente, también en Vitoria, se esconden otros dos.