Vitoria. La tasa de natalidad en el conjunto del País Vasco sigue siendo una de las más bajas del Estado. Las mujeres vascas, además de apostar por sus carreras profesionales, se resisten a ser madres hasta disponer de un piso y de un puesto de trabajo que les garanticen tranquilidad. Así, el retraso en la edad de emancipación de los jóvenes, como consecuencia de las dificultades para acceder a una vivienda en propiedad y a un empleo con buenas condiciones laborales y de sueldo, ha significado que Euskadi sea la comunidad autónoma con mayor retraso tanto en la maternidad como en la edad de contraer matrimonio. Según el Gobierno Vasco, la edad media para tener el primer hijo se sitúa fuera del umbral de la juventud. En 2006 ya alcanzaba los 32 años y la edad de contraer matrimonio se encontraba por primera vez en 2005 en 33 años para los hombres y 31 para ellas. Las condiciones sociales que se dan en Euskadi han provocado que los jóvenes vascos abandonen el hogar paterno más tarde que en el resto de España. La tasa de emancipación de la CAV es inferior a la media del Estado. Según datos del Observatorio Joven de Vivienda, se aprecia principalmente en la franja de edad de 18 a 24 años, un 9% en Euskadi frente a un 13% en España. Entre los 25 y 29 años de edad, la tasa de emancipación varía en casi 4 puntos, del 42,9% en la CAV al 46,6% del resto del Estado. No todo son malas noticias para los jóvenes vascos, Euskadi ostenta el índice más alto de viviendas en propiedad de España en los emancipados de 15 a 29 años de edad, con un 75,3%, según asegura un informe avalado por Lakua.

La cultura del alquiler todavía no ha calado del todo en Euskadi, a pesar de haber experimentado un tímido crecimiento tras la crisis. Cultura de propiedad El censo de vivienda de 2001 señala que en España el arrendamiento cubre tan sólo el 11,3% de la modalidad residencial, frente al 30% de media de la UE. Según un estudio sindical, la explicación se halla en el precio de alquiler en España, que alcanza un 79,5% del salario mensual de una familia, si es una vivienda nueva, y un 55,7% si se trata de una de segunda mano.