En un contexto en el que las redes sociales marcan tendencias alimentarias, proliferan las dietas restrictivas y la presión estética condiciona cada vez más la forma de comer, el endocrinólogo de Osakidetza en la OSI Araba, Octavio Pérez Alonso, aporta una mirada crítica y basada en la evidencia científica. Frente a los mensajes de soluciones rápidas y cambios extremos, defiende una idea mucho más sencilla y, a la vez, más exigente: la alimentación como parte de un estilo de vida equilibrado, sostenible en el tiempo y alejado de los extremos. 

¿Qué significa hoy en día “comer saludable” más allá de las modas y las dietas restrictivas?

Es una buena pregunta. Hoy en día, más que nunca, hay que reforzar la idea de una alimentación saludable basada en la dieta mediterránea y en la idea del plato de Harvard. El plato de Harvard consiste en dividir el plato en 3 partes, la mitad del plato compuesto por verduras, una cuarta parte granos enteros (por ejemplo, trigo, cebada, arroz integral o quinoa) y una cuarta parte de proteínas de alto valor biológico (carnes de ave, pescado o legumbres) evitando productos ultraprocesados y carnes ricas en grasa como el bacon.

Desde hace unos años, el ayuno intermitente está de moda y hay muchos estudios al respecto con resultados contradictorios. Sin embargo, supone una restricción calórica que a una parte de la población le resulta más fácil de seguir que otro tipo de dietas. Haciendo esta dieta con sentido común, sería saludable. Con sentido común me refiero a evitar alimentos con grasas trans, a minimizar el consumo de grasas saturadas, de azúcares simples y el consumo de alcohol, y no desencadenar atracones secundarios tras el cese del ayuno.

En consulta, ¿qué errores alimentarios ve con más frecuencia en la población general?

Uno de los errores importantes más frecuente es el seguimiento de una dieta muy restrictiva desde el punto de vista calórico que, en casos de obesidad, consigue una pérdida de peso importante a corto plazo con recuperación posterior del peso perdido, por dificultad de mantener en el tiempo este tipo de dietas.

Y en la población general, uno de los problemas que vemos cada vez más frecuente es la realización de dietas con restricción de determinados alimentos, sin diagnóstico de enfermedad ni otras pruebas que demuestren intolerancias, que desencadena que, en algunos casos concretos, estas dietas restrictivas puedan llevar a desnutrición, déficit de vitaminas o incluso a trastornos de la conducta alimentaria.

¿Hasta qué punto está sobrevalorada la idea de “hacer dieta” para mejorar la salud?

Dieta es una palabra que viene del griego que significa régimen de vida y así es como debería ser entendida. Un hábito de vida saludable, no solo a nivel de comidas, sino también a nivel de actividad física, de estado psicológico y de hábitos de sueño.

En alguien que no presenta problemas de salud, mi recomendación desde el punto de vista de la alimentación, sería una dieta equilibrada rica en verduras, frutas, aceite de oliva, cereales enteros, pescado y carne de ave. La principal restricción serían las grasas trans o parcialmente hidrogenadas. Además, disminuiría el consumo de azúcares simples, grasas saturadas y alcohol.

En la población general, sobre todo en las personas mayores, enriquecer la dieta con proteínas, sin superar los 2 gramos por kilogramo de peso, acompañado de ejercicio de fuerza, mínimo 2 días por semana, es fundamental para evitar la sarcopenia (falta de masa y fuerza muscular). Y reforzar la ingesta de grasas ricas en Omega 3 que se encuentran en pescados, aceite de oliva y frutos secos, para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

¿Qué papel tienen realmente los ultraprocesados en la salud metabólica, más allá del alarmismo?

Cada vez hay más evidencia sobre el daño que producen los alimentos ultraprocesados a nivel cardiovascular por componentes perjudiciales, así como por otros componentes que alteran la sensación de saciedad. Estos alimentos suelen ser más ricos en azúcares simples, sal, grasa de palma y edulcorantes.

¿Es posible hablar de una alimentación saludable sin caer en la obsesión por el control del peso?

Sí, la alimentación saludable no implica realizar una dieta estricta, si no en elegir los alimentos adecuados en una cantidad apropiada, encontrando un equilibrio. Otro tema es si el/la paciente tiene enfermedad.

¿Cómo influye la presión social y estética en la forma en que comemos?

La presión social del verano con la llamada “operación bikini” o no aumentar de talla para la boda, generan muchas veces ansiedad e influyen a la hora de realizar dietas muy estrictas en personas que no necesitan una dieta. Las redes sociales suponen una presión extra para estar siempre perfecto sin barriga, ni aumentar una talla de ropa.

Y me gustaría diferenciar entre la obesidad, que es una enfermedad, con la búsqueda de la perfección estética o física por unos kilos de grasa. La obesidad es una enfermedad que genera inflamación de manera crónica asociada a múltiples enfermedades (diabetes, HTA, artritis, apnea del sueño…) que normalmente con 20-30 años de edad no se presentan, pero que, a los 50-60 años, cuanto mayor es el porcentaje de grasa en nuestro cuerpo, mayor es la posibilidad de presentarlas.

¿Qué señales indican que una persona tiene una relación poco saludable con la comida aunque “coma bien”?

