“Yo, cuidarme, no sé cuidarme. Sé cuidar de los demás”, confiesa Feli, de 81 años. Cuidadora desde los nueve años de sus hermanos, dejó de ser niña y pasó a ser adulta, asumiendo con el paso del tiempo el cuidado de su madre, que falleció con 100 años, así como de varias personas familiares muy directas, y actualmente de su marido. “¿Tú no has pensado que llegará un momento que tendrán que cuidar de ti?”, le pregunta Pedro, quien asiste, como Feli, a uno de los talleres de ayuda a personas cuidadoras de mayores que organiza Cruz Roja Navarra en su sede en Pamplona.

La gestión de las emociones centra la conversación. Elena Beorlegui -técnica de Cruz Roja que lidera el proyecto de Atención a Personas Cuidadoras en Cruz Roja Navarra- y Delfy Martínez, psiquiatra voluntaria de la entidad, expertas que imparten la formación, enfocan el taller en la escucha activa de las experiencias de cuidado. El propósito es que los familiares que asumen esta tarea invisible y silenciosa, y a menudo poco reconocida, puedan expresar sus sentimientos, compartirlos con personas que atraviesan una situación similar y aprendan a cuidarse.

“¿Por qué no soy capaz de pedir ayuda?”. Elena y Delfy interpelan a las personas cuidadoras. Pedir ayuda no es un signo de debilidad ni de egoísmo, sino un derecho y una necesidad, coinciden en señalar ambas. “Cuidar no es hacerlo todo en soledad, es saber compartir y sostenerse también. Cuidar es un desafío, pero también puede ser una experiencia valiosa y enriquecedora, desde el autocuidado”, subraya Delfy Martínez.

Porque pedir ayuda es necesario para no asumir en solitario una tarea que llega con la edad avanzada (35,3%), la soledad (14,9%) o por una enfermedad neurodegenerativa del familiar (14,5%), según datos del I Estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados. Un cuidado que, en numerosas ocasiones, se prolonga en el tiempo y transforma la vida de las personas cuidadoras y sus familias en todas las esferas.

El 59,6% de las personas cuidadoras afirma, además, sentir cansancio o agotamiento físico y/o emocional al asumir este rol, y el 30,8% duda de si estará cuidando bien a su familiar, según datos de la investigación. Todo ello pone de relieve la necesidad de apoyar y acompañar a las personas cuidadoras, el propósito compartido de Cruz Roja y Cinfa sobre el que se asienta su alianza.

“Lo mejor que puedo, lo mejor que sé”

“Es importante que ganéis confianza en que estáis cuidando bien, desde el convencimiento de que ‘Lo hago lo mejor que puedo y lo mejor que sé’”, transmite Delfy Martínez. Hablarse bien a uno mismo, con amabilidad y en positivo. “Establecer límites saludables para el propio bienestar. Eliminar pensamientos negativos o no recrearse en ellos. Intentar realizar actividades relajantes y permitirse descansar sin culpa son hábitos necesarios”, recuerda la experta.

Mas allá de la formación, estos talleres se consolidan como entornos seguros de intercambio, aprendizaje y socialización, favoreciendo el acompañamiento y el apoyo mutuo entre personas que comparten situación vital. De hecho, al finalizar el que fue el primero de este año impartido en Navarra, las personas asistentes agradecen la oportunidad de expresarse y volcar pensamientos que, a menudo, se comparten por vez primera.

Elena y Delfy les recuerdan que los próximos martes de mayo habrá nuevas sesiones en las que se impartirán primeros auxilios en el entorno familiar, la gestión del duelo ante la llegada sobrevenida del cuidado y el cambio que supone en la vida de las personas, y un taller de role play con casos prácticos de cuidado.

En 2025, más de 250 personas participaron en Navarra en estas sesiones, que suman 2.300 personas asistentes en diferentes provincias españolas en los dos últimos años, de las que el 80% han sido mujeres. Como Feli, quien considera que los talleres le han ayudado a su bienestar emocional, a reforzarse como persona y a reconocer la labor de las personas cuidadoras como ella “desde la cercanía y el apoyo del equipo de Cruz Roja”, para sentir que no está sola y para aprender a pedir ayuda.

Cada persona necesita su respuesta

El modelo de atención de Cruz Roja incluye un conjunto de procesos para aportar respuestas adaptadas a las necesidades de las personas cuidadoras, partiendo de una valoración inicial de sus necesidades.

“La mayoría llegan en una situación de sobrecarga y desgaste, tanto físico como emocional, como consecuencia de la acumulación de un carrusel de emociones como la culpa, la inseguridad, el miedo, la frustración o la tristeza”, detalla Delfy Martínez, psiquiatra voluntaria de Cruz Roja Navarra.

“Nuestro reto es seguir llegando a las personas con respuestas personalizadas, cercanas e integrales”, afirma. Pero el desafío también es social: “Reforzar el enfoque comunitario del cuidado, fortaleciendo redes de apoyo social y voluntariado, además de proyectos de apoyo a la conciliación”.