El virus Nipah, un patógeno zoonótico altamente letal que provoca desde infecciones respiratorias leves hasta complicaciones neurológicas graves, ha vuelto a captar la atención mundial. Aunque sus brotes se concentran principalmente en países del sudeste asiático como India y Bangladesh, preocupa por su elevada mortalidad y la falta de tratamientos o vacunas específicos. Ante esta amenaza, Pello Latasa, responsable de Vigilancia Epidemiológica del Gobierno Vasco, y Miren Basaras, microbióloga y profesora de la Universidad del País Vasco, coinciden en que la vigilancia, la detección temprana y la preparación sanitaria son esenciales para mantener controlado al virus.
“Sin medicamentos específicos o vacunas que permitan prevenir la enfermedad, el virus Nipah se encuentra en el listado de patógenos prioritarios para acelerar la investigación en contramedidas médicas para responder a pandemias y epidemias.” – Pello Latasa
En Álava, la preocupación por el Nipah es mínima. Según Latasa, “no debe causar alarma entre los países europeos, ya que no estamos en un riesgo elevado en nuestro entorno, por su modo de transmisión y por la naturaleza limitada del brote; por ello, la Organización Mundial de la Salud ha calificado como bajo el riesgo de propagación global del brote de virus Nipah detectado en India.” La población alavesa, como la europea en general, puede estar tranquila, aunque las autoridades mantienen protocolos de vigilancia y hospitales preparados para cualquier caso importado.
EL VIRUS
El virus se transmite principalmente de animales a humanos, siendo los murciélagos frugívoros y los cerdos sus principales reservorios. La propagación entre personas es poco frecuente y requiere contacto muy cercano. Basaras aclara: “El contagio entre personas no es habitual, y lo que tenemos que vigilar son los casos que surgen por el contacto con animales infectados y la forma en que esos animales pueden transmitir el virus al ser humano.” Esto explica por qué la mayoría de los casos se registran en países con medidas higiénicas más limitadas y por qué el riesgo en Europa sigue siendo bajo.
“El contagio entre personas no es habitual, y lo que tenemos que vigilar son los casos que surgen por el contacto con animales infectados.” – Miren Basaras
La enfermedad puede manifestarse de forma muy diversa. Desde síntomas leves, como fiebre, malestar general o vómitos, hasta complicaciones graves como encefalitis y problemas neurológicos, que pueden provocar la muerte en apenas uno o dos días. Basaras destaca que cada brote genera alarma: “No tenemos ningún tratamiento eficaz frente a este virus, y cada brote es alarmante porque no se sabe cómo evolucionarán los casos en las personas infectadas.” Latasa añade que esta peligrosidad hace que el virus figure entre los patógenos prioritarios para investigación: “Sin medicamentos específicos o vacunas que permitan prevenir la enfermedad, el virus Nipah se encuentra en el listado de patógenos prioritarios para acelerar la investigación en contramedidas médicas para responder a pandemias y epidemias.”
GRAVEDAD
Más allá de la gravedad, la preparación sanitaria es clave. Latasa subraya la importancia de aprender de pandemias anteriores: “El manejo de los momentos iniciales es crucial. El Ministerio de Sanidad debe desarrollar el proyecto de ley de preparación y respuesta que más adelante las comunidades autónomas tendremos que implementar.” Por su parte, Basaras insiste en la necesidad de información fiable y vigilancia constante: “Debemos ir a las fuentes fidedignas para saber cuáles son los efectos adversos de cualquier medicamento o vacuna, y no a lo que se lee en ciertos foros o redes sociales.” Además, advierte que, aunque el Nipah actualmente no se transmite fácilmente entre humanos, podría adaptarse: “Cuanto menos brotes haya, mejor; es importante controlar los brotes lo antes posible para evitar que el virus se adapte.”
En definitiva, ambos expertos coinciden en que, pese a la alarma mediática, el riesgo de propagación en Europa se mantiene bajo. La clave está en la vigilancia temprana, la preparación de los sistemas sanitarios y la responsabilidad de la población a la hora de informarse y seguir las medidas preventivas cuando sea necesario.
“Cuanto menos brotes haya, mejor; es importante controlar los brotes lo antes posible para evitar que el virus se adapte.” – Miren Basaras
Además de la vigilancia y la preparación sanitaria, los expertos destacan la importancia de la conciencia global. Pello Latasa subraya que los ciudadanos deben comprender que la salud no es un asunto aislado de cada país: “La población está más concienciada de lo interconectado que está el mundo, que lo que ocurre en una zona remota de un continente lejano puede tener un impacto importante en nuestra comunidad y viceversa. El mundo es un lugar más seguro sólo si es más seguro para toda la población del planeta.” Esta visión recuerda que, aunque el riesgo directo en Álava y Europa sea bajo, los brotes en otras regiones pueden tener repercusiones en el comercio, los viajes o la salud pública si no se detectan y controlan a tiempo. Por ello, los expertos insisten en que la cooperación internacional y el seguimiento de los brotes en otros países son herramientas clave para prevenir que un virus como el Nipah pueda propagarse más allá de su área habitual.
VIGILANCIA
La vigilancia del Nipah y de otros virus emergentes no se limita a observar los brotes, sino que combina información epidemiológica y virológica para evaluar su intensidad y potencial de propagación. Pello Latasa explica que en Euskadi se utilizan herramientas como las Medias Epidémicas Móviles (MEM), que permiten comparar la epidemia actual con las de años anteriores: “Estas herramientas nos permiten estimar si comparativamente estamos ante una situación donde la intensidad de los contagios es mayor o menor; sumado a otros indicadores como la gravedad de los casos, la cobertura vacunal de la población o la presión asistencial, nos indica si la situación es de mayor o menor alerta.” Esta vigilancia detallada ayuda a modular la respuesta sanitaria, desde medidas individuales y comunitarias hasta la planificación de recursos hospitalarios, y permite que las autoridades puedan actuar con rapidez ante cualquier señal de alarma, reduciendo así la posibilidad de que un virus emergente se convierta en un problema mayor.
“Ahora mismo el riesgo de propagación del virus Nipah se considera bajo y no nos tenemos que alarmar frente a un virus que sí hay que vigilar” – Miren Basaras
Para concluir, Miren Basaras envía un mensaje de calma pero también de responsabilidad: “Ahora mismo el riesgo de propagación del virus Nipah se considera bajo y no nos tenemos que alarmar frente a un virus que sí hay que vigilar. Continuamente hay que controlar cómo va evolucionando, eso es fundamental, pero desde luego un mensaje de tranquilidad”.