La relación poco saludable con la comida la observamos en detalles, como, por ejemplo, seguir una dieta equilibrada durante el día y a la noche tener atracones o vómitos después de las comidas. Otro ejemplo, sería la obsesión por limitar el consumo de grasas hasta tal punto de no poder comer fuera de casa, por falta de control de lo que está realmente comiendo. Este tipo de acciones son muy frecuentes en pacientes con anorexia o bulimia nerviosa que solemos ver en consulta en seguimiento conjunto con el servicio de Psiquiatría.

"En estudios realizados se considera que el 16% de la población del País Vasco es obesa"

¿Cree que las redes sociales han empeorado nuestra relación con la alimentación? ¿En qué sentido?

Las redes sociales son un foco de desinformación, porque cualquier persona puede explicar una dieta, sin necesidad de estar formada en el tema con el riesgo que esto implica. Los vídeos o reels que aparecen por algoritmo no siempre aportan la información con más evidencia científica. Antes de empezar un tipo de dieta novedosa o muy restrictiva, sería aconsejable contactar con un dietista para buscar asesoramiento. Por eso me gusta recalcar, que no hay dietas milagro y la dieta con más evidencia es la dieta mediterránea.

¿Dónde está la línea entre cuidarse y desarrollar una relación excesivamente rígida con la comida?

Como antes he explicado la base está en el equilibrio de alimentación saludable, actividad física y bienestar mental. A nivel de dieta, siempre es mejor una dieta al 80% mantenida en el tiempo que una dieta perfecta muy restrictiva seguida al 100% pero que solo la puedes mantener 3 meses.

"Las redes sociales son un foco de desinformación, porque cualquier persona puede explicar una dieta, sin necesidad de estar formada en el tema con el riesgo que esto implica"

La línea es muy estrecha, siempre comento a mis pacientes que si en algún momento se ven superados mentalmente soliciten ayuda a su Médico de Atención Primaria o en su centro de Salud Mental antes de abandonar la dieta.

¿Cree que es importante contar las calorías para poder adelgazar?

Al inicio y si hay un problema de obesidad sí, luego con el paso del tiempo ya conoces las calorías de las ingestas habituales y no es necesario.

¿Todas las personas podemos hacer la misma dieta alimentación?

Cada uno de nosotros tenemos una genética, un ambiente familiar, personal y laboral, así como de costumbres alimenticias distinto, que imposibilitan la realización de la misma dieta.

Además de dietas de restricción calórica, en nuestra consulta nos adaptamos a la enfermedad del paciente, en casos de Diabetes Mellitus explicamos las diferencias entre los distintos hidratos de carbono y los gramos que tienen las comidas. Otras veces, el paciente padece hipercolesterolemia y explicamos los alimentos ricos en grasa saludable y en grasa saturada, la importancia del cese de alcohol y del hábito tabáquico. Y en pacientes con desnutrición relacionada con enfermedad, lo que hacemos es enriquecer la dieta con aceite de oliva, aguacate, frutos secos triturados y lácteos enteros, así como reforzar la ingesta proteica.

En nuestras consultas, recomendamos patrones de alimentación saludables, pero no realizamos dietas individualizadas.

Una mujer con problemas hormonales, reglas irregulares, etc, ¿qué tipo de alimentación debería llevar?

No realizaría una dieta específica, como he explicado antes, lo más importante es el equilibrio, evitando caer en el sedentarismo y en los alimentos ultraprocesados, que en determinados momentos del ciclo menstrual pueden resultar más apetecibles.

¿Y en menopausia?

La menopausia supone un gran cambio en la mujer, el metabolismo basal de la mujer disminuye, es decir, comiendo lo mismo que previamente, hay más tendencia a aumentar de peso.

Si tuviera que dar tres recomendaciones sencillas para mejorar la salud metabólica de la población, ¿cuáles serían?

Alimentación saludable, ejercicio de fuerza adaptado e higiene de sueño.

¿Qué importancia tienen el sueño, el estrés y el sedentarismo en comparación con la dieta?

Como he explicado previamente la dieta supone un cambio de vida que no solo son las ingestas, sino que debe ser un equilibrio con la actividad física y el bienestar mental, todo influye. Una alimentación muy restrictiva, aunque sea saludable, puede llevar a pérdida de músculo, conocido como sarcopenia y una sensación de empeoramiento del bienestar.

"La menopausia supone un gran cambio en la mujer, el metabolismo basal de la mujer disminuye, es decir, comiendo lo mismo que previamente, hay más tendencia a aumentar de peso"

¿Qué errores comunes ve en personas que intentan “mejorar su salud” por su cuenta?

El principal error que observo en la consulta de obesidad, es la realización de dietas excesivamente estrictas que tras abandonarlas se produce un efecto rebote, llegando a pesar más de lo que se pesaba al iniciar la dieta. Lo que conocemos como “efecto yo-yo”. Otro error, es seguir la última dieta novedosa que aparece en las redes sociales, sin basarse en evidencia científica, es mejor consultar antes a un profesional.

¿Cuándo hay que acudir al endocrino?

En estudios realizados se considera que el 16% de la población del País Vasco es obesa. En nuestras consultas de obesidad solemos controlar a aquellas personas obesas con IMC (Índice de Masa Corporal) mayor de 40, o de 35 con otras enfermedades asociadas, como apnea del sueño o diabetes. Aunque cada vez vemos más en consulta a pacientes con bajo peso asociado a trastornos como anorexia o bulimia nerviosa que suelen venir derivados de la consulta específica de Psiquiatría.