El cepillado de los dientes es fundamental para asegurar una buena salud bucal. A pesar de que es una costumbre del día a día, lo cierto es que muchas personas no prestan especial atención a la hora de su limpieza. Y, entre todos los detalles, hay uno que cobra gran importancia: esperar el momento adecuado para evitar riesgos en el largo plazo.

Y, en redes sociales, hay especialistas como Janira Sánchez, que pone el foco en un aspecto que se suele olvidar después de consumir algunos alimentos o bebidas, así como de los riesgos que implica para la limpieza de los dientes.

¿Cuándo no hay que cepillarse?

Según indica la dentista, hay ciertos refrescos, café, vinos e incluso hábitos, como el vomitar, que dejan la boca en un entorno ácido que, poco a poco, va debilitando el esmalte natural de los dientes.

Por lo tanto, utilizar el cepillo de dientes de inmediato, al contrario de lo que se cree, puede llegar a ser totalmente perjudicial. Esto ocurre porque la fricción favorece el desgaste de una superficie que no ha tenido tiempo de recuperarse por completo.

¿Qué hacer en su lugar?

En caso de duda, la dentista sugiere enjuagarse con agua después consumir este tipo de productos o situaciones como el vomitar. Un simple movimiento que ayuda a reducir la cantidad de ácido que hay en la boca y preparar la boca para una limpieza segura.

Del mismo modo, Janira Sánchez aconseja esperar entre 30 y 45 minutos antes de usar el cepillo, porque este tiempo de espera deja que el pH bucal se equilibre. En ese intervalo, la estructura dental se conserva mucho mejor y está lista para poder cepillarla.

Hombre sostiene el cepillo de dientes delante del espejo del baño. Freepik

Un error que se descuida

Por otro lado, también hay dentistas que destacan que el error más frecuente es cepillarse demasiado fuerte, porque esa presión extra no elimina más placa; lo que hace es desgastar el esmalte, irritar las encías y favorecer la recesión gingival con el tiempo.

Lo complicado es que este error no duele al momento. Muy a menudo, la señal de alarma llega cuando ya hay sangrado al cepillarse, sensibilidad o esa sensación de “dientes largos”, porque la encía ha bajado un poco.

Tres cepillos de dientes juntos en un vaso al lado del grifo del baño Freepik

Hábitos que marcan la diferencia

Para cuidar de la salud bucodental, hay ciertos hábitos que se pueden incluir en la rutina diaria que lo cambian todo, como la técnica y la constancia con la que se hace.

También se puede apostar por un cepillo de cerdas suaves y dedicarle, en cada sesión, un mínimo de dos minutos a la limpieza. A ello habría que añadirle el uso de hilo dental y un buen enjuague.

Y, a ser posible, se recomienda cambiar el cepillo cada tres meses o cuando las cerdas estén desgastadas, para que sea lo más eficaz posible.

Por otra parte, es de gran ayuda llevar una dieta equilibrada, rica en calcio y vitaminas para darle mucha más fuerza a los dientes y a su estructura.